Por Sergei L.Loiko (traducido: Adrián Nieve)
28 de Octubre de 2014, 3:00 AM / Donetsk, Ucrania.
Solo tres, de los siete pisos, se mantienen en el ennegrecido esqueleto de la terminal del aeropuerto, innaugurado con gran orgullo nacional hace dos años para la Eurocopa de fútbol del 2012.
Los comandos ucranianos controlan dos de ellos: el suelo y el segundo piso.
Los separatistas prorrusos contra los que luchan se han infiltrado en el tercer piso a pesar de las barricadas con escombros y trampas explosivas.
Son enemigos ocupando el mismo edificio, jugando a un juego claustrofóbico del gato y el ratón, entre las sombrías habitaciones y las calcinadas salas de embarque.
Justo después de la medianoche de hace unos días, un combatiente separatista de repente apareció de un balcón de la tercera planta y disparó una granada Mukha hacia la que fuera la zona de salidas, donde las tropas ucranianas esta intentando dormir en el suelo helado de hormigón.
La granada golpeó en un muro y explotó. Esquirlas de metralla y escombros volaron por todas partes. Sin pensarlo, un comando apodado “Batman” lanzo una granada de mano hacia el balcón. Pero reventó antes de llegar a su objetivo y envió una lluvia de metralla hacia sus compañeros.
Los gritos apenas habían desaparecido cuando un comandante anunció que un lanzamisiles Grad estaba siendo disparado para bombardear las posiciones del enemigo alrededor de la terminal.
“¡Sabéis que debéis hacer! El comandante gritó. “Fallaran seguro. Corred a una cobertura”.
Unos pocos segundos después, el edificio se sacudió por una explosión en el exterior, y por un momento pareció que la estructura se vendría abajo finalmente. Pero resistió el impacto, y nadie fue herido en ninguno de los ataques.
Después de cinco meses de combates, la batalla entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas pro-Moscú en el Este de Ucrania ha llegado a lo que puede ser la ultima resistencia en el aeropuerto destrozado que una vez tuvo a familias esperando para sus vuelos vacacionales.
Tiene una importancia estratégica escasa, pero se ha convertido en un símbolo de la lucha por el futuro de Ucrania.
“Hoy, el futuro de nuestro país depende de si nosotros podremos mantener el aeropuerto o no”, dice Alexei Varitsky, 20 años, un ex trabajador de la construcción que recientemente se unió a la milicia ucraniana que está ayudando a defender el aeropuerto. “Eso es por lo que estoy aquí”.
El nombre que una vez brillaba en la cúpula de la nueva terminal era el de Aeropuerto Internacional de Donetsk Sergey Prokofiev, nombrado así después del 20º aniversario del compositor, que había nacido en la región.
En la ceremonia de apertura de Mayo de 2012, el entonces presidente Viktor Yanukovich rindió homenaje a sus modernas instalaciones, como si fueran la prueba del crecimiento del estatus internacional de Ucrania.
“A principios de los años 30 (1930), los constructores de este aeropuerto no tenían idea de la alta tecnología que se incluiría en el mismo” decía.
Hoy, el prorruso Yanukovich ya no es presidente. Fue derrocado este año en una revolución que ha llevado a la anexión de Crimea por parte de Rusia y a revueltas armadas en el Este de Ucrania, apoyadas por el Kremlin según varios informes.
En la web en inglés del aeropuerto, un boletín indica: “Aviso para pasajeros: el aeropuerto de Donetsk ha sido temporalmente cerrado. Información actualizada con el estado de los vuelos está disponible en la web oficial ‘Horarios Online’”. Si los pasajeros pulsan en “Todos los vuelos de hoy” les aparece un espacio en blanco.
La pista del aeropuerto esta llena con carcasas de tanques y transportes blindados. En la nueva terminal, todos los cristales estan rotos, y todas las puertas, muros y techos estan agujereados por las balas y la metralla.
Las fuerzas separatistas que rodean el aeropuerto lo bombardean con fuego de artilleria y morteros día y noche; al menos una vez al día, su infantería avanza para el ataque. Los defensores dicen que en las dos semanas anteriores, 12 soldados murieron y muchos mas fueron heridos en el aeropuerto. Algunas fuerzas gubernamentales dicen que están excavando para evitar que los rusos usen las pistas para aterrizar aviones cargados con armamento. Otros dicen que se necesita defender el aeropuerto como un signo de resolución contra la agresión rusa.
“Me ofrecí voluntario para venir aquí porque si no lo hago, algunos soldados no podrán ser reemplazados y verán como se prolonga su miseria o que los maten”. dice Sergei Halan, 20 años, un estudiante de periodismo de Cherkasy. “Estoy decidido a proteger a un compañero, aunque no le conozca, él lo haría por otros, o incluso por mi”.
El distanciado padre de Halan es un coronel en el ejercito Ruso. La ultima vez que hablaron por teléfono, Halan dice que su padre le pregunto: “¿No sabes que estarás matando a tus hermanos?, a lo cual le respondí, ‘no he invitado a esos hermanos a venir a mi tierra con armas’”.
El aeropuerto el 14 de mayo de 2012.
Son cazadores y presas al mismo tiempo.
A causa de su perseverancia y habilidad para sobrevivir a pesar de estar rodeados las fuerzas enemigas les llaman cyborgs.
Algunos defensores de la terminal se llaman así mismos terminators (NT: así en el original).
“Todo el conjunto me recuerda mucho a un juego de disparos de ordenador, con la excepción de que tu no matas a los goblins tan fácilmente y que no tienes una vida extra o dos” dice Varitsky, el antiguo obrero de la construcción, un hombre enfundado en un uniforme parecido al del ejercito americano y un casco del tipo que se usa en la OTAN. “Estoy convencido de lo que hacemos aquí, aunque nunca en mi vida podría haberme imaginado que mataría a otras personas”.
En Abril, cuando el ejercito le dijo que no tendría tiempo para entrenarle, Varitsky se unió a la organización nacionalista Sector Derecho. Realizó un rápido entrenamiento, le entregaron un Kalashnikov y una semana después se unió en el aeropuerto a un grupo variopinto de 15 hombres de Sector Derecho, quienes están colaborando con una unidad del ejercito compuesto en su mayoría por tropas aerotransportadas que se han unido voluntariamente para una misión de alto riesgo.
A todos los nuevos se les dice que el aeropuerto no es una fortaleza asediada – no porque no este asediada, si no porque no es una fortaleza, “Los agujeros en los muros cuentan con mas espacio que el resto de la estructura” dice el mayor Valery Rud, que esta encargado del minado y desminado del edificio.
“No hay un solo lugar donde las balas o la metralla no te puedan alcanzar en algún momento del día. Las terminales que mantenemos están más débiles que las casas de los Tres Cerditos, y es un milagro que todavía se mantengan”.
Los defensores están armados con una variedad de armas ligeras de la época soviética, la mayor parte rifles automáticos y semiautomáticos Kalashnikov, y están vestidos con todo tipo de uniformes, cascos y chalecos antibalas suministrados por los voluntarios o facilitados por el ejercito.
Durante el dia, los generadores alimentan portátiles pequeños y cargan los móviles. Al caer la noche radios y linternas se apagan, y esta prohibido usar mecheros para no atraer el fuego de los francotiradores.
Por la noche las temperaturas bajan por debajo de los cero grados y constantemente, despiadadas corrientes de aire provocan toses y estornudos entre los soldados. Un paramédico sentado en la pequeña zona de las medicinas busca un medicamento apropiado para los soldados que sufren.
“¿Por qué no has desabrochado tu correa del casco? le dice a un joven soldado que tose delante de él. “Si un francotirador te dispara y te da en el casco, (la correa) te romperá el cuello y no necesitaras medicinas nunca mas, chaval”.
El soldado se desabrochó la correa.
Un soldado ucraniano carga lanzagranadas traídos por un convoy de suministros. La entrega desató un tiroteo con los separatistas prorrusos.
Las tropas ucranianas pueden carecer del entrenamiento apropiado, pero a veces ellos demuestran una iniciativa valerosa.
Aprovechando que la tropa tenia que prepararse para descargar un convoy armado que les traía agua potable y munición – una operación que siempre conlleva un fuego intenso de los separatistas – dos soldados decidieron que era la hora de enviar a “el tanquista” a casa.
El tanquista había muerto la semana pasada en una dura batalla afuera de la terminal. Aunque habían recuperado los cuerpos de dos de sus compañeros, no habían podido recoger el suyo. A ambos les molestaba que su el cuerpo del tanquista estuviera todavía allí.
Arriesgando sus vidas en el fuego cruzado que seguía a la llegada del convoy, los dos jóvenes llegaron a la pista y recuperaron los restos carbonizados.
“Hemos hecho esto por el tanquista”, dice uno de los hombres, que se identifica así mismo solo como Slavik, después de que volviese a la relativa seguridad de la terminal. “El chico era un héroe. Se merece que le identifiquen y que se le entierre apropiadamente”.
Una mañana, los disparos sacudieron la terminal. Las balas silbaban alrededor, golpeando los muros y el suelo alrededor de los defensores. Provenía de los restos de un avión.
Un momento después, se acaba. Un comandante llamado Rakhman esta fuera de la terminal cerca del avión. Miraba hacia la pistola humeante de su mano.
“Le he disparado un cargador” dice. “En lugar de caer, me disparó y desapareció como si él fuera el cyborg y no yo”.
“Necesitamos hacer algo para que se esfumen de allí afuera”, dice un soldado.
¿Pero cómo?
“La mejor que podríamos hacer es volar lo que queda del aeropuerto” dice otro.”Volar la p…pista e irnos a casa”.
