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Solomia (Salomé, en español) es la Madame Butterfly de Ucrania

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Solomia Krushelnytska: Leyenda de la ópera, diva wagneriana del siglo XX

 Solomia Krushelnytska Ambrosiyvna nació en el año 1872 en un pueblo de la región de Ternopil llamado Bilavynci, en el seno de la familia de Amvrosiy Krushelnytskyi, sacerdote ucraniano emparentado con la nobleza. Ya de niña mostraba sus excepcionales habilidades musicales. Las bases del entrenamiento musical las recibió en la escuela de música de Ternopil de la sociedad Amigos de música, donde estudió piano y cantaba en el coro. La primera actuación de la joven cantante fue en el año 1883, donde cantó junto con el coro femenino en el concierto de Shevchenko en Ternopil.


Después de terminar los estudios en el gimnasio [educación secundaria], su padre reunió un dinero y envió a Solomia al Conservatorio de Lviv, donde se graduó con honores. Los profesores del conservatorio apreciaban mucho las habilidades de Krushelnytska. También durante esa etapa de estudios en Lviv, Solomia recibió la invitación de la ópera polaca de Lviv, pero la declinó, ya que deseaba con toda su alma ir a Italia. ¿Por qué Italia? En esta decisión influyó la cantante de ópera italiana Gema Belinchoni, que en aquel tiempo estaba actuando en Lviv y había presenciado la actuación de la joven cantante. Gema había escuchado a la impresionante mezzo-soprano Krushelnytska y le aconsejó continuar sus estudios en Milán.

En la primavera del año 1893, Solomia Krushelnytska se fue a Milán. Gema Belinchoni recibió a la joven cantante con sinceridad y amistad, le recomendó a ciertos profesores y, durante algún tiempo, Solomia vivió en casa de su madre. En Milán, Solomia tomó clases de canto y le abrió oportunidades para su prodigiosa voz. Talentosa cantante, gozaba de una memoria musical excepcional (podía aprender una partitura de ópera en 2 o 3 días), todas los temas los ejecutaba en la lengua original. En solo un año, Krushelnytska cantó papeles principales en los mejores escenarios de Italia. El triunfo conseguido en Italia le  abrió muchas puertas en muchos teatros del mundo.

El 29 de Mayo del 1903, en el escenario del teatro Mayor de Brescia tuvo lugar el estreno triunfal de la ópera de Puccini Madame Butterfly. La partitura de la geisha Cio Cio San la ejecutó Solomia Krushelnytska. Los espectadores llamaron hasta siete veces a los actores y al compositor al escenario. Después del espectáculo, emocionado y agradecido, Puccini mandó a Solomia su retrato escrito por él, dedicado: «Para más hermosa y más encantadora Butterfly».

El famoso tenor italiano Giacomo Lauri – Volpi (1892-1979), que no era generoso ni cumplido con sus compatriotas, se expresó en estos términos sobre la Butterfly ucraniana:

Krushelnytska es una intérprete impresionante. Ella ha conquistado a la audiencia no sólo con su hermosa y amplia gama vocal, dicción expresiva, sino también con su arte sofisticado, con su alta cultura, belleza y elegancia.

En Italia, Solomia Krushelnytska vivía en la cuidad Viareggio, en la costa oeste de la península de los Apeninos. Esta pequeña cuidad gustaba mucho a los aristócratas y la elite cultural de la época. Aquí vivían la Reina de Bulgaria, la futura emperatriz de Austria, Zita, Isadora Duncan, Eleonora Duse, Puccini, Leoncavallo. Solomia en su casa a menudo tenía de invitados a actores, músicos, los amantes de teatro.

A una de estas fiestas acudió  el alcalde de la cuidad Viareggio, el abogado Alfredo César Augusto Riccione,  aristócrata, conocedor de la música, y fiel seguidor de la ópera de Krushelnytska. Pero Riccione no sólo admiraba la voz de la cantante, estaba enamorado de la hermosa Solomia.

En el 1910, Solomia Krushelnytska y Riccione se casan. Tuvieron la ceremonia en una de las catedrales de Buenos Aires y, después de la boda, los enamorados se instalaron en Viareggio, donde Solomia había comprado una casa grande, a la que llamó Solomea.

En el año 1920, Solomia Krushelnytska había dejado la ópera en pleno tiempo de gloria, y actuó por última vez en el teatro de Nápoles en las queridas óperas Loereya  y Loegrin. El resto de su vida la cantante se dedicó a hacer conciertos de cámara, giras por Ucrania, Europa y América, y, en 1925, asistió a un concierto al que la invitó la misma Reina de Italia. El último concierto de la famosa diva de ópera fue en Roma, en la Academia de Santa Cecilia, en 1929.

La vida de Solomia y César en Italia seguía tranquila y feliz. En 1936, falleció él, y a ella la vida sin el marido se le hizo muy dura, echaba mucho de menos a su familia. En 1939, la cantante abandonó para no regresar la soleada y encantadora Italia y regresó a Ucrania.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Solomia Krushelnytska se quedó en Lviv sin poder salir. Durante la ocupación alemana, pasó penurias económicas; para poder sobrevivir ofrecía clases privadas de canto. El nuevo gobierno le nacionalizó la vivienda dejándole a ella solamente el apartamento donde vivió con su hermana Anna.

Después de la guerra Solomia por fin recibió el puesto de profesora en el Conservatorio de M. V. Lisenka de Lviv, pero en 1946 la bajaron de categoría.

El concierto de despedida de la famosa cantante de ópera tuvo lugar en Lviv el 26 de diciembre del 1949.

En 1951, le concedieron el honor de líder de Arte de la SSR. Hasta final de su vida estuvo dando clases en el Conservatorio. Falleció a causa de un cáncer de la garganta el 16 de noviembre de 1952. Fue enterrada en el cementerio Lichakiv de Lviv.

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