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100 errores del nuevo gobierno de Ucrania

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Debo admitir que no he cumplido mi palabra de no criticar al nuevo Poder aunque sea los dos primeros meses, ya que las acciones de éste eran demasiado dudosas e incomprensibles. Aunque me debía contener, ya que el nuevo gobierno heredó una economía catastrófica, las relaciones sociales destruidas y un sistema político arruinado. Al final de febrero escribí en Facebook sobre que el cometido principal del poder en perspectiva a corto plazo es Crimea, la formación del gobierno e integración de Maidán en el sistema de la dirección de estado.

Pasaron cien días de nuevo gobierno. Crimea fue perdida. El gobierno se formó con mala fortuna (ya hubo sonadas dimisiones, grandes escándalos, crítica sobre la corrupción del sistema de nombramientos, acciones de nuevos funcionarios públicos, etc.), una de las causas de esto fueron falta de disponibilidad e incapacidad de establecer un diálogo con Maidán (la comunidad revolucionaria de Ucrania). Designación al gobierno de unos cuantos activistas de Maidán, ahora parece más un intento de sobornarlo más que integrarlo en el sistema del gobierno de estado.

¿Por qué el gobierno fue formado con mala fortuna?

  1. Sonadas dimisiones.
  2. Escándalos.
  3. Crítica sobre la corrupción del nuevo sistema de nombramientos.

El nombramiento del ministro de relaciones exteriores de Ucrania se realizó aún en más complicadas circunstancias: la reciente Constitución de Ucrania permite al Presidente de Ucrania proponer para contemplación y validación al candidato del ministro de las relaciones exteriores de Ucrania. Por eso fue escogida tal lógica legal que el Presidente interino presenta para la deliberación de la Rada Suprema la candidatura para su nombramiento del Ministro de relaciones exteriores en funciones. Se pudiera conformarse con ello (además las circunstancias de la caída del régimen de Yanukovich no permitía hacer decisiones jurídicas ideales), si todos los pasos siguientes no fuesen aún menos irreprochables.

El país revolucionario con el procedimiento político y jurídico precario y criterio incomprensible nombró un Ministro de relaciones exteriores en una posición jurídica precaria “en funciones”. Esto le quita la posibilidad de realizar un cierto número de funciones importantes, por ejemplo, proponer para la vista del Presidente de Ucrania presentaciones del personal (nombramientos, adjudicación de rangos diplomáticos, etc.).

Mientras tanto, el recién asignado ministro en funciones, podría nivelar la tirantez de la situación si desde el principio se centrara exclusivamente en los problemas de reacción a la agresión de Rusia, declarando que en el desarrollo interno del servicio diplomático contempla su papel en preparar el Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania para su purgación y reforma estructural, que debería realizar el Presidente electo (según la Constitución de Ucrania el campo de las relaciones exteriores son competencia precisamente del Presidente de Ucrania).

¿Qué debería hacer el Ministro de relaciones exteriores antes de nada?

  1. Anunciar la purga y reforma estructural.
  2. Crear el trasfondo internacional necesario para la defensa de la agresión rusa en Crimea y en el Este.
  3. Organizar la llegada masiva a Crimea de observadores internacionales y desplegar una campaña informativa.

La tarea prioritaria del Ministro de relaciones exteriores en funciones de Ucrania debía ser la realización del trasfondo internacional necesario, que junto con otras medidas del departamento de defensa y servicios especiales permitiría detener la agresión rusa en Crimea. Lo que pasó en realidad, ya lo sabemos. También recordamos que por toda la vergüenza de la “campaña de Crimea” que felizmente se terminó sin víctimas, pagó con su cargo el Ministro de defensa en funciones, el almirante Teniuj, que resultó ser el único representante del nuevo poder que tenía claras nociones de lo que es el honor. El Ministerio de las relaciones exteriores de Ucrania no pudo organizar la llegada multitudinaria de los diplomáticos extranjeros a Crimea, observadores y representantes internacionales, desplegar una campaña informativa que provocaría una resonancia en los países amigos de nuestro país, rechazo y crítica, en el mismo nivel que causó la expansión por la parte de Rusia inestabilidad en el Este y Sur de Ucrania. Desde luego estas tareas no son fáciles, pero existen motivos para creer que el Ministerio de relaciones exteriores, excepto los actos claros y profesionales del representante ante la ONU, simplemente no se ocupó de estas cuestiones. Además, ¿cómo se podía movilizar el trabajo de las representaciones diplomáticas en el extranjero si la nueva dirección del ministerio se ocupó de retirar a los embajadores ucranianos? Pero sobre esto hablaremos más tarde.

Un matiz más del Ministerio sobre la catástrofe de Crimea. Los medios de información comunicaron que desde Crimea al continente volvieron entre el 20 y el 30 por ciento del cuerpo de unidades de la infantería marina, así como entre unos 10 y 20 por ciento de otras unidades del ejército y empleados de Servicio de Seguridad de Ucrania. Pero pocos saben y nadie habla de que en Simferopol funcionaba la representación del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania. Su jefe abiertamente apoyó a los separatistas, y ningún funcionario volvió a Ucrania. El Ministerio calló agachando las orejas sobre la suerte de esta gente así como sobre que hizo el Ministerio para defender sus propiedades, empleados e intereses en Crimea. Puede que realizaran un procedimiento interno para saber quien recomendó y puso en sus cargos a los traidores, si antes de ello no había casos en los que los diplomáticos se pasaban al lado del enemigo en el territorio del país. ¿Puede que se decidera como en un futuro se proporcionarían los servicios a los ciudadanos de Ucrania que viven en Crimea? ¿Puede que aunque sea formalmente disolvieron y cerraron la infame representación del Ministerio en Simferopol (lo que por ejemplo sí hizo rápidamente el Cervicio Estatal del Control fronterizo con los puntos fronterizos inoperantes en Crimea)?… Desgraciadamente todas estas preguntas son retóricas.

El jefe de la representación del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania abiertamente apoyó a los separatistas. Hasta este momento nunca hubo un caso en el que los diplomáticos se pasasen al lado del enemigo en el mismo territorio del país.

Ya después de la decisión de la Duma de la Federación Rusa que aprobó el empleo de fuerza en el territorio de Ucrania, para cualquier profesional responsable no hubo otra salida que llamar a Rusia agresor. Al principio de marzo los ocupantes atacaban nuestros destacamentos militares, y Ucrania prácticamente se encontró en el estado de guerra con la Federación Rusa, lo que ya ciertamente (taxativamente) exigía acciones adecuadas y decisiones por parte del Ministerio de las relaciones exteriores de Ucrania.

Desde enero no hubo embajador ruso en Ucrania. Y el Ministerio de relaciones, exteriores después de vacilaciones injustificadamente largas, retiró al embajador de Ucrania en Rusia “para una consulta” a finales de marzo. Más tarde, durante abril y mayo, desde Rusia se retiraron 70 empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania y a sus familiares (los rusos evacuaron a los suyos en invierno). Da la impresión de que Ucrania no percibió a causa de ello unos cambios significativos en sus relaciones con la Federación Rusa. Pero una cuestión principal es otra: ¿son necesarias las relaciones diplomáticas con el país invasor en general?

El Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania durante 100 días no dio respuesta a la pregunta principal de la situación internacional actual del país: al estatuto de sus relaciones con Rusia. En el Ministerio, así como en el estado en su conjunto, tampoco hay un plan completo de oposición a Rusia, ni solución a los problemas relacionados con la anexión de Crimea, ni solución al apoyo por la parte de Rusia a las organizaciones terroristas y movimientos separatistas de Ucrania. El resultado es la ampliación de la zona de inestabilidad y decenas de muertos entre los civiles y militares. En cambio por los pasillos del Ministerio se amplían discusiones sobre la posibilidad de influencia de una ruptura de relaciones diplomáticas con Rusia o sanciones contra esta sobre el envío de la producción ucraniana a Rusia… Quisiéramos proponer a la dirección del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania realizar una sesión móvil de toda la plantilla del colegio del Ministerio en Sloviansk. Posiblemente entonces los diplomáticos ucranianos entiendan el precio de su inoperancia y colaboración con la Federación Rusa.

¿Realmente necesitamos las relaciones diplomáticas con el estado ocupante?

Hay también que recordar que la inexistencia de las decisiones conceptuales a nivel estatal de nuestras relaciones con la Federación Rusa, además, las víctimas humanas hacen imposible o difícil cualquier recurso a distintas instituciones judiciales y de arbitraje internacionales acerca de la compensación al estado ucraniano de los daños sufridos por este, sus personas físicas y jurídicas por las acciones de la Federación Rusa (las instituciones del arbitraje obligatoriamente propondrán contemplar este problema en el contexto de las relaciones interestatales entre Ucrania y Rusia…). Para más señas, la impotencia del Ministerio de dar una respuesta a esta pregunta clave dificulta considerablemente también la obtención por parte de nuestro estado de ayuda internacional. Nuestros socios están desorientados: ¿Ucrania combate con Rusia o “fortalece las relaciones”? ¿Por qué, por ejemplo, Alemania debe tener pérdidas por las sanciones económicas a Rusia, si la misma Ucrania se niega de hacerlo, y además espera con todo ello una ayuda financiera?

Muchas preguntas también provocan otros pasos sonoros de la política exterior ucraniana en la diplomacia “postMaidan”. Desde la visita absolutamente humillante y sin sentido del presidente interino a Bielorrusia (donde incluso no le dejaron entrar en la capital, que era una táctica precisamente de la diplomacia ucraniana en relación con el vecino autoritario) hasta la incomprensible actuación de la delegación ucraniana a la hora del encuentro cuadrilátero de los ministros de relaciones exteriores de Ucrania, Federación Rusa, UE y EEUU en Ginebra, tras la cual, la cuestión de la anexión de Crimea inclusive no se fijó como un tema de discusión.

El lector ucraniano que es tradicionalmente apacible ya pensaría: ¿puede ser que el status del ministro en funciones es un obstáculo de desarrollar el trabajo analítico plenamente, aconsejar activamente al gobierno y parlamento los pasos siguientes en la arena internacional? Pero este status no le impide absolutamente al ministro en funciones hacer de lo que a todas luces no puede o no debe hacer.

Por ejemplo, provoca muchas preguntas la campaña de retirar a los embajadores ucranianos del extranjero. Primero, a los jefes de las misiones diplomáticas los devuelven a Ucrania, pero no se podrá cambiarlos por lo menos hasta mediados o finales de este verano. El presidente interino no puede nombrar a los embajadores. Al mismo tiempo formalmente la ausencia en la capital de un país extranjero (sin importar si se trata de Moscú o de Londres, o de algún otro sitio) de un embajador ucraniano es un descenso del nivel de las relaciones diplomáticas, o sea, en el fondo, una nota diplomática. El ciudadano de a pie puede no dar importancia a esto. Pero los diplomáticos están obligados a hacerlo. Más todavía en un momento cuando Ucrania necesita ampliar su presencia informativa y de otro tipo en la gran mayoría de los países del mundo.

A los jefes de las misiones diplomáticas los devuelven a Ucrania, aunque no es posible cambiarlos por lo menos hasta mediados o finales de este verano

¿Por qué, a base de qué acusaciones se retiran urgentemente los embajadores? Vamos a ser sinceros: ningún diplomático ucraniano en el extranjero se atrevió calificar públicamente a cara descubierta y a tiempo los acontecimientos en Maidán. Todos están en la misma situación. ¿Por qué a algunos los difaman y los retiran precipitadamente, y otros siguen trabajando? ¿Qué criterios se emplean y por quién (recuerden, nosotros ya lo hemos preguntado al principio de este artículo) al tomar estas decisiones? ¿“Hay una opinión”?

  • ¿A base de qué acusaciones se retiran los embajadores?
  • ¿Ucrania batalla con Rusia o “fortalece las relaciones”?
  • ¿Necesitamos relaciones diplomáticas con un país invasor?
  • ¿Por qué, por ejemplo, Alemania debe tener pérdidas por las sanciones económicas contra Rusia, si la misma Ucrania se niega de hacerlo, y además espera con todo ello una ayuda financiera?
  • ¿Puede que aunque sea formalmente disolver y cerrar la infame representación del Ministerio de relaciones exteriores en Simferopol?

De hecho en el Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania empezaron las purgas. Pero no hay ninguna ley sobre las purgas en Ucrania. Peor todavía es que las purgas en el Ministerio de relaciones exteriores en Ucrania los realizan aquellos que debían ser purgados en primer lugar. Examinando la web del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania es fácil de constatar que aún en febrero el viceministro, gerente del gabinete del Ministerio realizó “conversaciones de instrucción” con los embajadores extranjeros en Kiev, prácticamente desinformando a la comunidad internacional sobre la situación en el país, encubriendo los asesinatos, torturas, secuestros de los ciudadanos por la parte de las autoridades y sus partidarios criminales. Además él no es el único de la cohorte de los integradores de Kozhara que mantuvo su puesto y hasta decide la suerte de los que tienen todas las razones para presentarle una acusación moral. Tampoco se cambió en el Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania la dirección del departamento del personal, ni servicios jurídicos, que sirvieron fielmente a todos los ministros de la época de Yanukovich, formalizando “estéticamente” sus antojos, y ahora, obviamente por el plan de alguien, deben de la misma manera “servir a la revolución”.

Así ya tampoco sorprende la reforma de la estructura del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania. De manera general se da la impresión que los cambios internos el Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania los realiza no tanto por la necesidad de la administración o de la política exterior, sino en el marco de algún gran “acuerdo” político, el objetivo del cual es rehacer el poder, o para el caso si el candidato necesario no gane las elecciones, o para aumentar el poder del primer ministro enredando el proceso constitucional. La realización de los cambios y reformas estructurales por el gerente temporal provoca dudas así como desde el punto de vista político, tanto jurídico (a propósito algunos de los colaboradores en activo del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania ya presentaron sus dudas legales como una demanda judicial al Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania).   Y ya no una sorpresa, sino una “profunda inquietud” lo provoca el hecho que durante la guerra se realizan intentos de limitar el poder del Jefe de estado en el campo de la dirección de la política exterior.

El único instrumento de influencia funcional al comercio exterior supeditado al Ministerio de relaciones exteriores que queda en este momento son los departamentos comerciales en el cuerpo de las misiones diplomáticas.

La liquidación en el departamento exterior de la sección responsable de la cooperación económica es no sólo la debilitación del trabajo correspondiente del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania (sea como fuere el único instrumento de influencia funcional al comercio exterior supeditado al Ministerio de relaciones exteriores que queda en este momento son los departamentos comerciales en el cuerpo de las misiones diplomáticas). Son acciones planificadas minuciosamente para cambiar totalmente la dirección de la actividad de comercio exterior, un traspaso paulatino de las funciones correspondientes de las funciones al Ministerio de economía. No compartiendo este enfoque, el fondo “Maidan de relaciones exteriores” se interesó por la opinión de las principales asociaciones comerciales y con este fin realizó una mesa redonda “Las medidas comerciales y económicas de la política exterior de Ucrania”. Como se aclaró, los expertos entre los cuales estaban exfuncionarios y funcionarios en activo, diplomáticos, representantes de los empresarios y asociaciones de comerciales eran casi unánimes en la opinión de que en las condiciones de guerra las pérdidas de los mercados tradicionales a causa de los riesgos políticos y aparición de nuevas posibilidades por la profundización de la colaboración con la Unión Europea la dirección del comercio exterior debe ser parte de la política exterior. Además la mayoría de los participantes de la mesa redonda se pronunciaron por que las correspondientes funciones del control y dirección deben ser concentradas en las manos del Presidente…

La reciente reforma estructural realizada por el Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania tiene además otros, menos peligrosos en la escala estatal, pero ambiguos desde el punto de vista del aumento de la efectividad del Ministerio elementos. ¿Por ejemplo es posible explicar por qué la sección que sirve para las necesidades del Ministro tiene el estatuto del departamento, la que debe elaborar la política exterior, analizar la posición internacional de Ucrania, ser una suerte del servicio de investigación político del estado es rebajado a la condición del departamento? Lo mismo pasó con el departamento que asegura todo el complejo de las acciones jurídicas para la preparación de los acuerdos internacionales de Ucrania.

Realmente este secreto está oculto a poca profundidad. Se da la impresión de que la reforma estructural se necesitó por el “equipo joven” sólo para contentar sus ambiciones, demostrar su poder y librarse de algunos directivos de los departamentos estructurales. Por eso no nos deben extrañar las declaraciones públicas de los colaboradores del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania sobre el hecho de que mediante las reformas administrativas el viceministro, gerente del aparato del ministerio ajusta sus cuentas personales con ellos, tratando de distraer la atención de su propia conducta no muy noble y una posición no muy patriótica.

La desconfianza de los colaboradores del Ministerio de relaciones exteriores con su dirección se desgraciadamente hizo pública. No se puede explicar con otra cosa el llamamiento colectivo de los diplomáticos a los políticos y el poder público con la petición de mantener uno de los últimos privilegios, la posibilidad de liberación aduanera de los coches privados con el nulo impuesto. Sin profundizar en este problema sólo se puede decir que la creación de las condiciones sociales de trabajo y el abastecimiento de los trabajadores la administración del Ministerio lo traspasó con alivio a los colaboradores del Ministerio.

Si agregamos aquí algunas de las causas judiciales por los despidos, defenestraciones y otras consecuencias parecidas de la reforma estructural, se puede afirmar que en la historia moderna de la diplomacia ucraniana aún no se realizaron durante los primeros 100 días tal cantidad de problemas injustificados e innecesarios.

Los problemas principales del Ministerio:

  1. Disminución del personal.
  2. Causas judiciales por los despidos.
  3. Inexistencia de la purga.
  4. Inexistencia de la reforma estructural.
  5. Pérdida de Crimea.
  6. No se pudo organizar la llegada a Crimea de los diplomáticos extranjeros.
  7. Retirada del embajador después de la anexión de Crimea, cuando Rusia lo hizo aún en febrero.
  8. Falta de las decisiones conceptuales a nivel estatal sobre las condiciones de nuestras relaciones con la Federación Rusa.
  9. Visita humillante y sin sentido del presidente interino a Bielorrusia.
  10. Fracaso de los acuerdos de Ginebra.
  11. Problema de la imposibilidad de nombrar a nuevos embajadores hasta los mediados de julio.
  12. Liquidación en el departamento de asuntos exteriores de la sección estructural responsable de la colaboración económica.

Como consecuencia, el Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania empezó a perder el personal. Desde luego, en primer lugar se van los que no son peores, porque tienen más seguridad que encontrarán un puesto de trabajo satisfactorio. Añadiremos la disminución de los trabajadores que se realiza como consecuencia de las decisiones del gobierno, continuación de una política del personal voluntariosa y obtendremos una imagen bastante pesimista de las perspectivas de la diplomacia nacional.

En la historia moderna de la diplomacia ucraniana aún no se creó tal cantidad de injustificados e innecesarios problemas en los primeros 100 días

Se suele decir que el logro de la nueva administración del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania es la activación apreciable del trabajo de información. Realmente en los últimos meses las declaraciones del Ministerio, el trabajo de los servicios informativos del departamento de información obtienen cada vez más menciones de elogio de nuestros conciudadanos que están cansados de la humillación internacional de Ucrania. En las estructuras informativas del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania realmente se juntó un buen equipo de patriotas y entusiastas que sienten orgullo por su trabajo y por su país. ¿Pero por qué entonces el ministro y el viceministro responsable de la información aparecen cada vez más no en las conferencias de prensa y el centro de prensa de su ministerio, sino en distintas plazas públicas? ¿Acaso no entienden que con sus actos desacreditan a sus colegas de menor rango y prácticamente arruinan lo que deberían mimar perseverantemente?

Es necesario renovar cuanto antes la orientación y el concepto de la actividad de la política exterior (incluyendo sus componentes de seguridad y comercio) por parte del Presidente de Ucrania electo. Así como limpiar los establos de Augías del Ministerio de relaciones exteriores de Ucrania durante largo tiempo y con insistencia, utilizando como instrumentos la purga y lucha contra la corrupción, así como los “dulces” a modo de renovación total de la base del personal de la diplomacia ucraniana que está totalmente degradada moralmente, así como técnicamente.

Bogdan Yaremenko

Enviado Extraordinario y Plenipotenciario de primera clase y Presidente del directorio «Maidan de relaciones exteriores»

Traducido por Isabel Okulik

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