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El soldado Ruslan Filipsonov: es de los más ofensivo cuando la gente me pregunta “¿Para qué estabas luchando?”

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Lviv. El soldado Ruslan Filipsonov salvó la vida a siete camaradas y fue seriamente herido. Ruslan de veinticinco años de edad, soldado de la 24a Brigada Mecanizada de las Fuerzas Armadas de Ucrania fue sometido a cerca de 50 operaciones y estuvo inmovilizado por 9 meses en el hospital. El combatiente ucraniano salvó a seis camaradas de armas durante un ataque, pero fue seriamente herido cuando corrió a salvar al séptimo. Los médicos hicieron un verdadero milagro, Ruslan podrá caminar.

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En la actualidad, Ruslan está en una silla de ruedas. Está bajo supervisión médica y sigue un programa de ejercicios diario. Nos encontramos por primera vez hace un año cuando yacía inmóvil en la cama de un hospital, una laptop en su pecho y su madre Kateryna a su lado.

“A pesar del bombardeo corrí afuera a salvar a mis amigos. Logré salvar seis. Cuando fui a buscar el séptimo, una lluvia de fuego enemigo cayó sobre mí y caí al piso gravemente herido. Había estado en el ejército por casi tres meses. Estaba a cargo del equipamiento y de los soldados. Fui herido el 20 de agosto de 2014 en Lutuhyne, en el Oblast de Lugansk. Nuestras posiciones estuvieron bajo intenso fuego enemigo desde las tres y media de la mañana hasta las nueve. Todo se estaba incendiando y estábamos en el medio de este Infierno. Tuvimos que retroceder y luego también los tanques enemigos se retiraron. Algunos de nuestros muchachos yacían heridos en las trincheras. Había tres oficiales, pero uno estaba herido. A pesar del bombardeo corrí hacia los heridos, silbaban las balas y los proyectiles de mortero explotaban alrededor mío. Cuando fui en busca del séptimo hombre, fui alcanzado y desperté en un hospital en Kharkiv”.

Ruslan sufrió graves heridas en el abdomen, sus piernas estaban heridas, su mano derecha completamente aplastada, su pulmón derecho punzado, los intestinos y la vejiga severamente dañados. Fue inicialmente operado en Kharkiv, luego en Kyiv y finalmente transferido a Lviv. Un grupo de personas caritativas juntaron dinero para enviar a Ruslan a Austria, donde fue tratado en tres oportunidades.

“La medicina moderna y los doctores extranjeros hacen verdaderos milagros. Durante la primera operación le dieron forma al tejido y piel del abdomen, cubriendo la herida abierta y procedieorn a tratar la infección en el estómago. Dos profesores llevaron a cabo la segunda operación, que duró ocho horas; le suturaron los intestinos y la vejiga. La cirugía fue perfecta. Los médicos admitieron que la cirugía fue difícil pero exitosa. La tercer cirugía fue realizada en mis pies. Se insertaron implantes de titanio. Si todo sale bien, aprenderé a vivir con ellos”.

Ruslan puede comer casi cualquier comida y se siente muy bien. Deberá soportar otra cirugía en dos o tres meses. Los médicos le quitarán el yeso y le harán una cirugía reconstructiva con implante de músculo. Se requieren fondos para esta operación, ya que Ruslan recibe un bajo salario como soldado. Luego de ésto hará rehabilitación y aprenderá a caminar nuevamente.

“Cuento con buena gente y voluntarios que realmente me ayudaron la última vez. Estoy muy agradecido por todo ésto”.

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Por su coraje al enfrentar el peligro Ruslan Filipsonov fue condecorado con la Orden de Bohdan Khmelnytsky. No se arrepiente de su acción y nunca dudó de que peleaban por una causa justa. Por lo tanto encuentra muy ofensivo cuando escucha a la gente decir: “¿Para qué estabas luchando?”

“No tengo sentimientos negativos; nunca me pregunté porqué estaba peleando. Supe desde el primer día porqué fuí a servir al frente. Yo peleaba por nuestro futuro, por nuestos niños, por nuestras niñas, mujeres y madres; y por la paz y la tranquilidad, para que el miedo que ví en Donbás no se extienda al resto de nuestro país hacia el Oeste. Hablé con la gente allí, se vé destrucción por todos lados, el temor está en sus miradas y corazones. Solo ruinas y destrucción . . . ¿Queremos ver lo mismo aquí?”

Los camaradas de Ruslan no lo han olvidado. Todos han sido desmovilizados. Ruslan se entera de la situación en Donbás por las noticias y por sus amigos. Está muy preocupado por los soldados en el frente y en los puestos de control, quienes necesitan ropa abrigada, impermeable y equipos de calefacción.

Ruslan Filipsonov planea trabajar en la Academia Militar, él dará clases, aunque también quiere contar sus experiencias en el frente, muy especialmente su sentimiento de hermandad y patriotismo.

Está contento de que los ucranianos hayan comenzado a confiar en su ejército. A la vez está dolido que no todos entiendan y acepten a los soldados que vuelven a casa del servicio activo.

“Desafortunadamente, existen casos donde nuestros muchachos han sido desmovilizados, retornan a sus casas y la sociedad no los acepta. Se lo puede  ver en el transporte público, cuando los choferes se niegan a llevarlos y cuando la gente del común los mira y dice: ‘Por qué fueron a pelear?’ Y hay otros ejemplos. Un muchacho retornó a su trabajo del frente Oriental y sus compañeros en la oficina estaban molestos pues habían logrado ‘zafar’ de la movilización. Lviv es una ciudad pacífica, pero cualquier signo de la guerra duele . . . Nosotros peleamos por estos civiles, sacrificamos nuestras vidas y salud. Si estos hombres se hubieran alistado en el ejército, si hubieran soportado el fuego enemigo en los puestos de control; hubieran sentido el verdadero sabor de la guerra. Así, la gente no gritaría: ‘Por qué fueron alli?’ ¿Quién se supone debería defender nuestro país? La gente cree que todo aquí es pacífico, que la guerra no los concierne. Pero si nuestros muchachos dejan los puestos de control en el frente y vuelven a casa, esos Separatistas pronto estarían aquí, en Lviv. Nosotros hemos presenciado como el pueblo sufre en Donbás, como sobreviven sin comida, sin electricidad o sin gas. La gente aquí es muy afortunada, porque no son conscientes de todo ésto. Por eso es agraviante escuchar tales comentarios”

El Concejo de la ciudad de Lviv ha prometido a Ruslan darle alojamiento en un departamento, si se contruye un complejo para alojar a los soldados. Por ahora es solo una promesa . . .

“Espero que no seamos olvidados. Verdaderamente me gustaría ver que el gobierno se ocupe mejor de nosotros”.

Al final Ruslan sonrió y admitió que su corazón es libre y que espera a su chica amada.

Donaciones para el tratamiento médico de Ruslan Filipsonov:

Número de tarjeta del Privatbank – 5168742019770258 (en UAH). Nombre del propietario de la tarjeta – Kateryna Ivanivna Filipsonova.

Fuente: Halyna Tereschuk, Euromaidan Press, 11 de enero 2016

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