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La historia de la mujer en Ucrania

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Desde la antigüedad hasta los tiempos modernos

En las sociedades primitivas la posición de las mujeres era igual, o hasta incluso superior, que la de los hombres, formando un matriarcado. Las culturas prehistóricas de Ucrania eran matriarcales, como se puede confirmar en hallazgos arqueológicos y etnográficos.

Escuela dominical de Khrystyna Alchevska en Járkiv. 1890s

Mas adelante tomó el mando el patriarcado, y las mujeres fueron colocadas en posición de subordinadas, e incluso tratadas como objeto o pertenencia de los hombres. Pero esta época duró poco tiempo, pues durante la transición de una sociedad tribal al estado de Reino cristianizado durante la medieval Rus’ de Kyiv, la visión primitiva de mujeres como propiedad desapareció por completo.

Varias fuentes históricas nos atestiguan sobre una consolidación y regulación de lazos monógamos entre hombres y mujeres. En las familias el papel de la madre en la educación y crianza de los hijos era idéntica a la del padre.

La Ruskaia Pravda refleja las normas legales y la visión social en el estatus de la mujer, del matrimonio, y de la familia de la Rus’. Según tal documento, el asesinato de una mujer era juzgado y penalizado de la misma forma como si hubiera sido un hombre. En contraste con las leyes romana y germana, la ley de la Rus’ no limitaba los derechos de la mujer, ni sus privilegios. A una viuda no se le asignaba un guardián o tutor legal como en otros estados medievales, sino que actuaba en el lugar de su difunto esposo. El tutor era asignado sólamente a sus hijos, y sólo si se volvía a casar.

La reina Anna de Lyiv, o Anna Yaroslavna, honrada en una estampilla postal de Ucrania

Mientras que una mujer que había enviudado fuera la cabeza de la familia, conservaba sus derechos, incluído el derecho a decidir, a menos que en el testamento del difunto marido dijera lo contrario, a otorgar a los hijos su independencia y heredarles el patrimonio. Una vez que las propiedades de la familia fueran divididas, la madre mantenía y gobernaba sobre lo que le había tocado; no podía, sin embargo, traspasarlo en venta, ni cederlo a otra persona fuera de la familia.

El destino de las hijas mujeres no era tan bueno, pues eran excluidas de la herencia en propiedad, y sólo se les permitía posesión. Si una mujer sierva (esclava-enlace al artículo) llevaba en su seno a los hijos de su patrón, ella y su prole eran liberados, pero no tenían derecho de heredar los bienes de su antiguo propietario.

El trato liberal a las mujeres que se expresa en la Ruskaia Pravda proviene de las leyes acostumbradas de los pueblos eslavos. El estatus legal de las mujeres en la Rus’ de Kyiv estaba ligado a su estatus socioeconómico. Al trabajar junto a su esposo campesino, comerciante o miembro de la nobleza, la mujer era capaz de administrar sus propiedades tras la muerte del cónyuge, dada la experiencia y conocimiento que la pareja habría adquirido. Las mujeres nobles ejercían influencia inclusive en asuntos estatales, y algunas se convirtieron en regentes, como la reina Olha de Kyiv, Anna (la viuda del rey Roman Mstyslavych) de Halych, o Yanka (la hija del rey Vsevolod Yaroslavych,higúmeno del Monasterio de San Andrés en Kyiv), quien viajó a Constantinopla para invitar al Metropolitano de Kyiv.

Fresco representando a la Reina Anna de Kyiv. Se encuentra en la Catedral de Santa Sofía

Muchas princesas europeas contrajeron matrimonio con grandes reyes de la Rus’ de Kyiv, como por ejemplo la princesa bizantina Anna, casada con Volodymyr “El grande”, o Ingigerth, la hija de Olof Skötkonung de Suecia, casada con Yaroslav “El sabio”, o también Gytha, la hija de Harold II de Inglaterra, casada com Volodymyr Monómaco; asimismo, reinas de la Rus’ contraían nupcias con reyes extranjeros, y aquí listamos ejemplos (enlace), como Yelysaveta Yaroslavna quien se casó con Harald III de Noruega, o Anna Yaroslavna, esposa de Enrique I de Francia, además de Anastasia Yaroslavna, esposa de Andrés I de Hungría, Yevpraksiia Vsevolodivna esposa de Enrique IV de Alemania y Yevfrosyniia Mstyslavna casada con Géza II de Hungría.

Lituania-Rutenia

Durante este período el estatus legal de las mujeres era definido por el estatuto lituano, que incorporó el principio de igualdad de géneros en sus artículos criminales y civiles. Al igual que los hombres, las mujeres estaban sujetas a regulaciones y leyes muy específicas, y poseían derechos legales sin ninguna restricción básica. La normativa criminal les otorgaba protección total y, en casos ´pariculares, como por ejemplo durante el embarazo, una protección especial.

En protección de su dote, el esposo otorgaba a su cónyuge un escrito garantizando la propiedad de una tercera parte de sus bienes inmuebles y,por lo tanto, asegurando su independencia financiera. Las hijas no eran aptas de heredar propiedades inmuebles, sin embargo, puesto que ese derecho provenía de prestar el servicio militar.

Este retrato de la Rossa Soleymani, conocida en Ucrania como Roxelana, fue realizado por miembros de la escuela veneciana en el siglo XVIII. Según se dice, las facciones están basadas en información que obtuvieron de sus servicios secretos en Estambul.

Período kozako

Con sus constantes guerras y rebeliones, asi como el anterior período de la invasión tártaro-mongola, esta época dio surgimiento a un nuevo tipo de mujer, una que administraba la economía doméstica y defendía su casa e hijos con el uso de armas mientras su esposo estaba combatiendo en la guerra, como por ejemplo, Olena Zavisna.

En la guerra kozako-polaca (enlace), por ejemplo, combatieron algunos batallones formados por mujeres. Muchas fueron capturadas por tártaros y vendidas para harems de sultanes y, notables en todos los aspectos, muchas fueron como la famosa Roksoliana o Roksolana (enlace), la esposa del Sultan Süleyman I Kanuni, quien comenzó como esclava y llegó a dominar el imperio otomano.

Estampilla postal de Ucrania de 1994 dedicada a Lesya Ukrainka, gran poetisa y escritora ucraniana

El estatus socioeconómico de muchas mujeres fue formado por el estado en incremento de servidumbre dentro de las clases más bajas. La ausencia de hombres como resultado de las guerras frecuentes hizo a las mujeres más responsables que a los hombres del mantenimiento de sus familias. Y también tuvieron que cargar más el peso del servicio en Corvea (Enlace).

Dentro de la nobleza ucraniana, muchas mujeres fueron polonizadas. Otras, sin embargo, apoyaron activamente a la iglesia ucraniana y su cultura propia. Notables ejemplos de ésto fueron Anastasiia Olshanska, quien patrocinó la traducción del Evangelio de Peresopnytsia; Yelyzaveta Hulevychivna, quien donó sus propiedades al Monasterio de la Hermandad de la Epifanía de Kyiv; o Raina Vyshnevetska, Oleksandra y Sofiia Chartoryska, también Anna Hoiska, benefactoras de varios monasterios.

Fotografía de entre 1903 y 1904, mostrando a la condesa kozaka Varvara Davydovna, de Vorontsov-Dashkov, vistiendo un atuendo kozako del siglo XVII

Estado hetmánico kozako

Durante el estado hetmánico kozako el estatus legal de las mujeres era definido también por el estatuto lituano y por algunas normas locales acostumbradas, hasta la adopción del Código Legislativo de 1743. Tal código establecía penalidades más duras por matar o insultar a una mujer que a un hombre, aduciendo que la mujer era físicamente menos capaz de defenderse a si misma. El homicidio de una mujer soltera, sin embargo, como una esclava, sierva o prisionera de guerra, era nada más penalizado por una multa monetaria, llamada holovshchyna.

La situación económica de las mujeres era determinada en base a su posición social. Las esposas de campesinos libres laboraban en conjunto con sus esposos y eran básicamente socios igualitarios. Las mujeres siervas, sin embargo, eran las víctimas principales de explotación y no tenían ninguna protección legal. Los siervos del género masculino podían huir a tierras libres, generalmente las de los kozakos zapórogos, pero las del género femenino eran obligadas a quedarse y cumplir con la onerosa corvea y suplir las deficiencias para ganarse la vida, no sólo las propias sino las de sus familias.

María Magdalena Mazepa – Pintura del siglo XVII

Las vidas de los migrantes mejoraron durante y después de la guerra Kozako-Polaca de 1648-1657, cuando fue abolido el latifundio en el lado izquierdo de Ucrania y, por un breve lapso, del derecho también. En ese entonces se incrementó el desarrollo del artesanado y la manufactura y, como resultado, fueron empleados grandes números de mujeres campesinas en empresas de hilado, alfarería y bordado. Un papel importante en el crecimiento de los oficios artísticos fue responsabilidad de las monas, quienes desarrollaron la producción de vestiduras sacerdotales y otros artículos para el uso litúrgico.

En el estado hetmánico, muchas mujeres de las familias de la starshyna kozaka jugaron papeles importantes en la vida política y social. Hanna, la esposa del Hetman Bohdan Khmelnytsky, por ejemplo, fue muy influyente durante los años finales de su gobierno, e incluso emitió algunas universales.

El Hetman Ivan Mazepa solía acudir por consejo a su madre, Maryna Mazepa, y la esposa de Semen Palii comandó efectivamente el regimiento de Bila Tserkva durante la ausencia de su esposo.

En los siglos XVII y XVIII muchas mujeres fueron perseguidas y castigadas por el estado moscovita. Pelahiia Myrovych, la viuda de un coronel de Pereiaslav y madre de los emigrantes mazepistas, por ejemplo, pasó varios años en el exilio en Siberia.

La disolución de la sociedad kozaka durante el período dominio ruso llevó al declive del liderazgo femenino. Tras la pérdida de la élite nativa y, con la rusificación (o polinización en las ciudades del occidente), la conciencia de nacionalismo se preservó principalmente dentro del campesinado. Las conductoras primarias de tal conciencia eran las mujeres quienes, con su narración de cuentos e historias, y su canto de melodías patrióticas, mantuvieron vivo el conocimiento de la historia ucraniana y se lo transmitieron, junto con la cultura, a sus descendientes.

La esposa de Symon Petliura con su hija

Siglo XVIII

Desde finales del siglo XVIII, cuando Ucrania se partió y entre los imperios moscovita y austrohúngaro, el estatus de las mujeres era determinado por el código legal ruso, basado en el napoleónico, y el código civil austrohúngaro, basado en el romano. El colectivo de las damas de la nobleza mejoró, pues se les permitió heredar tierras y fincas. Las mujeres de clase media dependían generalmente de sus padres, hermanos o esposos y no obtenían ingresos fuera del hogar. La opresión más fuerte se ejerció sobre las mujeres siervas. No tenían protección legal y eran oprimidas por sus esposos, así como por los terratenientes, y cargaban el pesado yugo de la corvea, asi como los gastos del hogar.

Володимир Маковський. Мати та донька. 1886. Volodymyr Makovsky – Madre e hija ucranianas

Siglo XIX

Durante el resurgimiento social y cultural del siglo XIX, muchas mujeres de clase media se destacaron como escritoras, actrices y activistas culturales. Muchas más fueron maestras y contribuyeron al crecimiento del alfabetismo y educación básica. Antes de la primera guerra mundial, las mujeres no tenían el derecho de sufragio o muchos de los demás derechos básicos, como el de educación superior, la libertad de estudiar y trabajar en profesiones, y el de igualdad política. El objetivo principal de los movimientos feministas, entonces, era el de obtener tales derechos, movimiento que surgió a fines de este siglo.

Fue hasta 1914 que las mujeres lograron obtener el derecho de voto en la Halychyná regida por el Imperio austrohúngaro, así como Bukovyna, y sólo hasta después de la revolución de febrero de 1917 en la Ucrania bajo el gobierno moscovita. La constitución de la República Nacional de Ucrania de abril de 1918 proclamó la igualdad completa de géneros y rechazó cualquier diferencia en los derechos u obligaciones entre hombres y mujeres en la Ucrania soviética.

Joven señorita de Podillia – 1937

Decretos especiales garantizaron la protección de la salud de las mujeres, asi como sus empleos, y aseguraron las condiciones en las que las mujeres podían combinar su trabajo con la maternidad, a través de apoyo moral y material, así como licencias pagadas de maternidad y otros beneficios para mujeres embarazadas y madres, además de turnos más cortos de trabajo para madres recientes.

Revolución de Octubre

Tras la revolución de octubre de 1917 el estado soviético anunció que la emancipación de las mujeres había sido una de sus metas más importantes. Pero, oculto tras la declaración, estaba la consideración práctica en cuanto a que las mujeres eran una fuente de mano de obra por la disminución en la cantidad de hombres, bajas de la primera guerra mundial y otros levantamientos entre 1917 y 1921.

El estado estalinista impulsó la contratación de mano de obra femenina para sus políticas de industrialización de 1928, y el estado estalinista comenzó a promover el culto al establecimiento de familias numerosas y maternidad, iniciando un sistema de recompensas para mujeres que tenían muchos hijos, llamadas “madres-heroinas”. La campaña logró más ventajas al legalizar el aborto a principios de 1920, e impulsar la liberación sexual, que ganó preferencia a fines de esa década.

La Madonna Hutsul, por Kazimierz Sichulski. 1907

Eventualmente, el conservatismo estalinista y la expansión irrestricta de fuentes de trabajo triunfaron, y el aborto se prohibió en 1936; no fue legalizado de nuevo sino hasta 1955.

La colectivización de la agricultura y la hambruna, conocida como holodomor en 1932 y 1933, más el terror estalinista de los 1930s, causó sufrimiento y un enorme número de muertes tanto en mujeres como en hombres. Muchas campesinas se opusieron activamente al régimen, y lideraron levantamientos contra las autoridades locales, movimiento conocido como “Babski bunty”, especialmente después de que los hombres que lo hacían habían sido deportados o ejecutados.

Durante el período posguerra un gran número de mujeres fue activo en los movimientos disidentes, que comenzó en los 1960s y fue injustamente perseguido, encarcelando sin juicio y abusado. El estado soviético negó consistentemente el acceso a posiciones de liderazgo social, económico y político a mujeres. En 1990, por ejemplo, las mujeres constituían sólamente el 28.5% de los miembros del Partido Comunista de Ucrania, y sólo el 7% de los delegados del congreso.

Muchacha ucraniana – 1862

También en 1990 las mujeres constituían únicamente el 5.3% del sector administrativo industrial, y nunca excedió el 30% en órganos estatales. En el sector científico tampoco eran muy incluidas, con un 38% de mujeres en él y cero líderes, o en el sector educativo y médico, en el que anteriormente habían sido dominantes, sólo ocupaban el 20% de puestos de liderazgo. En puestos de liderazgo cultural, como instituciones artísticas o puestos editoriales en periódicos, a pesar de que muchas mujeres realizaron contribuciones invaluables en el arte, literatura, ciencia y cultura, estaban prácticamente ausentes.

La igualdad entre mujeres y hombres durante el período soviético fue, por lo tanto, no más que un mito ideológico, pues las estadísticas nos demuestran que no poseían mayores derechos.

Pero todo esto cambió luego de la independencia de Ucrania, cuando las mujeres llegaron a constituir el 52% de la mano de obra en el país, el porcentaje más elevado dentro de todas las naciones desarrolladas, como un 45% en los EEUU. En trabajos físicos pesados, las mujeres llegaron a ser el 80%, y esto debido a que sus salarios eran un 25% menor que los de los hombres. Más del 25% de la fuerza laboral en construcción es femenina, y millones de mujeres trabajan en turnos nocturnos o condiciones que, durante el período soviético, eran prohibidas.

Nataliya Коbrynska escritora ucraniana, organizadora y precursora del movimiento feminista en Ucrania.

No existieron organizaciones feministas en Ucrania sino hasta después de 1991, aunque durante la década de los 1980s estuvieron altamente involucradas en los movimientos feministas económicos, sociales y culturales pero claro, no en posiciones de liderazgo, pues no se les permitía.

En la Ucrania regida por los moscovitas en 1897, por cada 1000 hombres había 1008 mujeres. Ese balance se perdió tras la primera guerra mundial y los levantamientos posteriores, o la guerra Ucrania-Polonia en Halychyná, tras lo que, en 1926, esta proporción era de 1090 mujeres por cada 1000 hombres. La represión soviética de la época posguerra, que ejecutaba principalmente a hombres, complicó más esa proporción. A principios de los 1990s las mujeres formaban el 54% de la población ucraniana aunque en las comunidades inmigrantes del oeste eran la minoría.

Oksana Steshchenko – escritora de libros infantiles y traductora – heroina de Ucrania, perteneciente al movimiento “Renacimiento ejecutado”, conocido asi porque sus miembros fueron ejecutados por los sovieticos. Asesinada en 1942.

Enlaces

Autor: Ucrania Fantástica

Слава Україні! ¡Que viva Ucrania! Libre, independiente, soberana

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