La intervención rusa en Oriente Medio: ¿hacia la Gran Siria?

Es evidente que la intervención rusa en Siria no está dirigida a combatir al ISIS, sino a mantener y consolidar al régimen baasista de Becher al-Assad; sin embargo, esa consolidación podría implicar que proyectos desechados como la reocupación del Líbano, puedan verse estimulados, del mismo modo que Putin parece haber recogido el legado del Imperio zarista y la URRS para mantener bajo control países y como Ucrania, Georgia o los países bálticos.

El envío, por parte de China, de unidades navales podría ser la antesala de un intento de, efectivamente, crear una línea continua desde Irán hasta el Líbano a fin de consolidar el proyecto chico de Nueva Ruta de la Seda, proyecto que se ve perjudicado, precisamente, por la inestabilidad reinante en Asia Central. De ese modo, China, aun indirectamente, pasaría a ejercer control desde el Pacífico hasta el Mediterráneo.

El discurso de Obama en la sede de Naciones Unidas resulta embriagador (cooperación, paz, diplomacia) y la actitud de la UE (Alemania) parece dirigida a estrechar esa cooperación e interdependencia, pero, parafraseando el dicho castellano, sería paz para hoy, guerra y derrota segura para mañana.

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