El falso acuerdo de paz propuesto por rusia

Ante las noticias que se vienen publicando en la prensa, especialmente la española, sobre un posible acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, hay que aclarar que ese hecho es FALSO.

Rusia filtra (y habría que saber cómo) un documento al Financial Times donde expone 15 puntos de posible acuerdo para Ucrania a cambio del fin de la guerra. Entre otros, está la retirada de las tropas rusas de las zonas invadidas desde el 24 de febrero, el establecimiento de un estatus de neutralidad para Ucrania, un ejército propio muy limitado, reconocimiento de Crimea como parte indivisible de Rusia, y reconocimiento de las seudo repúblicas de Donetsk y Lugansk en un marco geográfico sin determinar (recordemos que la pretensión es obtener todas las regiones, que ahora mismo están bajo control ucraniano).
Ucrania había dicho que hay «principios de voluntad de negociación» por parte de Rusia. Pero esos principios se basaban exclusivamente en la retirada de las tropas rusas, no en el resto de puntos, que son inasumibles por el gobierno ucraniano. Ni siquiera se contemplan corredores humanitarios, muchos de ellos bajo fuego ruso a pesar de ser acordados previamente.
Vladimir Putin, casi al par de horas de que se publicara ese supuesto acuerdo, dijo a los medios rusos que la guerra contra Ucrania se fundamenta en la necesidad de seguridad y protección de Rusia frente a la grave amenaza que supone Ucrania. Es decir, que el país más grande del planeta, con casi 4 veces más población y 10 veces más ejército, tiene miedo de Ucrania. Repito, como digo siempre, que Putin es la plasmación de la realidad socio política de Rusia, y no al revés.

Para Ucrania la situación es innegociable. No solo porque Rusia es incapaz de avanzar ni controlar realmente parte alguna de Ucrania desde el 24 de febrero, sino porque ante el mundo Rusia ha perdido la guerra desde ese mismo día que la inició. Ayer Rusia debía realizar un primer pago de deuda externa, y no lo ha hecho ante la imposibilidad financiera. Ha sido expulsada del Consejo de Europa. Ha recibido la primera sanción del Tribunal Internacional de La Haya que le ha exigido el fin de la guerra. Corre el gravísimo riesgo de ser expulsada de la Organización Mundial del Comercio ante sus impagos, lo que permitiría a cualquier país fijar aranceles arbitrarios a las importaciones rusas. El rublo vale décimas de céntimo de euro o de dólar. La bolsa de Moscú lleva semanas sin operar. China, su único gran socio, no acaba de apoyarla decididamente. Y si son ciertos los rumores, hasta Corea del Norte considera que la guerra es «demasiado loca para nosotros».

Lo vergonzoso de todo esto es Europa, entendida como organismo político: en 1992 una pequeña porción de Moldavia (ahora llamada Transnistria), recién independizada de la URSS, se declara soviética y seguidora del antiguo modelo comunista (con el apoyo explícito de Rusia). El mundo entero calló la boca y miró a otro lado. Era la primera seudo república que Rusia implantaba en los antiguos territorios soviéticos. Le siguieron Abjasia y Osetia del Sur en Georgia. Luego llegaron Crimea y Donbas en Ucrania. Salvo Crimea y Donbas, ninguna de las acciones anteriores tuvo respuesta alguna por parte de la UE ni de la comunidad internacional. Ayer, la UE reconocía por primera vez que Transnistria es un territorio de ocupación e ilegal. 30 AÑOS DESPUÉS. Casi nada.

Rusia se ha comportado exactamente igual que la Alemania nazi de los años 30. En aquel tiempo, Alemania invade los Sudetes (1938), con la excusa de proteger a su población germana. Se asocia y unen dos países con idioma común como eran Alemania y Austria, y habla abiertamente de un mundo germano que el resto del mundo ha pisoteado y casi aniquilado, acusando incluso de germanofobia. El mundo miró a otro lado y hasta amplios sectores ideológicos aplaudían un modelo de gobierno autoritario, racista, xenófobo, supremacista, pero que logró una recuperación económica casi milagrosa. hasta hubo una manifestación y desfile nazi en Nueva York. Solo el mundo reaccionó cuando se vio en peligro, ni siquiera cuando inició la invasión de Polonia. Cambien el nombre de Alemania por el de Rusia y se obtendrá idéntica situación que la actual.

La extrema izquierda española sigue justificando y dulcificando la actitud rusa. Hablo de partidos como Izquierda Unida, Podemos y otros de su espectro ideológico. El hermano del periodista José Couso (asesinado en Irak por disparos estadounidenses), criticaba las sanciones contra Rusia, habla abiertamente de su apoyo a Cuba y su modelo político, y considera que en Ucrania hay un gobierno, si no fascista, próximo a esa ideología. A la historia pasarán como los colaboracionistas del nazismo que justificaban la invasión alemana por cuestiones étnicas, lingüísticas o históricas.

Ayer, el ejército ruso decidió que lo mejor que se podía hacer para seguir con el genocidio ucraniano y demostrar que los planes de paz rusos son papel mojado, era bombardear un teatro de Mariupol, donde estaban refugiadas cientos de personas, especialmente niños. El número de muertos es incalculable ahora mismo, pero me gustaría que se viera la foto aérea que adjunto. En ella se ve que se escribió clarísimamente, y en ruso, la palabra «дети», NIÑOS. por supuesto, según la propaganda rusa, fue otro ataque de los «nazis» (sic) ucranianos.

Repito: quien a estas alturas quiera buscar el más mínimo atisbo de justificación, excusa, posible entendimiento o merma de lo que está haciendo Rusia, estará haciendo lo mismo que los colaboracionistas nazis.

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