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Opinión: la munición como prioridad de guerra en Ucrania

Hace unos días, uno de los tuiteros, que sigo para informarme de la guerra en Ucrania, publicó que, ironicamente, las fuerzas ucranianas mataban a los terroristas rusos con munición soviética, fabricada en 1988:

Aunque para muchos puede parecer una anécdota, hecho aislado o simplemente una “ironía”; que los soldados y voluntarios ucranianos disparen cartuchos de hace casi 30 años realmente puede ser (y es) un hecho fatídico.

En un ejército en el que faltan cosas tan elementales como ropa de camuflaje, cascos, botas o chalecos antibalas; que la munición tenga más años que muchos soldados que la usan puede parecernos que es el menor de los problemas.

Lamentablemente esto no es así, unas balas tan viejas puede significar atascos en las armas, cartuchos que explotan en los rifles de los soldados, o simplemente que no tienen las propiedades de potencia y alcance para que las diseñaron sus ingenieros soviéticos.

Un obus non explosé près du village de Dmitrivka, dans l’est de l’Ukraine, le 7 avril.Misil ucraniano sin explotar.

Más triste aún es que esto no solo es una realidad en los calibres ligeros (pistolas, rifles de asalto, de francotirador, etc) sino que se extrapola a la de las piezas de artillería, de los tanques y blindados, así como de los misiles anticarro o de otros tipos.

¿Cuantas vidas de jóvenes ucranianos habrá supuesto el hecho de que se use una munición vetusta? ¿En cuantos duelos a muerte se habrá encasquillado un arma, habrá explotado, o simplemente la misma no fue efectiva?

Obús ucraniano sin explotar.

Imaginaos en un tanque ucraniano, en un duelo letal con el adversario ruso, y de repente, vuestro disparo de 125 mm. no explota en el blanco enemigo. Ese obús…que puede significar la vida o la muerte… no funciona porque tiene casi 30 años. Tal vez así entendamos que este asunto no es baladí.

Al problema de la edad de la munición debemos añadirle otro: el estado de almacenamiento de la misma. Recordemos que el Ejercito ucraniano, otrora uno de los más poderosos de Europa (al menos sobre el papel) había sido “invadido” por la corrupción más absoluta: todo el material medianamente operable se había vendido por cuatro duros a países africanos o asiáticos; se habían descuidado completamente los arsenales, y el equipo disponible estaba en un estado lamentable debido a la desidia (alimentada por los partidos prorrusos gobernantes) que se había introducido en las Fuerzas Armadas.

Varios helicopteros de ataque Mil Mi-24 ucranianos fueron vendidos a países africanos como Nigeria.

Por ejemplo, las pocas unidades que se habían fabricado durante la época de Yanukovich del misil anticarro  ucraniano, Stugna-Pestaban completamente inoperantes al empezar la guerra debido a lo nefasto de su almacenamiento.

Con estas condiciones empezó el pueblo ucraniano su lucha contra los ruso-separatistas en el Donbás. Un armamento viejo que disparaba munición vieja. Y lo malo estaba por llegar…

La Factoría de Munición de Lugansk (LCW por sus siglas en inglés) quedó rápidamente en la zona ocupada del Donbás, siendo un duro golpe para los ucranianos. Esta fabrica produce municiones de varios calibres: 5,56 mm; 5,45 mm; 7,62 mm, así como 9 mm. La perdida de la misma significaba que las fuerzas gubernamentales no podrían abastecerse con balas y cartuchos; y que por tanto tendrían que buscarlos fuera, con el sobre costo que tiene para un Estado con muchas deudas que atender.

Lugansk Cartucho de Obras, Luhansk, Ucrania Situación de la Factoría de Munición de Lugansk.

Ucrania empezó a buscar un vendedor en el exterior. Debido a el armamento usado tendría que ser un país del antiguo “eje soviético”, por lo que rápidamente se fijaron en los Balcanes.

Se hizo una oferta a Bosnia-Herzegovina para adquirir municiones por valor de 5 millones de euros, dinero que, entiendo yo, haría falta a un país tan joven y con tantos problemas económicos.

Pero el oso ruso, siempre dispuesto a meterse en los asuntos de Ucrania, advirtió a Bosnia de que si vendía municiones a los ucranianos, le exigiría el pago completo de la deuda del gas (51 millones de euros). El miedo a un corte del suministro, asi como el veto de los prorrusos de la República Srpska hicieron el resto (Bosnia está dividida en dos repúblicas, lo que hace el país ingobernable).

Lugansk cartucho Obras Headstamp en caso de que se encuentra en Libia.  Crédito Nr Jenzen-Jones de Ares Investigación.Casquillo de 7,62 mm. fabricada en la Factoría de Lugansk (LCW), usado en la guerra de Libia.

Y como único y triste remedio, quedó usar la que estaba disponible desde la época soviética, las “irónicas” (la ironía proviene de que muchos rusos e internacionalistas piensan que el Donbás será la resurrección del régimen comunista) balas de 1988.

Este problema no solo ha derivado en que el Ejercito esté luchando con municiones obsoletas, sino que impide que armamento más moderno pueda ser usado por los soldados ucranianos. Como ejemplo podemos poner el nuevo rifle que iba a sustituir a los vetustos AKs: el Fort-221.

Soldados gubernamentales con el Fort-221.

El nuevo rifle ucraniano usa munición OTAN de 5,56 mm (en un guiño para acercarse a los estándares de dicha organización) y esta basado en el modelo israelí TAVOR. Desgraciadamente, este rifle, que podría salvar la vida a muchos soldados en el frente, no puede ser usado, debido a la incapacidad del Ejercito ucraniano para abastecerse de dicho calibre.

Las Fuerzas Armadas de Ucrania no pueden seguir permitiéndose el “lujo” de depender de lo almacenado durante la época soviética, y aunque el Estado tiene muchas necesidades que pueden parecernos perentorias, hay que recordar que los soldados y voluntarios se están jugando la vida en el Este del país con municiones que son poco fiables.

Ucrania no puede confiar en un suministrador externo, que siempre seguirá los dictados de la poderosa Rusia. Debe fomentar la producción propia, ya que de ello depende su futuro y supervivencia como Estado independiente.

Por: Adrián Nieve.

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