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Garry Kasparov con motivo del 25º aniversario de la independencia de Ucrania

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¡Feliz 25 aniversario de la Independencia, Ucrania!
Es el momento idóneo para recordar una serie de hechos relativos a la Ucrania moderna:
Declaró su independencia de la URSS en esta fecha en 1991. Una mayoría de ucranianos de todas las regiones respaldaron la independencia, es más: mayorías en la parte Este, rusos étnicos incluidos, votaron por ser ucranianos y permanecer en Ucrania, no en Rusia, Crimea incluida. Ucrania es una nación libre, soberana, y democrática de 46 millones de habitantes, y no un territorio de «zona de seguridad» [“buffer state”], ni una ficha de un póker geopolítico condenada a ser explotada y maltratada solo por ser fronteriza con la Rusia de Putin.
Rusia invadió Ucrania en 2014 y se anexionó Crimea ilegalmente. Las fuerzas rusas de invasión que incluyen artillería pesada y tanques y vehículos blindados de combate siguen aun hoy en la península de Crimea y en el Este de Ucrania, y los combates continúan, con bajas cada día. Y no es una rebelión ni una insurgencia separatista, sino una invasión militar en toda regla, además de una operación terrorista de Rusia. Nunca jamás había habido ni siquiera indicios de separatismo o brotes de violencia hasta que Putin invadió; ni los rusos étnicos de Ucrania oriental fueron nunca discriminados de ningún modo. No había habido hasta la fecha quejas de ningún gobierno ruso, ni del de Yeltsin, ni del de Putin respecto a Crimea, ni respecto a la soberanía de Ucrania, hasta el momento en que la revolución del Maidan expulsó al presidente-hombre de paja de Putin, Viktor Yanukovych, en febrero de 2014.
El 27 de marzo de 2014, la ONU votó por 100 contra 11 a favor de reconocer la integridad territorial de Ucrania y la ilegalidad de la anexión rusa de Crimea. (Resolución número 68/262 de la Asamblea General.) Rusia vetó toda actuación en el Consejo de Seguridad (de las Naciones Unidas). Las 10 naciones que votaron junto a Rusia componen una galería de pseudoestados y dictaduras de toda laya, o bien de clientes de la Rusia de Putin: Armenia, Belarús, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Corea del Norte, Sudán, Siria, Venezuela y Zimbabue. La UE y USA, si bien con parsimonia, aprobaron unas endebles sanciones económicas a Rusia por Crimea, lo que dañó aun más la ya debilitada economía rusa, devastada por 16 años de endémica corrupción putinista y por el desplome de los precios de las energías. A Putin eso le trae al pairo, claro está, dado que lo que él necesita es propaganda y odio al enemigo exterior para azuzar un nacionalismo mal entendido que le mantenga en el poder.
El pueblo ucraniano lo que ansía es libertad, y emprender la senda de la democracia y los principios del libre mercado que imperan en el resto de Europa y Occidente. Esto resulta inaceptable para Putin porque supondría un pésimo ejemplo para su oprimido pueblo en Rusia. Una Ucrania democrática y próspera demostraría que los antiguos estados soviéticos no necesitan dictaduras ni capitalismo de estado, que es lo que él les dice a los rusos. Por eso mismo Putin invadió Georgia e invade ahora Ucrania y sigue acechando y acosando a toda democracia que surge en cualquier país de la exURSS o de su órbita. El éxito de los países bálticos enfurece a Putin, pero, al fin y al cabo, son pequeños en tamaño y fueron ocupados, nunca «realmente» soviéticos. Y, lo que verdaderamente cuenta, son miembros de la OTAN. Pero ucranianos y rusos sí comparten una herencia más profunda, de modo que, para Putin, una Ucrania democrática no puede ni debe nunca y bajo ningún concepto ser un Estado próspero. Putin sabe que la OTAN es una coalición defensiva y no una verdadera amenaza militar para Rusia. Aun así, en público, lo que dice es precisamente lo contrario, y pugna por mantener a Ucrania fuera de la OTAN (y de la UE) ya que, entonces, sería libre para poder prosperar sin su interferencia. (Pero la OTAN no protege a los bálticos de sus guerras «grises» de propaganda, acoso y presiones económicas y políticas.)
Por desgracia, Occidente no parece dispuesto a dar la batalla por sus valores de libertad con la intensidad con la que Putin la da por los suyos, que son la represión y la dictadura. Los estados de Occidente siguen sin prestar una verdadera ayuda militar y financiera a Ucrania, pese a que la necesidad de defenderse de la agresión de Putin es ya desesperada. Al aceptar esta situación en Ucrania en lugar de devolver el golpe a Putin, lo que hacen los EEUU y la UE es fomentar más agresiones; quizá en Ucrania, quizá en otros lugares, pero Putin no parará hasta que no lo paren. Ya han muerto miles y miles de ucranianos luchando por su libertad, por luna libertad que en los EEUU y en la UE se da por sentada, y merecen más que nadie que se los apoye en esa lucha. Es la última frontera del mundo libre, y el ataque de Putin al orden posterior a la IIGM tendrá muy graves consecuencias para todos nosotros, y no solo para Ucrania y Siria.

Fuente: https://www.facebook.com/GKKasparov/posts/10154517252383307:0

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