Es imposible evaluar con precisión los daños que la guerra causará a Ucrania en este momento, ya que no sabemos cuánto tiempo continuarán los combates ni cuáles serán las consecuencias. Sin embargo, esto no significa que no debamos prepararnos para la reconstrucción de Ucrania.
Ya es evidente que el país enfrentará varios problemas una vez que termine la guerra. Uno de los más graves y duraderos es la limpieza de explosivos en las áreas afectadas. Esto comúnmente se denomina desminado, aunque no se refiere solo a minas, sino también a bombas, municiones de artillería, granadas, proyectiles, etc. Y aunque los zapadores puedan recibir ayuda de los mapas de campos minados, que potencialmente podrían proporcionarles los militares ucranianos, el resto de los explosivos tendrán que localizarse casi a ciegas.
«…Carreteras y bosques minados. Las minas permanecen en los márgenes de las carreteras. En los pueblos simplemente están tiradas, y alguien puede pisarlas. Si los ocupantes las colocaron manualmente o con maquinaria, es un problema. Pero si lo hicieron a distancia, eso significa que están esparcidas de forma caótica. Cuándo detonarán es incierto. Podría pasar cuando una persona, un animal o un vehículo pasen por encima», explica Ihor Ovcharuk, jefe del Centro Interregional de Desminado Humanitario y Respuesta Rápida del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
La magnitud del problema
La extensión de las áreas en Ucrania que representan un peligro potencial de minas se estima en 174,000 kilómetros cuadrados, lo que significa que se debe desminar casi un tercio del país. Sin embargo, el problema no se limita solo a esto. Para comprender la magnitud del trabajo, es necesario tener en cuenta la diversidad de las áreas que necesitan ser limpiadas de explosivos: ríos, embalses y otras masas de agua; las costas de los mares Negro y Azov; bosques, pantanos, áreas residenciales e industriales, infraestructuras, etc.
Esta complejidad aumenta los peligros para los zapadores. La situación es sin precedentes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Además, de los 174,000 kilómetros cuadrados de terreno que necesitan ser desminados, solo unos 40,000 kilómetros cuadrados están disponibles para ello, ya que el resto está ocupado o afectado por los combates.
Según el Ministerio de Economía de Ucrania, al menos 6 millones de personas viven en zonas que representan un peligro por explosivos. El Ministerio de Defensa informa que 287 civiles ya han muerto debido a explosivos, entre ellos 15 niños, y 641 personas han resultado heridas, incluidas 77 niños. Se espera que en los próximos diez años, al menos 9,000 personas más resulten heridas por explosivos.
El tiempo necesario para limpiar toda Ucrania de minas solo puede estimarse de manera aproximada. Según la fórmula «un año de guerra, diez años de desminado», para 2024 ya tendremos por delante cien años de trabajo, ya que la guerra no comenzó el 24 de febrero de 2022, sino en febrero de 2014. Por lo tanto, no es posible predecir un tiempo exacto para la limpieza completa de explosivos.
Sin embargo, es posible minimizar el peligro y limpiar las áreas esenciales para la actividad económica: tierras agrícolas, carreteras, puentes, edificios industriales, humanitarios y residenciales. El Banco Mundial estima que el costo del desminado de Ucrania alcanzará los 38 mil millones de dólares.
Proceso de desminado
Ucrania no está esperando el fin de la guerra para comenzar los trabajos de desminado en las áreas liberadas. El Gobierno ucraniano ha dividido este proceso en tres prioridades:
- Desminado de infraestructuras críticas.
- Inspección de áreas residenciales.
- Limpieza de tierras agrícolas.
En otoño de 2023, el Gobierno implementó el programa “Demine Ukraine” para acelerar la limpieza de explosivos dejados tras la invasión rusa. Se ha creado un Grupo de Trabajo Interinstitucional para coordinar estos esfuerzos, dirigido por el Ministro de Economía de Ucrania.
A pesar de los desafíos, los trabajos de desminado en el país están organizados, y se está logrando contacto entre las partes involucradas, gracias a la creación del Centro Internacional de Coordinación para el Desminado Humanitario, bajo el Ministerio del Interior.
Organizaciones internacionales y civiles involucradas
Más de 33 organizaciones internacionales y civiles están participando en el desminado, bajo la coordinación del Centro de Desminado Humanitario. Entre ellas se encuentran la Fundación Suiza para la Acción contra las Minas (FSD), el Consejo Danés para los Refugiados y la Asociación de Zapadores de Ucrania.
Además de las labores de desminado, muchas organizaciones se enfocan en la concienciación y la provisión de equipos para los zapadores, como el Fondo de Europa Oriental y el Fondo del Banco de Leópolis. Los gobiernos locales también están buscando donantes para ayudar en la limpieza de explosivos.
Desminado de tierras agrícolas
La extensión de las tierras agrícolas afectadas se estima en 56,000 kilómetros cuadrados. Durante los últimos dos años, se han limpiado 1,200 km², y para 2024 el Gobierno planea limpiar otros 3,050 km². Dado que Ucrania es una nación agrícola-industrial, el desminado de tierras agrícolas es vital para su economía. Para este propósito, el Gobierno lanzó un proyecto en marzo de 2024 para facilitar el desminado, con una inversión de 2 mil millones de hryvnias y un subsidio del 80% para los agricultores que contraten servicios de desminado a través del sistema Prozorro.
Las solicitudes de desminado serán evaluadas por los Ministerios de Economía y Agricultura, y se priorizarán las áreas según la facilidad de desminado y su importancia económica.
«Si el terreno ha sido examinado y tiene un bajo nivel de contaminación, lo limpiaremos. Si el terreno está muy contaminado pero es de alta prioridad, también lo limpiaremos. Si el nivel de contaminación es alto y la prioridad baja, pospondremos esa área», explica el viceministro de Economía, Ihor Bezkaravainyi.
Si las tierras no cumplen con estos criterios, no se examinarán ni desminarán. La razón es simple: la falta de fondos. Por ello, la mayoría de las tierras en el este y el sur del país permanecen sin limpiar por un período indefinido.
Problemas en los procesos de desminado
Evidentemente, todo mencionado genera problemas prácticos en las actividades de desminado. El primero es la falta de coordinación entre los participantes. A pesar de la creación del Centro de Desminado Humanitario y del Grupo de Trabajo Interinstitucional a nivel estatal, la duplicación de funciones afecta considerablemente el proceso de limpieza de explosivos.
«A veces, iniciativas similares de reconstrucción son realizadas por varios donantes al mismo tiempo. Los donantes tratan de participar en diversas actividades y conferencias para comunicarse y evitar duplicaciones», afirma un estudio del Instituto Internacional de Sociología de Kyiv.
Sin embargo, los autores del estudio señalan que el problema más grave es la corrupción, que también afecta al sector del desminado: «El desminado es una de las áreas más importantes de la recuperación, sin la cual no se puede avanzar. […] Señalamos que esta área crucial ya sufre de corrupción, según algunos participantes de nuestro estudio».
A pesar de que varias ONG y fundaciones benéficas se han unido al esfuerzo de desminado, la mayor parte del trabajo sigue a cargo de los zapadores del Servicio Estatal de Emergencias (DSNS) y las Fuerzas Armadas de Ucrania (ZSU). Esto ha generado una larga cola de espera, sumada a la burocracia, lo que también es una fuente potencial de corrupción.
El Estado no puede lidiar con el nivel actual de contaminación por explosivos, y es evidente que no podrá manejar lo que se espera en el futuro cercano. Esto refleja una clara falta de recursos en el sector. Según el Banco Mundial, se necesitarían 38 mil millones de dólares para desminar el país, lo que deja claro que Ucrania no podrá hacerlo sola.
«El proceso completo de desminado humanitario se divide en varias etapas: inspección no técnica, inspección técnica y la limpieza en sí. La limpieza puede ser manual o mecánica. Y si hablamos de costes, estos aumentan de una etapa a otra. Si la inspección no técnica a nivel nacional cuesta millones de dólares, la inspección técnica costará decenas o incluso cientos de millones, y la limpieza, miles de millones de dólares. Limpiar manualmente tales áreas enormes es imposible. Serían necesarios al menos 350.000 zapadores, lo cual es irreal», subraya Vlad Kozak, fundador de la fundación benéfica ucraniano-polaca «Fundacja Postup».
Además del dinero, faltan tanto recursos humanos como técnicos. En febrero, el primer ministro Denys Shmyhal anuncióque en 2023 había 1,500 zapadores, mientras que en 2024 ese número aumentará a 3,500. A 1 de enero de 2023, prácticamente no había vehículos disponibles para el desminado humanitario, pero a principios de este año ya se contaba con 55 vehículos especializados.
El excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Valerii Zaluzhnyi, escribió en “The Economist” que las Fuerzas Armadas cuentan con 262 equipos de desminado, pero solo disponen de seis vehículos. Estos equipos operan en el frente y muchas veces los rusos vuelven a minar las áreas despejadas.
Perspectivas y posibles soluciones
Es evidente que los recursos actuales para el desminado son insuficientes, incluso para las áreas liberadas. Además, no podemos determinar con precisión qué superficie requerirá desminado, ya que la guerra podría concluir con negociaciones y algunas áreas permanecerían ocupadas, lo que reduciría la superficie contaminada.
Si Ucrania logra recuperar los territorios hasta las fronteras de 1991, la superficie de tierras minadas aumentará de los actuales 174,000 kilómetros cuadrados. Rusia podría minar de manera remota hasta 20 kilómetros dentro de la frontera ucraniana.
Otro factor importante es que Rusia posee minas difíciles de detectar con las tecnologías disponibles, por lo que cualquier estimación es prematura.
Sin embargo, lo principal es cómo realizar el desminado. Actualmente, la mayoría del trabajo lo llevan a cabo los zapadores del DSNS. Otras organizaciones se centran en la inspección de territorios, lo cual facilita el trabajo de los zapadores y ahorra recursos humanos y materiales.
Es claro que Ucrania enfrentará décadas de trabajo de desminado. La Estrategia Nacional de Desminado prevé limpiar el 80% del territorio para 2033, pero se necesitan más equipos, especialistas y tecnología. Además, los conflictos armados en el mundo distraerán recursos de los socios internacionales.
El coste del desminado humanitario de un metro cuadrado de tierra es de 5 a 7 dólares, según Tymur Pistryuga, presidente de la Asociación de Zapadores de Ucrania. Si consideramos el costo de 5 dólares por metro cuadrado, limpiar un kilómetro cuadrado costaría 5 millones de dólares. La limpieza de los 156,000 kilómetros cuadrados restantes alcanzaría los 780 mil millones de dólares. Claramente, nadie dispondrá de esa suma.
A pesar de las diferencias en las estimaciones, el gobierno ucraniano propone centrarse en desarrollar las capacidades nacionales para el desminado, lo que permitiría a Ucrania ganar experiencia y recursos para futuros proyectos internacionales.
Implementar este plan estratégico requiere inversiones. Sin embargo, surge la pregunta de si los socios internacionales estarán dispuestos a proporcionar no solo fondos, sino también las tecnologías necesarias y la capacitación del personal, clave para resolver con éxito el desafío del desminado en Ucrania.
Este artículo es la versión traducida y cortada del artículo de Mykola Kireyev y Yuriy Gorban
