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“Mundo ruso” en Feodosia: prohibido hablar de Holodomor

Resumen del discurso del profesor Vasyl Marochko, doctor en ciencias históricas y presidente de la asociación de investigadores de Holodomor. En respuesta a la calificación de extremistas de sus libros en Rusia y a la persecución de la directora del sistema bibliotecario de Feodosia en la ocupada Crimea.

El sistema judicial ruso sigue sorprendiendo con la tradición de prohibir libros y criticar a sus autores, que se atrevieron a hablar de los crímenes del estalinismo. El mundo entero juzgó las represiones políticas de Stalin, pero en el país de origen de estalinismo, las adoran.

Pero hablemos de la tradición, el 1 de diciembre de 2011 el Juzgado de Meschen de la ciudad de Moscú prohibió la venta de mis libros en el territorio de la Federación Rusa, que tratan del genocidio ucraniano, Holodomor, calificándolos de extremistas.

Los libros fueron retirados durante la revisión de fondos de la Biblioteca Ucraniana en Moscú. La lista de la literatura prohibida es bastante extensa. En ella también se encuentran los textos sobre las actividades represivas de la Administración Política del Estado.

En diciembre de 2014, el Juzgado de Feodosia culpó a la directora del sistema bibliotecario de Feodosia por guardar mi folleto sobre Holodomor y fue multada con 2000 rublos.

Prohibir libros que tratan de crímenes contra la humanidad es un proceso habitual en la moderna Rusia. Holodomor de 1932-1933 es un crimen contra la humanidad, a pesar de todos los intentos de encubrirlo.

El recuerdo del Holodomor vivió en los corazones y en la mente de ucranianos y rusos, y resucitó después de la destrucción de la URSS. Obtuvo en Ucrania un estado de conmemoración y el reconocimiento legal. No se puede prohibir su memoria. Es imposible.

El Genocidio mediante la hambruna artificial fue cometido en contra del pueblo ucraniano, es decir, contra los habitantes de la República Socialista Soviética de Ucrania, y por ello, también en contra de los rusos que eran ciudadanos de Ucrania y de la URSS al mismo tiempo. Éstas fueron las características constitucionales y legales de la ciudadanía soviética en 1930.

Debido a la hambruna artificial murieron ucranianos y rusos de 9 zonas de la Ucrania soviética.

En estas zonas en la víspera del Holodomor había 86 mil hogares, con 3-4 personas en cada uno. La cuestión ni siquiera está en la cantidad. Porque cada vida humana es un mundo único, sea ruso o de otra nacionalidad. Este mundo fue arruinado y destruido con una cruel tortura que es el hambre.

Entre estas zonas cuatro eran de Kharkiv, tres de Donetsk y el resto de Chernihiv y Dnipropetrovsk. En el territorio de Donetsk en el año 1932  los campesinos componían la mitad de la población, y en 1933 la hambruna arrasó las 21 de las 23 provincias de esta región. Esto no es una especulación, está confirmado por los archivos de la Estructura de la Fiscalía General.

Se registró la deportación masiva y muerte por hambruna de pueblos enteros donde vivían los viejos creyentes de una comunidad socio-cultural y religiosa única en la región de Donetsk.

Era un mundo espiritual ruso y fue destruido por los sátrapas de Stalin. A menudo he hablado sobre este hecho en la televisión y también en conferencias en Moscú.

No es casualidad que en la ley de 28 de noviembre de 2006 de la Rada Suprema de Ucrania “sobre el Holodomor de 1932-1933” se reconoce el Holodomor como genocidio, mencionado como “genocidio del pueblo ucraniano’’, es decir, de los ciudadanos de Ucrania Soviética: ucranianos, rusos, polacos, alemanes y otros grupos nacionales y étnicos.

Asimismo, los ciudadanos de la Rusia Soviética de la década de 1930 (rusos, ucranianos, alemanes de la región de Volga, polacos) eran ciudadanos rusos y de la URSS al mismo tiempo. Les destruyeron mediante la hambruna, especialmente en el Kuban, pero todavía siguen siendo víctimas silenciosas y el régimen criminal que cometió el genocidio en el territorio de la Rusia Soviética en 1933 no ha recibido una evaluación política y legal adecuada por parte de la Duma Estatal. ¿Por qué?

Sigo repitiendo esto mismo en nuestras reuniones con historiadores rusos en Moscú y Kiev. Pero, por desgracia, en vano.

En noviembre de 2013, en una conferencia en Kiev de la historia del estalinismo unos historiadores kazajos me preguntaron: “¿Por qué Ucrania estudia el Holodomor tan activamente y reacciona sensiblemente a la menor negación de él?”

No hay necesidad de convencer a nadie de que Ucrania fue la más afectada por el hambre, como, de hecho, los kazajos si nos fijamos en la demografía de la pérdida de la población. Basta con mirar los materiales de censo soviético de 1937, particularmente los informes de I.Kurman, uno de los líderes de la administración central de la contabilidad económica nacional de la URSS.

Los historiadores rusos V.Tsaplin, V.Danilov, V.Kondrashin, E.Osokina, V.Zhiromskaya tampoco niegan este hecho. No se puede ocultar la verdad sobre el Holodomor. La negaron durante medio siglo en la Unión Soviética, pero, a pesar de la prohibición, triunfó.

Sin embargo, volvamos a las tradición rusa que encontró otra víctima inocente, la directora de la biblioteca de Feodosia.

Fue acusada según el artículo 20.29 (almacenamiento masivo con el fin de la distribución de materiales extremistas) y le pusieron una multa. En 1932-1933 a los campesinos también les ponían multas, pero para evitar la obtención y almacenamiento de semillas de cereales. Escondían su propio pan para sobrevivir. La bibliotecaria fue juzgada por tener 12 ejemplares de mi libro.

Por cierto, los jueces destacaron sólo la publicación de una serie de ‘’Genocidio Ucraniano’’. Serie ‘’Hambruna de 1932-1933, Holodomor’’. En esta serie, todavía había algunos de mis folletos (‘’Creadores de Holodomor 1932-1933…’’ en 2008; ’’El territorio de Holodomor de 1932-1933’’ en 2014, no hay ni una mínima incitación a “odio étnico”.

Los rusos encontraron en mi folleto “características despectivas, evaluación negativa de un grupo nacional y sus individuos”, así como, “incitación a odio étnico”. Durante más de un cuarto de siglo he estado estudiando las causas y consecuencias del Holodomor publicando artículos sobre la hambruna en las regiones alemanes, judías, polacas y rusas.

Sin embargo, el maravilloso y “el más justo tribunal del mundo” no le prestó atención. En 1930 había listas de libros que eran prohibidos, los retiraban y a veces quemaban. Parece que esto vuelve a estar en práctica.

Por otro lado, cuando en Kharkiv los representantes del ‘’mundo ruso” en primavera de 2014 quemaban los libros sobre la hambruna, había gente que los sacaba del fuego y  se los llevaba a su casa. Estas acciones hacen que tenga esperanza, la gente se vuelve loca, pero cada uno por separado. La locura colectiva es la que lleva a una maldad común. Pero puede ser evitada apelando a la conciencia, la fe y la compasión.

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Kharkiv, 16 de marzo de 2014.

Yo fui acusado de excesiva “evaluación emocional” de los hechos del Holodomor. ¿Pero qué emociones pueden causar los documentos sobre caníbales, cuando la madre se comía la carne de sus propios hijos? Fue llevada al estado de psicosis animal por los partidarios y funcionarios soviéticos de los diferentes niveles, quitándole el pan, privándola de los alimentos.

Me acusan de incitar “al odio racial’’ llamando la atención sobre las emociones del autor y el lenguaje impulsivo. Yo no siento odio nacional hacia los criminales I.Stalin, V. Molotov, L.Kaganovich, S.Kosioru, a los que el Tribunal de Apelación de Kiev reconoció culpables de genocidio en el territorio de la URSS en 1932-1933.

Pero no les tengo respeto, porque cada uno de ellos condenaron al sufrimiento y a la muerte a cientos de miles de civiles inocentes. ¿Cómo puede haber “odio nacional” hacia estas personas que carecían de dignidad nacional y actuaban con creencias ideológicas, instintos egoístas de auto conservación?

No busquéis en mis libros incitaciones al odio étnico, no están allí ni pueden estar. Tampoco existían cuando junto con los historiadores rusos estudiaba las causas y consecuencias de la hambruna en la URSS (programa de la Fundación Científica Humanitaria Rusa), así como, cuando con los investigadores de Holocausto encontraba similitudes y diferencias en el genocidio de nuestros pueblos.

No puedo permanecer en silencio cuando en el siglo XXI queman libros sobre la hambruna en una hoguera.

En Alemania los nazis empezaron quemando libros y luego quemaban a la gente.

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Los libros se queman en la ocupada Crimea y en el Donbass. En campo de batalla se están quemando “los hermanos eslavos’’, esas son las consecuencias de la reanimación de estalinismo y la negación del Holodomor. 

Entiendo que la Federación de Rusia ha estado bajo presión habiendo heredado una pesada historia (los crímenes de Stalin, el terror político, el Gulag). Es más agradable de reconocer hechos heroicos, como la victoria sobre Alemania nazi, e incluso la investigación del cosmos y otros logros del país soviético, que sí existían a pesar de lo que hablan hoy los críticos.

Pero en cuanto a la valoración jurídica del Holodomor es más difícil. Reconociéndolo como genocidio la Federación de Rusia proyectaría una sombra sobre el pasado de la unión, aunque es una idea errónea. Siempre he dicho y seguiré argumentando: la Rusia Soviética de 1932-1933 no tiene culpa del Holodomor en Ucrania, porque ella también era una víctima más.

¿Qué impide a la Duma Estatal de la Federación de Rusia reconocer el hecho de la hambruna-genocidio? De este modo, podría deshacerse de su pasado.

Eso es lo que he repetido muchas veces en Moscú, hablando en conferencias, en la televisión y en entrevistas con los medios de comunicación rusos. En respuesta recibo “el silencio”, similar al que ahora reina en el Donbass.

Es doloroso y triste ver el desfile del “mundo ruso”. Después de todo, bajo montones de hormigón de aeropuerto de Donetsk y en zonas residenciales de Mariupol, no sólo enterramos a los ciudadanos que hablan ruso, sino también las relaciones de buena vecindad entre nuestros países. ¿Cómo curar su memoria para superar la amargura e incluso el odio mutuo? ¡Esa es la cuestión! Ningún tribunal lo resolverá, a excepción del Juzgado del Tiempo.

Fuente

Traducido por I. Sharaburyak

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