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¿Por qué Ucrania aún no está en la OTAN?

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Traducción del artículo “Why is Ukraine still not in NATO?” por Dmytro Kuleba “UkraineAlert”.

Fotografía de Martin Bertrand y Hans Lucas via Reuters – el Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg (derecha) y el Primer Ministro de Ucrania Denys Shmyhal – imagen tomada el 9 de febrero de 2021 en los cuarteles generales de la OTAN en Bruselas.

Fotografía de Martin Bertrand y Hans Lucas via Reuters – el Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg (derecha) y el Primer Ministro de Ucrania Denys Shmyhal – imagen tomada el 9 de febrero de 2021 en los cuarteles generales de la OTAN en Bruselas.

Durante una entrevista reciente con Axios en HBO, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyi, dijo que le preguntaría al presidente de los EEUU, Joe Biden, “¿Por que Ucrania aún no está en la OTAN?”.
La pregunta del presidente Zelenskyi generó gran debate y terminó llamando la atención de una enorme audiencia. Y desde ese entonces, los periodistas ucranianos me han estado preguntando, “¿Entonces, por qué Ucrania aún no está en la OTAN?”. Y mientras respondía esa pregunta por la tercera o cuarta vez, me di cuenta de lo satisfecho que estoy con la forma en la que esta discusión se desenvolvió.

Bandera de la OTAN (NATO en inglés)

¿Por qué, de hecho, Ucrania no está en la OTAN?
La Ucrania de hoy no es sólo un recipiente de seguridad, sino que también un ente que otorga seguridad a su región. Durante ya casi siete años ha estado soportando agresión rusa, protegiéndose no sólo a si misma, sino que también a una amplia región entre los mares Báltico y Negro. En ésto, Ucrania ha logrado ganar una experiencia invaluable en el freno de agresores rusos en campos de batalla militares tradicionales y el campo de la guerra híbrida que la federación rusa realiza en contra de Ucrania, lo que abarca desde la guerra cibernética hasta la desinformación y mucho más allá. Estos factores aparentan hacer que Ucrania sea un candidato ideal para pertenecer a la OTAN.

Esa sería una respuesta racional para la pregunta del presidente Zelenskyi. Sin embargo, también existe un lado emocional que debe ser considerado. Probablemente la mejor manera de entender esta dialéctica se logra por la adopción del enfoque neurológico y en la exploración tanto de los enfoques racionales y emocionales respecto a la futura membresía de Ucrania en la OTAN.

Cualquier análisis racional incluiría la necesidad de elevar aún más la interoperabilidad de las fuerzas armadas ucranianas con sus colegas de la OTAN. Involucraría la completación de los estándares para el ingreso a la OTAN y la continuación del proceso a las extensas reformas Euro-Atlánticas.

Jens Stoltenberg

Esta es una lista de tareas muy retadora, pero todos estos objetivos establecidos son totalmente posibles de lograr. De hecho, Ucrania ha realizado ya un considerable progreso en este camino desde el 2014, y dicho proceso ha ganado un momentum añadido en muchas de las áreas.

El lado emocional de la ecuación es mucho menos sencillo. Una combinación de mitos y temores se activa inmediatamente cuando sea que las palabras “Ucrania” y “OTAN” aparezcan juntas en una oración. A menudo este huracán de emociones sobrepasa cualquier lógica o razón. Y a diferencia de la lista de tareas, totalmente racional, esta respuesta emocional es peligrosamente engañosa, y debe ser tratada de acuerdo con ello.

En años recientes, Rusia ha combinado operaciones militares con campañas de desinformación que son diseñadas para justificar la agresión militar en contra de Ucrania. Un tema clave en esta campaña de desinformación es la de una Rusia obligada a ponerse en posición defensiva, específicamente protegiendo sus fronteras de la expansión de la OTAN.

Paises asociados con la OTAN en Europa – Ucrania en amarillo, estado: Plan de Acción Individual de Asociación

Esta narrativa completa se basa en demandas desmitificadas desde hace tiempo sobre una “promesa” realizada por occidente a la Unión Soviética de nunca permitir que la OTAN se expanda hacia el este, tras la caída del muro de Berlín. Según la versión rusa de los eventos, el Secretario de Estado de EEUU, James Baker, prometió al líder soviético Mikhail Gorbachev en 1990, que la OTAN no se expandería hacia el este si la URSS permitía la reunificación de las Alemanias Oriental y Federal.

Documentos de archivo prueban que tal promesa nunca fue realizada. Incluso el mismo Gorbachev declaró en octubre de 2014 que tal tema no había sido discutido en ese entonces.

Esto tiene sentido. A principios de 1990, nadie hubiera considerado la posibilidad de países del Pacto de Varsovia aspirando, ni siquiera teóricamente, la membresía a la OTAN. En vez de ello, las únicas discusiones que existieron sobre una expansión de la OTAN, se refirieron específicamente a Alemania Oriental.

Este engaño primitivo, aunque característico, ha permitido que Moscú promueva el mito de una OTAN de doble cara y expansionista. Mientras tanto, moscovia se pone convenientemente en el papel de víctima, forzada a protegerse a si misma con la ocupación de las tierras de sus vecinos. Desafortunadamente, mucha gente alrededor del mundo continúa siendo tomada como tonta con esta farsa.

Naciones “MAP” (Plan de Acción de Membresía) – Ucrania en verde: diálogos intensivos

El mito de una Rusia sitiada, acosada, galantemente defendiéndose a si misma en contra de la OTAN en expansión, es la parte central del argumento, más extenso, de que el mundo occidental debe evitar “provocar” a Rusia. Una lección clave de los 2000s es que nada invita más a la agresión por parte del Kremlin, que los llamados a “no provocar” a Rusia.

En realidad, Moscú siempre ha sido muy bueno vendiendo pánico. Debemos escuchar cuidadosamente a las señales de Rusia, pero no debemos permitir que tales señales nos manipulen en la toma de decisiones estratégicas. En términos neurológicos, Rusia siempre ha estimulado el sistema límbico emocional de los aliados de la OTAN, mientras que Ucrania ha recurrido a sus lóbulos frontales, racionales. El sistema límbico es importante, pero son los lóbulos frontales los que llevan adelante a la humanidad.

En una cumbre en Bucarest en 2008, la OTAN dejó claro que Ucrania y Georgia serían miembros de la OTAN algún día. La alianza también apoyó a las solicitudes de ambos países para los Planes de Acción de Membresía (MAP, Membership Action Plans) y estuvo de acuerdo en que éste sería el siguiente paso hacia una pertenencia eventual a la OTAN.

Trece años han transcurrido desde tal cumbre de Bucarest, pero Ucrania y Georgia aún esperan.

El elefante en la habitación siempre ha sido Rusia. Allá por 2008, parecía ser una buena idea calmar al elefante ruso, pero ahora es claro que era un error.

Desde la cumbre de Bucarest en 2008, Ucrania y Georgia han sido, ambas, atacadas por Rusia, perdiendo muchas vidas y una extensión considerable de territorio. Esta agresión ha sido refrenada, pero a un costo trágicamente alto. Ucrania ha perdido más de 14,000 vidas mientras se ha defendido del ataque ruso.

Ninguna de ambas naciones se ha rendido a la agresión rusa. Ni tampoco han abandonado sus aspiraciones de convertirse en miembros de la OTAN. Por el contrario, ambas han implementado numerosas reformas para acercarse aún más a la alianza, y han llegado a obtener el estatus de Socios con Oportunidades Aumentadas para la OTAN. SI la situación actual se ve de esta perspectiva a largo plazo, es natural el que los periodistas ucranianos me pregunten por qué la OTAN no le ha dado a Ucrania aún la MAP.

Estoy profundamente agradecido con el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, por sus claros recordatorios de que “Ningún país de fuera tiene derecho de vetar, y ya caducó la época de las esferas de influencia.”

Durante una conferencia de prensa a principios de febrero en los cuarteles generales de la OTAN con el primer ministro de Ucrania Denys Shmyhal, el segretario general Stoltenberg hizo énfasis en que “La puerta de la OTAN continúa abierta”. Recordó que, allá por el 2008, la alianza tomó la decisión de un si a la membresía de Ucrania, y subrayó que la OTAN continúa con tal determinación. Esto es importante, pero parece haber transcurrido ya bastante tiempo como para que todos los miembros de la OTAN den el paso esperado desde hace tanto tiempo, y otorguen el MAP a ambas, a Ucrania y a Georgia.

Que nuestra decisión no dependa de mitos y temores que nublan nuestro pensamiento estratégico y distorsionan nuestro razonamiento.

La confianza entre la alianza, Ucrania y Georgia ha ido creciendo constantemente. El último ejemplo fue mi participación, junto con mi contraparte georgiana, David Zalkaliani, en la recién cerrada reunión ministerial sobre la seguridad en el Mar Negro.

Vale la pena enfatizar el que Ucrania también ha acelerado sus reformas Euro-Atlánticas domésticas. En particular, el mes pasado, el parlamento ucraniano pasó, a primera lectura, las reformas al Servicio de Seguridad ucraniano, según las recomendaciones de la OTAN. La confianza en crecimiento entre los servicios especiales de Ucrania y los estados miembros de la OTAN, junto con la interoperabilidad en incremento entre las fuerzas armadas, son vitales. Creemos que es la hora de dar pasos adicionales en esa dirección.

Dmytro Kuleba

Los ucranianos entienden que un Plan de Acción de Membresía (MAP por su nombre en inglés, Membership Action Plan) no es lo mismo que la membresía final, pero sería una señal clara de que la idea de una membresía total en la OTAN no es una mera declaración. Este paso probaría que la alianza mantiene sus compromisos y promesas realizados en Bucarest en 2008. Nos enviaría una clara señal de que la OTAN está comprometida con la defensa a los valores de democracia y libertad, los cuales escogen las naciones según su propio derecho. Y aún más, el éxito de Ucrania y Georgia demostrará a los demás que la libertad y democracia son algo por lo que vale la pena luchar.

Ucrania y Georgia le importan a la OTAN. Incluso con el estatus actual de socios, aún no de miembros, ellos ya defienden de facto los límites orientales de la alianza y juegan un papel crucial en la seguridad de la región del Mar Negro.

Ucrania ha contribuido con algunas misiones lideradas por la OTAN durante décadas. Más recientemente, la crisis causada por la pandemia COVID-19 ha destacado los beneficios de las interacciones en cooperación por parte de Ucrania y la OTAN. Ésta le entregó a Ucrania algo de equipo médico de necesidad crítica, que ayudaría a contrarrestar la pandemia, mientras que la flota de Ucrania de aviones de carga Antonov, única, permitió a los miembros de la alianza a recibir insumos médicos urgentes.

Debo dar la bienvenida al enfoque renovado en las aspiraciones de Ucrania por la OTAN que siguieron a los comentarios recientes del presidente Zelenskyi. La próxima vez que Usted escuche a alguien preguntar “¿Por qué Ucrania aún no está en la OTAN?”, intente dejar de lado todos los mitos y aborde racionalmente la pregunta. En el análisis final, la única respuesta razonable es que Ucrania merece recibir ya el estatus de MAP y que, eventualmente, será miembro de la alianza. Esto no es neurología.

Dmytro Kuleba (escritor del artículo original) es el Ministro de Asuntos del Exterior de Ucrania.

Autor: Ucrania Fantástica

Слава Україні! ¡Que viva Ucrania! Libre, independiente, soberana

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