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Crimea no es Kosovo

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Ukrainian soldiers stand at APCs, with Ukrainian flags in the back, as Ukrainian army troops receive ammunition in a field on the outskirts of Izyum, Eastern Ukraine, Tuesday, April 15, 2014. An Associated Press reporter saw at least 14 armored personnel carriers with Ukrainian flags, one helicopter and military trucks parked 40 kilometers (24 miles) north of the city on Tuesday. Photo: Sergei Grits, AP / AP

Rusia está apuntando al “precedente de Kosovo” como justificación para sus acciones en Crimea. Sin embargo, es un argumento falso. Hay diferencias fundamentales tanto legales como políticas entre el proceso apoyado internacionalmente el cual culminó con la independencia de Kosovo, y la apropiación de Crimea por parte de Rusia. La independencia de Kosovo esta basada en las leyes internacionales; la anexión de Crimea no.

 La constitución de Yugoslavia del 1974 establece la provincia de Kosovo como una provincia independiente con los mismos derechos que las demás repúblicas Yugoslavas que incluía el derecho a la secesión. Los Kosovares ejercieron su derecho constitucional a la secesión en un referéndum en 1992. Los albaneses étnicos comprendían, en ese entonces, cerca del 95% de la población. Casi todos los habitantes con derecho a voto, lo emitieron a favor de la independencia.

Slobodan Milosevic tomó medidas declarando un estado de emergencia e imponiendo la ley marcial en Kosovo. En virtud de las atrocidades cometidas contra la mayoría de la etnia albanesa de Kosovo, Serbia perdió su legitimidad y autoridad moral para gobernar.

Como resultado de ello, la OTAN intervino para detener la masacre de albaneses en 1999. Después de que las fuerzas serbias se retiraron, el Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU) adoptó la Resolución 1244, que estableció una administración provisional de la ONU en Kosovo. También requería un plebiscito para determinar el futuro estatuto político de Kosovo acorde a la voluntad del pueblo.

Mientras la resolución 1244 afirmaba “la soberanía y la integridad territorial de la República Federativa de Yugoslavia (RFY),”  lo que quedaba de la RFY se redujo a Serbia y Montenegro. Tanto así que cuando los montenegrinos votaron por la secesión, quedando solo Serbia, la RFY dejó de existir y en consecuencia, también lo hicieron las obligaciones legales de Kosovo.

Entre la adopción de la Resolución 1244 y la declaración de la independencia de Kosovo del 17 de febrero 2008, Kosovo trabajó durante 9 años para satisfacer los criterios internacionales necesarios para su reconocimiento. El cual se sometió a lo establecido por la política de la ONU, “las normas antes del estatuto”.

La comunidad internacional creó un Grupo de Contacto en el cual Rusia estaba incluida. Después de dos años de mediación internacional, el Enviado Especial sobre la situación de Kosovo, Martti Ahtisaari, presentó su informe al Secretario General de la ONU, recomendando la independencia de Kosovo.

Desde la declaración de la independencia de Kosovo, 110 países reconocieron Kosovo como Estado soberano y establecieron relaciones diplomáticas entre sí. Más países lo habrían reconocido también debido a la burda diplomacia de Rusia. Actualmente, está en marcha el proceso de obtener el reconocimiento internacional.

El intento de Rusia de dibujar paralelos entre Kosovo y Crimea resulta enrevesado puesto que la situación de Kosovo era única (sui generis).

Después del desmembramiento de Yugoslavia, Kosovo fue liberado de las alegaciones jurídicas de Belgrado. Sin embargo, después de que en 1991 la Unión Soviética dejó de existir, la comunidad internacional reconoció Crimea como parte de las fronteras actuales de Ucrania.

El alcance y la escala de los abusos de los derechos humanos contra los albaneses en Kosovo, era atroz. Empero, no existe un patrón de abusos de los derechos humanos en Crimea.

La población de Crimea es diversa, siendo parte de ella los rusos étnicos, los ucranianos y los tártaros. Cuando la OTAN intervino en Kosovo, el 95 por ciento de la población era de origen albanés.

Los líderes políticos de Kosovo apoyaron un amplio conjunto de derechos para las minorías de la etnia serbia y prometieron la autonomía de las comunidades donde vivían los serbios de Kosovo. El parlamento regional de Crimea sin embargo, no ofrece esa garantía. Los musulmanes tártaros turcos tienen un profundo temor a las expulsiones y la limpieza étnica, debido al peso histórico de la persecución Rusa.

La independencia de Kosovo se produjo después de un largo proceso de mediación internacional, bajo la administración de la ONU, la cual aplica criterios estrictos en temas de política internacionales. La anexión de Crimea sin embargo, está siendo diseñada por una potencia extranjera; Rusia.

La OTAN, una alianza multilateral, intervino para que los kosovares pudieran hacer realidad su sueño de lograr la independencia. No obstante las enmascaradas fuerzas especiales rusas, están creando condiciones para justificar la anexión de Crimea por Rusia.

Un Grupo de contacto internacional facilitó el camino hacia la independencia de Kosovo, pero para el referéndum de Crimea, o su anexión a Rusia, no hay apoyo internacional, por lo tanto, para hacer frente a la crisis de Crimea, Moscú ha rechazado un Grupo de contacto integrado por Rusia, Ucrania, Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos.

Kosovo, dio su aceptación y bienvenida a la participación de la ONU. En el caso de Crimea, el representante especial de la ONU ha sido físicamente amenazado por los matones apoyados por Rusia, y además, expulsaron a una delegación encabezada por el Alto Comisionado de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) para las Minorías Nacionales.

El proceso por el cual Kosovo obtuvo la independencia, estaba aceptado de forma internacional. La burda apropiación Rusa de las tierras de Crimea, es una clara violación de las normas internacionales. La Carta de las Naciones Unidas, además, consagra un principio de coexistencia pacífica y relaciones de buena vecindad entre los Estados.

Rusia haría bien en abandonar su política de provocación hacia Ucrania. Puede estar alcanzando sus objetivos a corto plazo, pero se arriesga a convertirse en un repudiado a nivel internacional.

El Sr. Phillips es el Director del Programa de Consolidación de la Paz y Derechos Fundamentales en el Instituto de la Universidad de Columbia para el Estudio de los Derechos Humanos. Sirvió a los gobiernos de Clinton, Bush y Obama como asesor senior y experto de asuntos exteriores. Phillips es autor de “Liberating Kosovo: Coercive Diplomacy and U.S. Intervention”.

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