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Campesinos – Селяни

Los campesinos fueron una clase social que se dedicaba en gran parte a la agricultura de subsistencia. Esta clase social jugó una inusualmente importante parte en la historia de Ucrania. No sólamente formaron una abrumadora mayoría dentro de la población ucraniana hasta la década de los 1930s, sino que también contribuyeron en gran parte a la preservación y desarrollo de la cultura ucraniana. Una de las peculiaridades de los campesinos como estrato social fue la estabilidad de su modo de vida y actitud conservadora ante las tradiciones, idioma y credo – en pocas palabras, la protección de las características nacionales y étnicas, algunas de las cuales se remontaban a las épocas precristianas e incluso a las raíces indoeuropeas.

Campesino ucraniano – pintura de Tymofiiy Kalynskiy

Tal peculiaridad de los campesinos y su vida en la cultura fue particularmente importante para la nación ucraniana, la que había sido subyugada por los poderosos vecinos y, particularmente en el caso de clases altas (nobleza y clero de altos puestos) y el estrato urbano (burgueses), expuesta a influencias asimilatorias.

Los campesinos sirvieron como una fuente mayor de regeneración durante el siglo XIX, cuando el idioma literario de Ucrania (ucraniano estándard) fue reconstruído en base al idioma vernacular del campesinado, y las tradiciones de la vida aldeana fueron minado en pos de los componentes de la cultura nacional.

Konstantin Makovsky. – 1880s – Chica con gavilla

Los campesinos de la Rus’ de Kyiv surgieron en conjunto con el nuevo sistema de estado que remplazó la estructura social ancestral de las tribus eslavas. Los campesinos de la Rus’ estaban agrupados en colonias relativamente autónomas, las que ellos trabajaron en conjunto al cultivar la tierra utilizando las técnicas de tala-y-quema. La vasta mayoría de campesinos caía en la categoría de smerds.

Los smerds se pueden subclasificar en dos clases: totalmente libres, o dependientes. Los campesinos libres formaron el grupo más grande y gozaron de los derechos de personas libres. Los smerds dependientes, cuyo número crecía gracias a obsequios de tierra a los servidores, vivían en las tierras de la realeza o de los boyares, pagando rentas principalmente en especia (renta de tierra), pero también fueron muy usadas las rentas pagadas con dinero, y trabajo (corvea).

Mykola Pymonenko-Ukrayinska nich – Noche ucraniana – 1905

Los smerds no fueron, sin embargo, siervos o esclavos. Un smerd podía convertirse en un zakup, eso es, un obrero escriturado a un señor. Ese estrato era temporal, sin embargo; una vez que los zakupy habían saldado sus deudas, eran libres nuevamente.

Luego de la invasión mongola en 1240 y el cambio de tenencia de las tierras ucranianas, pasando bajo el dominio polaco y lituano a mediados del siglo XIV, los derechos de los campesinos fueron restringidos aún más, y en incremento, hasta que perdieron toda libertad personal y se convirtieron en siervos totalmente dependientes de los terratenientes.

Mykola Pymonenko-Vechoriye – Atardecer – 1900

Ese enservamiento o esclavitud que caracterizó la economía de principios del siglo XV en Europa Oriental, precisamente cuando la servidumbre estaba extinguiéndose en Europa Occidental. Los agrimensores e inspectores se dividieron las tierras arables y establecieron estados solariegos (filvarok) en los cuales los campesinos debían trabajar como una forma de renta al terrateniente; los campesinos tenían también la propia tierra, pero parcelas mucho menores en tamaño, las que debían suplir las deficiencias, para su sustento.

Los campesinos ucranianos se resistieron a la servidumbre, por ejemplo en la rebelión de Muja entre 1490 y 1492, pero fueron obligados a renunciar. Tras la Unión de Lublin en 1569, cuando todas las tierras de Ucrania bajo gobierno lituano pasaron a la jurisdicción de la corona polaca, los campesinos ucranianos fueron incentivados a colonizar los territorios relativamente vacíos, en el suroeste y este del país.

Mykola Kuznetsov – campesino – 1882

La opresión a la densamente poblada Ucrania occidental llevó a un movimiento poblacional en dirección oriental. Los gravámenes sobre la servidumbre eran mucho más reducidos en Ucrania oriental, tanto como un resultado natural de la escasez poblacional (y por lo tanto, el trabajo) y como una buena parte, una política deliberada de atraer colonos.

A finales del siglo XVI, por ejemplo, los campesinos de una parte de la tierra de la Chervona Rus (Rutenia roja – Halychyna) debían laborar entre cuatro y cinco días en el filvarok; en Volyn y la región occidental de Kyiv debían laborar dos o tres días; y en la parte izquierda de Ucrania y la región de Bratslav, únicamente pagaban renta en moneda. Las obligaciones campesinas se incrementaban de forma constante, sin embargo, y para los 1640s, los campesinos de las regiones de Volyn y Kyiv debían trabajar cinco días a la semana en la tierra de sus amos, mientras que los del lado izquierdo de Ucrania y la región de Bratslav sólo debían uno o dos días a la semana.

Los siervos ucranianos a veces huían ilegalmente de las tierras de sus amos y se dirigían a las estepas en el sur de Ucrania y la Ucrania Slobidska, en donde estaban en constante peligro ante saqueos tártaros.

Ahí fue donde se convirtieron en kozakos.

Mykola Kuznetsov – campesina – 1882

Los levantamientos kozakos de principios del siglo XVII a menudo expresaban oposición a la sevidumbre. La guerra Polaco-Kozaka de 1648 a 1657, en la cual los campesinos se unieron a las fuerzas kozakas, tuvo como resultado la abolición de la servidumbre en el estado hetmánico emergente. Pero la starshyna kozaka se comenzó a apropiar de las tierras de los tenentes libres y reimpusieron los pagos de renta tipo corvea, con trabajo, y otras formas de renta sobre los kozakos de infantería.

Alrededor del 1700, alrededor de una cuarta parte de la población de la Ucrania del lado izquierdo y la Ucrania Slobidska, y para los 1730s alrededor de la mitad, consistía de campesinos siervos. La reintroducción de la servidumbre, aunque en una forma mitigada, engendrando conflictos entre la starshyna y los kozakos de infantería, y contribuyó a la inestabilidad en Ucrania a fines del siglo XVII y principios del XVIII, además de favorecer el ambiente como para que las autoridades moscovitas intervinieran en los asuntos internos del estado hetmánico.

Mykola Kuznetsov – campesina – 1882

En el lado derecho de Ucrania, en donde el movimiento kozako había sido suprimido completamente a principios del siglo XVIII, la servidumbre fue totalmente reinstaurada. Pero por la lucha civil y la guerra, que habían despoblado ese territorio, las obligaciones de los siervos no eran onerosas durante las primeras dos décadas del siglo XVIII. Para los 1760s, sin embargo, la postura del campesinado del lado derecho de Ucrania había declinado a su probablemente punto más bajo en la historia. El gran descontento en la provincia, alimentó el combustible para los levantamientos de las haidamaka a mediados del siglo XVIII.

La emperatriz moscovita Catalina II instituyó formalmente la servidumbre en la parte izquierda de Ucrania y en la Ucrania Slobidska en 1783. La conquista del norte del litoral del Mar Negro le permitió extender la esclavitud a Ucrania del Sur, también. Casi simultáneamente con la reinstitución de la esclavitud, Catalina desmanteló cualquier vestigio de autonomía kozaka, destruyó la Sich de los zapórogos, y re-estableció gran parte de la población de la Ucrania Slobidska, en la región de Kuban. Su gobierno también atrajo a colonos extranjeros, por lo que, mayormente alemanes y serbios, se establecieron en el sur de Ucrania y constituyeron un campesinado libre y próspero, del tipo de Europa occidental.

Mykola Kuznetsov – campesino – 1882

Durante la primera mitad del siglo XIX, los siervos eran la clase más abyecta, más oprimida dentro del Imperio moscovita. Aunque la hromada campesina elegía a sus propias autoridades, quienes lidiaban tanto con el campesinado como con los terratenientes, éstos tenían el derecho de probar a los campesinos, enviándolos a Siberia, al ejército, o imponerles castigos físicos. Los siervos no podían contraer matrimonio sin el permiso de su amo, pues éste podía vender ya sea la familia entera de siervos, o cada miembro por separado, y también establecía la cantidad de labor que debían ejecutar para satisfacerlo.

Las leyes limitaban su ejercicio de los últimos dos mencionados. Pablo I limitó las obligaciones tipo corvea a sólo tres días por semana y prohibió la venta de campesinos sin tierra en Ucrania. Lógicamente, sucedió uno que otro abuso, pero sólamente cuando era excepcionalmente cruel o cometía homicidio, el terrateniente podía ser privado de sus derechos de posesión humana.

Mykola Pymonenko – “Saliendo del Bosque” – 1900

La tierra era considerada completamente como su propiedad, y tenía el derecho de decidir sobre todo aspecto agrícola. Los gravámenes sobre la servidumbre fueron mayores en la Ucrania del lado derecho, en donde la mayoría de campesinos eran propiedad de los terratenientes, y prevalecía la corvea. En el lado izquierdo de Ucrania y en la Ucrania Slobidska predominaban los campesinos estatales, principalmente descendientes de kozakos; pagaban impuestos, generalmente en efectivo o en especia, al estado.

La servidumbre era más débil en el sur de Ucrania, que era conquistada constantemente por los tártaros de Crimea, y relativamente permanecía sin cultivar; dada una disminución de las rentas por trabajo, eran más benévolos que en otro lugar en Ucrania, y los terratenientes a menudo rentaban la tierra a granjeros.

La existencia prolongada de la servidumbre en el Imperio de Moscovia retardó su desarrollo económico y social, una situación que quedó obvia incluso a la clase gobernante tras la derrota de Moscovia en la guerra de Crimea en 1856. Contra el trasfondo de una intranquilidad masiva social en la provincia moscovita y ucraniana, la servidumbre fue abolida en el Imperio de Moscovoa en 1861.

Teodor Axentowicz – Święcenie – Bendición – 1899

En Halychyna, que pasó bajo gobierno austriaco en 1772, la posición del campesinado mejoró como resultado de las reformas por la emperatriz Maria Teresa y el emperador José II. Las autoridades imperiales formalmente limitaron la corvea a tres días por semana, aunque los terratenientes buscaron formas semilegales de esquivar la restricción, y prohibieron las formas más particularmente onerosas de renta, tomaron medidas para hacer que los campesinos fuesen propietarios legales de las llamadas tierras rústicas de las que obtenían el sustento, restringieron el derecho tradicional del terrateniente noble de inflingir castigo corporal, permitieron a los campesinos a emitir quejas formalmente y denunciar abusos por los terratenientes, y abolieron la esclavitud doméstica o personal (Leibeigenschaft).

El impacto de esas reformas de largo alcance fue socavada, sin embargo, por la reacción conservadora que tuvo Austria tras el estallido de la Revolución Francesa y la derrota de Napoleón Bonaparte. La resistencia campesina contra la servidumbre, a menudo tomando la forma de un rehuso a realizar las obligaciones laborales, aumentaron en la primera mitad del siglo XIX, y pronto, tras el estallido de la revolución de 1848 y 1849 en la monarquía Habsburgo, la servidumbre fue abolida.

Mykola Pymonenko – “Muchacho con sombrero de paja” – 1905

También fue abolida en la Bukovyna y Transcarpatia regidas por los Habsburgos en 1838. El descontento campesino en esas regiones había sido grande a principios del siglo, porque la posición de los siervos había disminuido tremendamente gracias a las reformas de José II. La razón de tal disminución fue también la anexión de Halychyna a Austria; la explotación intensa del campesinado, característica de la nobleza polaca allí, probó ser un modelo atractivo para los altos burqueses húngaros y rumanos en la Transcarpatia y Bukovina. Bukovina, que era administrativamente parte de Halychyna, había sido escenario de rebeliones masivas de campesinos en los 1840s.

Como resultado de la emancipación en la Ucrania gobernada por Moscovia, los campesinos recibieron su libertad personal, y parte de la tierra fue vendida a las hromady, o comunas de las aldeas, para ser pagadas en cuotas durante 49.5 años a una tasa de 5% al año. Tal reforma fue indudablemente favorable para el campesinado, pero ya que los campesinos no se habían convertido en propietarios, y dadas las técnicas anticuadas de labranza, la producción agrícola era retardada. Las propiedades de los campesinos eran pequeñas. En 1905, el promedio de extensión de tierra propiedad de los campesinos era de 7.3 ha. Las tierras eran más grandes en el sur menos poblado (8.6 ha en la gubernia de Jerson, 10.2 en la de Katerynoslav, 16.2 en la de Tavriia), más pequeñas en la parte izquierda de Ucrania y en la Slobidska (5.4 ha en Poltava, 6.9 ha en Chernihiv, 8.0 en Jarkiv), y las más pequeñas estaban en el lado derecho de Ucrania (3.6 ha en Podilia, 4.2 en Kyiv, 3.6 en Volyn).

Para satisfacer su hambre de tierra, alrededor de 1.6 millones de campesinos ucranianos emigraron al lejano oriente ruso entre 1896 y 1914. Dada la carencia de tierras, los aldeanos que quedaron en Ucrania comenzaron a ojear las tierras desproporcionas de los burgueses. Los campesinos cortaban leña en los bosques de los terratenientes sin permiso, dejaban que su ganado pastara en los pastizales de los burgueses, quemaban fincas y, ocasionalmente, llevaban a cabo ataques a los terratenientes o sus representantes.

El número de alborotos de campesinos llegó a un récord a finales del siglo XIX y principios del XX, y fue mucho mayor que durante la esclavitud/servidumbre. Los revolucionarios populistas apoyaban los actos campesinos de desafío y demandaban la nacionalización de la tierra y su transferencia a aquéllos quienes la labraban. La idea encontró aprobación inclusive dentro de los elementos más prósperos del campesinado, quienes no podían comprar tierras debido a los altos precios. Estaba claro de que el campesinado se estaba empobreciendo como resultado de la carencia de tierras, los impuestos directos e indirectos y los pagos de amortización de la tierra, que quedaban desde el tiempo de la emancipación. La revolución de 1905 demostró que era imposible continuar sin cambios radicales.

Vasily Andreyevich Tropinin – “Campesino ucraniano entrado en años” – 1820

Los cambios llegaron en la forma de las reformas agrarias de Stolypin, que fueron introducidas por el decreto del 9 de noviembre de 1906 y se convirtieron en ley el 14 de junio de 1910. Esas reformas le dieron gran ímpetu a la migración campesina hacia Siberia y Kazajstán, en donde a los colonos se les otorgaba asistencia financiera, tierra, y exención de impuestos. Al mismo tiempo los remanentes de la servidumbre fueron abolidos en las aldeas, incluída la responsabilidad colectiva de reparar calles y el alojamiento de tropas además de las resticciones al derecho de los campesinos de tener pasaporte. Las reformas de Stolypin llevaron a la diferenciación por estatus económico dentro de la población campesina. El segmento más activo y próspero de la población, alrededor de un 10 a un 15%, tuvo la oportunidad de mejorar sus granjas, consolidar su posesión de tierras, usar equipos modernos y ampliar su mercado. Ucrania, que no tenía la tradición de la comuna reparticional, llamada Obshchina, se adaptó relativamente bien a las reformas, y proliferaron las granjas campesinas individuales, independientes de las comunales.

Como resultado de la emancipación en la Ucrania gobernada por Austria, los campesinos se volvieron libres y se convirtieron en propietarios de sus parcelas rústicas. Pagaron una indemnización a los terratenientes por la pérdida de mano de obra y otras rentas, hasta 1898. La siguiente década a la emancipación estuvo marcada por la lucha sobre la esclavitud, o los derechos sobre bosques y pastizales pero, para los 1860s, la mayor parte de los bosques de Hallychyna y Bukovyna, así como los pastizales, habían sido otorgados como recompensa a los burgueses. A través de la Ucrania regida por los Habsburgos, el campesinado encaró el hambre. El tamaño de los lotes rústicos había sido reducido por la nobleza en las décadas precedentes y durante la abolición de la servidumbre, y puesto que los campesinos ucranianos acostumbraban a dividir sus tierras entre todos sus hijos, el promedio de dimensiones de las parcelas de campesinos, se redujo inexorablemente.

Según las etadísticas oficiales, a principios del siglo XX casi la mitad de las tierras campesinas en Hallychyna y más de la mitad de las de Bukovyna eran de 2 hectáreas o aún menores. El empequeñecimiento de la tierra fue uno de los factores que motivó a la migración en masa de campesinos de la Transcarpatia, Haliychyna y Bukovyna, a Norteamérica, Sudamérica y otros sitios durante las décadas previas a la primera guerra mundial.

Muchacho campesino ucraniano – Nikolai Ge – siglo XIX

En las décadas de los 1860s y los 1870s el gobierno austriaco introdujo la educación universal obligatoria en Halychyna y Bukovyna; esa medida, combinada con los esfuerzos del Movimiento Nacional Ucraniano, en organizaciones particulares como la Prosvita, aumentó el nivel cultural del campesinado de Ucrania Occidental. En la Transcarpatia, sin embargo, la burguesía Magiar restringió las oportunidades educativas, en especial en idioma ucraniano, y previno la formación de un movimiento nacional ucraniano, con sus propias asociaciones voluntarias.

Durante los años del solevantamiento revolucionario de 1917 a 1921, campesinos armados en las anteriores tierras de la Ucrania regida por el zarismo, y también aquéllas que poseía el gobierno y las refinerías de azúcar, fueron redistribuidas dentro del campesinado. Los agricultores se renovaron y mejoraron sus granjas o aumentaron su ganado. Por primera vez en muchos años, Ucrania no exportó enormes cantidades de grano. Como resultado, de 1916 a la primavera de 1921 el número de cabezas de ganado en Ucrania aumentó de 23.9 millones a 31.1 millones.

Incursiones por los soviéticos más el sistema de apropiación de excedentes de los cultivos, trastornaron la agricultura, mientras los soldados confiscaban, sin pago, el grano y otros productos que caían en sus manos, para alimentar las poblaciones urbanas en Moscovia y también al ejército rojo. En tales circunstancias, los campesinos no se esforzaron en incrementar su producción, y en 1921, llegó la catástrofe: el gobierno soviético, ahora más fuerte, anunció una mayor demanda de grano, y al mismo tiempo una sequía golpeó el sur de Ucrania y destruyó la cosecha. Una enorme parte de la Ucrania regida por los soviéticos sufrió de hambruna, lo que se conoce como Holodomor de 1921 a 1923.

Leon Wyczolkowski – “Chlop”

Ese mismo año el gobierno reconoció la necesidad de cambiar la política agraria e instituyó la Nueva Política Económica, que significó una tregua para el campesinado. El punto principal de tal acuerdo fue el cese de las expropiaciones aún no canceladas y el establecimiento de impuestos, tras el pago por el cual los campesinos podían vender los productos de su trabajo. Los impuestos fueron substanciales, excediendo a los prerrevolucionarios, y fueron suplementados por un impuesto indirecto creado por el boquete en los precios entre los bienes agrícolas e industriales.

En todo caso, el campesinado incrementó pronto la producción agrícola hasta niveles previos a la guerra. En ese período a los campesinos se les permitía arrendar tierra o equipo y contratar mano de obra para propósitos productivos. El movimiento cooperativo, en especial las cooperativas de consumo, proliferaron. El gobierno puso impuestos y ejerció presión política sólo sobre los campesinos más prósperos y sobre personas conectadas con grupos que se habían opuesto al régimen bolchevique, como el Partido Ucraniano de Revolucionarios Socialistas, el movimiento partisano, el Ejército de la República Nacional de Ucrania, y las fuerzas anarquistas de Nestor Majno.Esa gente tenía que pagar impuestos más altos y no podía tomar parte en el manejo de cooperativas, votar en elecciones o ser electos en puestos de liderazgo en aldeas. A este grupo le cayeron también más responsabilidades fuertes.

La posición social del campesinado cambió fundamentalmente desde lo que había sido en las épocas prerrevolucionarias. El latifundio y granjas de gran tamaño desaparecieron, virtualmente, y el número de campesinos sin tierra disminuyó. El campesinado se convirtió en una masa uniforme de productores y, en cierto grado, terratenientes.

Su independencia inspiró cierta incomodidad dentro de los gobernantes bolcheviques. El gobierno soviético reclamaba un control absoluto sobre tanto producción como ideología, y desconfiaba de los campesinos, tanto como productores independientes como en su papel de guardianes y conservadores de las tradiciones nacionales. Su hostilidad hacia los campesinos fue manifiesta en la más cruel de las maneras, en la cual se impuso la colectivización en Ucrania a fines de la década de 1920 y principios de los 1930s.

El objetivo de la colectivización era una transformación completa de las circunstancias económicas y sociales del campesinado. Los agricultores fueron privados del derecho de posesión de la tierra y de los instrumentos de producción; por un tiempo fueron privados también de su libertad de locomoción y obligados a laborar en los campos, sin pago por el temor al castigo. Los campesinos más activos, y por tanto acaudalados, eran arrestados y deportados con todo y sus familias al norte, y sus propiedades confiscadas.

La colectivización tomó la forma de ataques inesperados sobre la porción próspera del campesinado por destacamentos de “obreros”, los miembros del Komsomol, miembros del Partido Comunista, y activistas de los comités de campesinos pobres. Todos los demás fueron forzados a entrar a las granjas colectivas, bajo amenaza de ser encerrados en kulaks.

La agricultura colectiva resultó ser extremadamente ineficiente; esa ineficiencia fue exacerbada por la resistencia pasiva y masiva de los campesinos a la colectivización, una resistencia que incluía el sacrificio de sus propios animales.

Entre 1932 y 1933 el gobierno soviético creó una hambruna para reprimir la resistencia. Todo el grano y el ganado restante fueron arrebatados a los campesinos, y la confiscación fue acompañada por una ley que proclamaba la pena de muerte por cualquier robo de alimentos de una granja colectiva o estatal. Para verano de 1934, el 54% de los aldeanos de Ucrania ya no tenía ganado, el 64.7% no tenía una sola vaca, y el 95.4% no tenía ya ni un cerdo. Muchos millones de campesinos fallecieron, y el resto fue forzado a someterse.

La colectivización y el Genocidio por Hambruna, Holodomor, de 1932 y 1933, destruyó el campesinado como estrato social. Los campesinos no sólo perdieron sus tierras, sino también sus libertades personales, y fueron forzados a trabajar por el miedo a ser castigados con otra muerte por hambre. Los incentivos materiales fueron eliminados, y la productividad, lógicamente, se desplomó.

Como resultado de la colectivización, no sólo los medios de producción agrícola, sino también la posición social y la psicología de los habitantes rurales, cambiaron. En un grado significativo, perdieron su amor a la tierra y su hábito de trabajarla.

Los campesinos en el período entre guerras en Ucrania occidental fueron repartidos entre Polonia, Checoslovaquia y Rumania, escapando de la colectivización de los 1930s y su hambruna acompañante. Bajo los gobiernos polaco y rumano, su posición había declinado desde fines del período austriaco. Esos regímenes realizaron reformas agrarias que no hicieron realmente nada para mejorar la posición de los campesinos. Las fincas fueron divididas en las áreas habitadas por ucranianos, y distribuidas entre colonos polacos y rumanos étnicos.

Dadas las cantidades de inmigración a los Estados Unidos y a Canadá, y también a Suramérica, tal solución tradicional a la sobrepoblación rural, virtualmente dejó de jugar un papel. La gran depresión de los 1930s incrementó la miseria del campesinado. El único desarrollo positivo fue el crecimiento acelerado del movimiento cooperativista, que proveyó más y mejores oportunidades de colocar los productos excedentes agricolas, en especial lácteos y huevos.

En la Transcarpatia, el campesinado ucraniano siguió en pobreza extrema, pero el régimen reformista de Checoslovaquia introdujo la educación elemental en el idioma local de los niños de campesinos, e implementó una reforma agraria que, aunque lenta y modesta, benefició a los campesinos ucranianos, más que a los colonos no-ucranianos.

Como resultado de la segunda guerra mundial, Ucrania occidental pasó a estar bajo régimen soviético, y para mediados de los 1950s, las granjas rurales habían sido colectivizadas por completo.

En el período posguerra, la producción de granos básicos y cultivos no comestibles, como el algodón o el lino y, por extensión, el sector agropecuario, eran responsabilidad de las granjas colectivas. Una parte de los animales, sin embargo, quedó como propiedad personal de algunos granjeros. Además, cada jata de aldea tenía una diminuta parcela de tierra alrededor de la casa, que alimentaba a sus miembros y proveía de patatas y otros vegetales no sólo para los aldeanos, sino también para la población urbana.

De esa mini parcela, sin embargo, se suponía que el campesino debía proveer de leche y carne al gobierno, y además pagar impuestos. Por un tiempo pareció que el sistema estaba funcionando y produciendo exitosamente la comida. Nikita Jrushchev mejoró un poco el grupo de granjas colectivas al elevar sustancialmente su pago, pero gradualmente restaurando su derecho de locomoción por el campo, y también introduciendo al menos un pequeño nivel de beneficios de retiro para granjeros colectivos. Al mismo tiempo fueron colonizadas enormes extensiones de tierras vírgenes y, en cierto modo, aumentó la producción agrícola.

En los 1970s y 1980s, sin embargo, empeoró la provisión de alimentos de forma notable, puesto que las granjas colectivas ya no podían alimentar a la población. Una de las principales causas de esa circunstancia fue también la caída del trabajo productivo en las parcelas privadas. La nueva generación de campesinos criada sólamente en un sistema de granjas colectivas, se encontró incapaz del trabajo productivo. La juventud emigró a la ciudad tras su servicio militar obligatorio. La agricultura colectiva fue tomando más bien las características de una cohorte de edad, consistiendo cada vez más de ancianos.

Fuente

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