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El que calla, otorga; o la responsabilidad de los observadores

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Elisabeth Noelle-Neumann, una politóloga alemana, realiza un estudio sobre la agresión y la opinión pública llegando a la conclusión de que los observadores de estas situación de agresión tienen el control sobre el comportamiento del resto, pues marcan lo que se consideraría un comportamiento aceptable o no. ¿Se podría asimilar este caso con el comportamiento de los países en el ámbito internacional?

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Para Noelle-Neumann el silencio equivale a la conformidad. Es decir, todos los observadores que están presenciando el acto sin responder efectivamente a éste, ante los ojos del resto, estarían aprobándolo. ¿Cual es la razón de este silencio? Noelle Neumann habla del temor al aislamiento, exclusión social. Pero la consecuencia es muy grave, el silencio de algunos son considerados como aceptación generalizada puesto que los demás a causa del miedo, no manifestarán otras actuaciones.

 

Esta situación dificulta la expresión de posiciones contrarias y, en este sentido, promueve los sentimientos de desesperanza de la víctima por no encontrar apoyo y por la actuación de los agresores, que persisten en su conducta impunemente.

Los observadores desarrollarán diversas estrategias de afrontamiento: evitarán verse comprometidos, darán señales de simpatía a los agresores o justificarán sus acciones minimizando la gravedad de lo ocurrido.

Analizando el comportamiento internacional en el contexto de la agresión que está sufriendo Ucrania. ¿Se podría asemejar el comportamiento de los diferentes países sobre esta situación? ¿Generan una pauta de comportamiento para los demás países? ¿Cual es la actuación internacional: rehuir verse ? ¿Se enfrentarán con el agresor o intentarán evitar meterse más en el conflicto? ¿Se ha minimizado la gravedad de las agresiones, de los pactos, de los incumplimientos producidos? Invito a los lectores generar sus propias opiniones y reflexionar sobre este tema.

La consecuencia de esta actitud: presenciar un acto violento y a la vez no mostrar una reacción de desaprobación frente al agresor, provoca una disonancia cognitiva en el observador, es decir, genera emociones de contradicción desagradables. Ello supone que la persona tiene que resolver dicho dilema y lo hace cambiando ideas y  generando creencias nuevas que posibilite encajar esa situación, para por ejemplo, justificar la actitud del agresor o minimizar su gravedad.

Otro hecho de relevancia es que propia politóloga declara: “en esta disyuntiva la principal fuente de información serán los medios de comunicación y estos definirían el clima de opinión sobre los asuntos de que se trate”.

Y ahora otra vez dejo para que podáis reflexionar ustedes mismos, ¿quién es el responsable de la la opinión de generan los medios de comunicación?  ¿Cuál es la influencia de unos gobiernos y otros en la existencia de esa opinión?

Según la teoría del espiral del silencio, conviene ver a los medios como creadores de la opinión pública pues constituyen el entorno cuya presión desencadena la combatividad, la sumisión o el silencio.

El conocimiento público legitima y da a conocer una conducta que viola normas sin censurarla enérgicamente la hace más adecuada socialmente, más aceptable. Todos pueden ver que esa conducta ya no aísla. Otra consecuencias es que s produce  una merma de la eficacia de la norma que regula dicha situación.

Por tanto, recapitulamos, para que se produzca la espiral de silencio se deben de dar los siguientes presupuestos:

  • El tema debe tener un aspecto moral.
  • Hay un actor de tiempo o aspecto dinámico de opinión pública.
  • Cobertura de los medios de comunicación en consonancia.

¿Cómo es posible superar esta situación?

La teoría considera necesario la existencia de una “minoría ruidosa” que puedan hacer frente a esa mayoría silenciosa. Entonces, la mayoría será el factor responsable de la permanencia de la situación de agresión, mientras que la minoría, un agente del cambio.  La minoría se mantendrá en la parte superior de la espiral, desafiando las amenazas de aislamiento.  Según la teoría, las personas propensas a manifestar su opinión de manera pública son aquellas con nivel de educación alto, nivel socioeconómico elevado y las que no temen al aislamiento

Es decir, para acabar con esta situación hace falta que haya alguien que se oponga de forma efectiva, pública y oficial, convirtiéndose en esa “minoría ruidosa” capaz de desafiar al agresor y terminar con la situación de agresión.

Y ahora, las últimas preguntas:  ¿Cuál ha sido el comportamiento de los agentes internacionales desde el comienzo del conflicto en Ucrania? ¿Se puede considerar tal actuación capaz de desafiar la actitud del agresor? Como antes, las dejo para la reflexión del lector.

Artículo escrito por Lilia Mykolayiv.

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