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Biblioteca Viva de Donbás. Entrevista a Elena Styazhkina, la historiadora y escritora

3 comentarios

No puedo responder ahora a la pregunta: “¿Cómo era Donetsk?”
No hay nada, solo el dolor y la sensación de la piel desollada, esta pregunta también duele, no hay nada más. Mi amado, único…  Ahora está en un estado de coma. Muere. Respira con dificultad, casi no respira.

styazhkina

¿Cómo era él? Al lado de la cama del moribundo esta pregunta parece obscena. Las fotos pueden mostrar como era. En las fotografías de la Eurocopa 2012 y del mitin por la unidad de Ucrania el 5 de marzo podemos ver como era Donetsk. Alegría, libertad, poder, Ucrania. Él está vivo en esas fotos.

Manifestación por la unidad de Ucrania en Donetsk

Manifestación por la unidad de Ucrania en Donetsk

Y también está vivo en las personas que, a pesar de todo, están esperando su liberación. Por eso hay esperanza de que la ciudad vuelva.

Ya no podemos decir : “¿Te acuerdas de …?”. Hemos olvidado nuestras casas y plazas. Muchos de nosotros ya no tenemos hogares. Pedimos que Donetsk no aparezca en los sueños por la noche. Porque en los sueños nos viene hermoso, amable, lleno de energía. Y eso ya no es así, ahora la sangre está por todas partes, cadáveres, los patriotas torturados hasta la muerte en las mazmorras.

Están destruyendo la ciudad sin piedad y con malicia. Pero incluso ahora esta ciudad es un sueño para los merodeadores y los invasores. A un ocupante no le importa robar o destruir.

Bombardear un hospital y luego culpar a “los ukrops” por ello, todo para generar más odio y dolor, y para filmar un vídeo para los medios rusos. No tienen otras metas. No les da pena nadie, ni nada, son unos extraños. Retratos de Putin en las oficinas. Banderas rusas en los tanques rusos. Las fotografías de soldados de Buriatia (la región de Rusia). Son ocupantes.

Según las encuestas, el 67 por ciento de la población de la región de Donetsk se veían a sí mismos como ciudadanos y residentes de Ucrania. Esta cifra explica muchas cosas. No hay duda de que el separatismo no estaba a la orden del día en la vida cotidiana de Donetsk. Era una cuestión de manipulación política que utilizaban una vez cada pocos años.

Cada uno de mis estudiantes de la Universidad Nacional de Donetsk, igual que los estudiantes de Kiev, Zhitomir y Járkiv, veían su futuro en un trabajo interesante, que traería alegría y prosperidad. Ellos pensaban en la posibilidad de realizar prácticas en Europa. En la ciencia. En un buen tema.

El desvío del camino europeo hacia el pasado imperial, todo el movimiento lo crearon artificialmente.

Pero debo admitir que algunos de mis estudiantes estaban entre los que sucumbieron a la tentación, la ilusión de la revolución. Algunos de los tentados eran unos verdaderos idealistas.

Había estudiantes, completamente absorbidos, encantados con las ideas de izquierda. Los mismos que había en 1917 en San Petersburgo y en 1968 en París. Se oponían a la injusticia social, la desigualdad, la riqueza excesiva de unos y la pobreza extrema de otros.

Uno de esos idealistas, quien fue a asaltar la administración regional de Donetsk y dijo que el régimen de oligarcas será barrido en octubre, más tarde me llamó y dijo: “Disculpe, usted tenía razón y yo estaba equivocado, quiero volver a Donetsk para arreglarlo”.

Le dije que era una decisión suicida. Es imposible arreglar algo allí ahora debido a la agresión rusa. Dije que podríamos arreglarlo más tarde, pero ahora es inútil hacer cualquier cosa donde la gente vino para ocupar el territorio.

Esto es una guerra. En la guerra no se habla y no se arreglan las cosas. El problema es que en algún momento alguien canalizó la actividad social de los estudiantes de la misma manera que de los jubilados activos, empleados estatales y oficiales de policía. Pero no hubo un movimiento reprimido que de repente explotó.

Nuestra vida ha cambiado drásticamente. Antes de la guerra mi vida era muy cerrada y en este sentido feliz. Podía llevar meses sin salir de casa, y todo lo que quería decir a mi misma o a los demás me resultaba más cómodo y más fácil de escribir. Poder escribir es una gran felicidad. Ahora esto ya no existe.

Mi último libro, llamado Un talento, fue publicado en Rusia. La decisión fue tomada en abril, cuando, se puede decir, todavía no había guerra.

A excepción de, por supuesto, la espera diaria de la invasión … Mi hijo de diez años me dijo que si tomaba esa decisión ahora, él no me entendería. Mientras tanto, en este libro se tratan las cosas importantes, entre ellos las relacionadas con Maidan y el hecho de que un ruso en Ucrania es ucraniano, y no es cosa del idioma o de la nacionalidad. El hecho de que este libro fuera publicado en Rusia significa que en ahí todavía hay gente normal.

Cuando evaluamos esta historia desde el punto de vista de la guerra partimos del campo de la información que forman los generales del país enemigo y vemos una imagen completamente falsa. Nos imponen el discurso de la guerra civil. Pero es mentira, no es una guerra civil. No existe el Donbas insurgente.

Entendemos que si Donbas realmente fuera insurgente, no habría necesidad del ejército ruso. Por lo tanto, todo el debate sobre el conflicto civil puede referirse de forma segura a la manipulación y enfocar la óptica sobre el término “ocupación” en la comprensión de nuestra guerra como la guerra anti-colonial.

Pero incluso cuando lo miramos desde el punto de vista de la ocupación, nos encontramos con el hecho de que en nuestra cabeza sigue presente el mito soviético en el que se representan las personas que viven bajo la ocupación.

El sistema de propaganda soviética era muy fuerte. Incapaz de lidiar con la evacuación de la población y protección de los territorios, incapaz de llevar a cabo siquiera el proyecto de Stalin “derrotar al enemigo en su territorio,” la máquina ideológica soviética hizo todo para crear en nuestras mentes la vista de la gente que vivió dos o incluso tres años bajo de ocupación, de la siguiente manera: en la ocupación solo habían traidores, víctimas y héroes.

Pero si empezamos a buscar documentos sobre la historia de las personas que estaban bajo la ocupación en la Segunda Guerra Mundial, encontraremos cosas asombrosas. En primer lugar, veremos la no linealidad de la biografía humana. En los archivos se pueden ver las increíbles historias a las que es imposible dar una evaluación.

Por ejemplo, una persona escribe una denuncia a sus vecinos porque siempre había soñado con vivir en sus apartamentos. Los vecinos son arrestados y probablemente ejecutados. Él se instala en los apartamentos y da una fiesta. Esta misma noche sale a la calle donde hay una redada de niños judíos. Algo vacila en su corazón y salva al niño protegiéndolo de las balas con su propio cuerpo. ¿Cómo se puede llamar a una persona así? ¿Hay una respuesta?

Nunca vemos esta complejidad y ambigüedad. No permitimos a la gente estar asustada, desorientada y abandonada.

Europa ocupada por Hitler, vivió exactamente la misma experiencia. Los europeos trabajaban duro en esto. A pesar del hecho de que Francia estaba en el lado de los ganadores, los franceses no construyeron un mito heroico, se preguntaron: “¿Cómo nos pudo pasar esto? ¿Por qué fuimos tan… débiles, cobardes y comprometidos con los alemanes?”

Las historias personales de la gente que vivió bajo ocupación en Francia, Holanda, Bélgica eran igual de no lineales que las historias de la vida de personas que vivieron bajo la ocupación en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Durante la ocupación los franceses se apresuraron a cooperar con el régimen, denunciar unos a otros, poner a sus hijas debajo de los oficiales nazis. Después de la liberación de Francia los que antes escribían las denuncias comenzaron a escribir unas nuevas. Quien llega primero lleva la razón.

Después de la liberación de Francia se desató la justicia callejera. Veinte mil afeitados por la colaboración con los nazis. Los franceses se apresuraron a juzgar a los suyos con tanto entusiasmo que la Iglesia Católica hizo un gran artículo que recordó la parábola de la prostituta y pidió a sus feligreses: “¿Qué hacían ustedes en aquel entonces? Ustedes también trabajaban para el régimen de Vichy, compraban en el mercado negro y no todos de ustedes se unieron a la resistencia?”

¿Lo trascendental es bueno? ¿O todo depende de la situación? Imposible encontrar la respuesta. Parecía un callejón sin salida, pero resultó que no lo era, porque se formó una conclusión muy importante: la guerra significa pérdidas. Y no sólo físicas. Es la pérdida de todo lo humano, es el infierno que te saca el demonio que llevas dentro y no se sabe cómo manejarlo cuando te apuntan con un Kalashnikov.

Nuestras abuelas eran mil veces más sabias que todos los propagandistas del Kremlin, porque la frase “ojalá no haya guerra” la formulaban sin pasión ideológica. Ellas sabían exactamente lo que estaba sucediendo con las personas en la guerra.

Los franceses ganaron su pasado porque eran capaces de dar la cara y reconocer lo que eran. Y nosotros no somos así, decimos: “¡Ustedes no fueron lo suficientemente heróicos, no pudisteis oponeros a los tanques, lo que está pasando ahora en Donbas es por su culpa!” Pero la gente de Jarkiv tampoco resistió a los tanques en los años de la ocupación, los hombres miraban con alegría en sus rostros cuando los nazis desfilaron en la Plaza de la Libertad.

La gente de Kiev, Vinniza, y París tampoco resistió contra los tanques. Esta historia incomprensible ha vuelto de nuevo para que podamos comprenderla desde el punto de vista de un ser humano, no al estilo soviético.

Los parisinos tenían un alto nivel de educación y abrazaron las botas de Hitler con el mismo alto nivel de educación. Escribían poemas sobre Hitler y libros sobre la grandeza de la Nación Aria.

En la última obra de Pieter Bruegel, llamada “Urraca”, los campesinos bailan al lado de una horca. Como si fuese normal: la gente bailando sin darse cuenta de la presencia de una horca. Un cuervo está sentado sobre ella, un símbolo de chismes e informadores.

En este cuadro, Bruegel vuelca toda su ira sobre los que escribían las denuncias de los protestantes y corrían a jurar a Felipe II, Alba y la Iglesia Católica. Después de la victoria de Guillermo de Orange estas personas empezaron a escribir denuncias sobre los católicos. Corría el siglo XVI pero desde entonces nada ha cambiado del comportamiento de las personas en una guerra y bajo de ocupación.

Si retiramos la torre de televisión de las personas engañadas por dos semanas, los dejamos a solas con la realidad, sería un paso importante, luego podríamos empezar a hablar.

Tenemos que prepararnos para esta conversación con ellos. No podemos gritar más alto que Moscú, no podemos callar a 28 canales de mentiras. Ninguno de nosotros es capaz.

Para empezar necesitamos un modo de silencio y luego se puede empezar a hablar si uno quiere. Es muy cómodo vivir en la posición de un juez. Es cómodo vivir sentado en un sofá, en la posición de “todos son traidores, y yo soy el Conde de Montecristo”.

Cualquier persona que piensa como un adulto y se siente responsable con lo que está pasando en el país, que entiende que el estado y el país son cosas diferentes, tiene que salir y hablar con la gente. Ir a Donbas y comenzar un negocio allí, por ejemplo, ayudar a la gente a esforzarse y vivir una vida nueva.

Muchas personas en el Donbas tenían el derecho a la protesta social, porque vivían muy mal, eran muy pobres. Era una tragedia tener que trabajar en las minas ilegales.  Pero esta protesta fue canalizada no en contra de Yanukovich, no en contra de aquellos que les robaron la vida, sino en contra de Ucrania, fue una manipulación brillante. Después de todo, sus puntos de vista no eran contrarios a los de la gente de Maidan, pero la protesta fue vilmente vuelta en contra de Ucrania.

Este es exactamente el campo en el que tenemos que hablar. El hombre, que dijo que no quería trabajar en las minas ilegales, tenía el derecho a no vivir así. Es necesario escucharle. Tenemos que hablar sobre todas estas cosas.

Me gustaría volver al Donetsk liberado. Renunciarlo es lo más fácil. Pero ahora tenemos que entender para nosotros mismos: vivimos en el Antiguo Testamento o en el Nuevo. Si vivimos en el Antiguo Testamento, entonces, tenemos que llamar a esta tierra lugar de los pecadores, Sodoma y Gomorra, y dejarla sin mirar atrás para no convertirnos en una estatua de sal. Pero en ese caso no somos cristianos.

Y si vivimos en el Nuevo, debemos recordar esto: cuando, durante la persecución de Nerón, el apóstol Pedro abandonaba Roma, para que su vida fuera salvada para la Iglesia, vio al Señor caminando hacia Roma y le preguntó «Quo Vadis, Domine?» (¿Adónde vas, Señor?), a lo que Cristo contestó: «Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo». Luego el apóstol Pedro regresó a Roma y fue martirizado.

Por lo tanto, si somos cristianos, debemos vivir de acuerdo con el Nuevo Testamento y regresar, y si sólo jugamos con la fe y la espiritualidad, es mejor correr sin mirar atrás.

“Biblioteca Viva de Donbas”es una serie de historias de las personas de las regiones de Donetsk y Lugansk, inspirada por el proyecto homónimo de la plataforma de iniciativas culturales “Izolyatsiya”  (“Aislamiento”), que se vio obligado a abandonar el espacio de la planta de arte en Donetsk después del 9 de junio cuando fue ocupado por militantes.

 

Fuente: Ukrainska Pravda.

Traducido de ruso por Natalka Mukovoz.

Otros artículos de la serie “Biblioteca Viva” se puede leer aquí.

3 pensamientos en “Biblioteca Viva de Donbás. Entrevista a Elena Styazhkina, la historiadora y escritora

  1. Muchas gracias por artículo. Hace tiempo que no he leído algo tan sincero, autentico y verdadero sobre Ucrania en español. Muchos días después de falsedad de las noticias, crueldad de las personas, después de las preguntas tipo “tu de que parte de Ucrania eres? De la rusa o de ucraniana?” se te vuelve el alma carbonizado, lleno de dolor y desesperación. Estas palabras del artículo poco a poco me han quitado las dudas, las penas y las heridas se cicatrizaron. Gracias a ti creo que nos entenderán mejor en España, nos entenderemos mejor a nosotros mismos, quienes somos, a donde vamos y para que y quien luchamos. un beso fuerte a la autora!

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    • Muchas gracias a ti por dejar un comentario tan bonito y te agradecemos de corazón si compartes nuestros artículos que te gustan con tus amigos y conocidos.
      🙂

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  2. Realmente duele, la historia se repite en diferentes lugares y con los mismos errores, el tiempo cura, pero da lastima lo que se queda en el camino porque nos robaron las horas.

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