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Combatiente ruso que pide la destrucción de Ucrania detalla el rol militar jugado por Rusia en Donbás

Ucrania

La toma de Sloviansk el 12-04-2014

Un ruso que peleó en Donbás y abiertamente llamó al conflicto como una guerra para destruir a Ucrania y los ucranianos, ha proveído una valiosa pieza de evidencia delineando el directo involucramiento de Rusia en el Este de Ucrania.

Alexander Zhuchkovsky llegó a Sloviansk en abril de 2014, con el anterior oficial de inteligencia militar ruso Igor Girkin (Strelkov) y su gente. Más tarde, luego de haber sido corridos de Sloviansk, Zhuchkovsky permaneció en Donbás, ayudando a los militantes de la auto proclamada República Popular de Donetsk (RPD).

Allá por noviembre de 2016, el periodista Denis Kazansky destacó que Zuchkovsky, quien tiene puntos de vista Nazi, fue una extraña excepción ya que ni siquiera pretendió que estaba en Donbás para defender a ‘la pacífica población de una junta de Kyiv’. Esto y argumentos similares sostenidos de manera asidua por el Kremlin, fueron repetidos reiteradamente por personas que fueron a Donbás como mercenarios. Zuchkovsky, no obstante, habló de la guerra orientada a destruir a los ucranianos, porque su existencia como un pueblo separado no está en el interés del pueblo ruso. Mientras que el posteo fue luego borrado (por ser demasiado caníbal), se da una impresión de pantalla de la publicación en VKontakte. Esto, sugiere Kazansky, debería ser enrostrado a cualquiera que vocifera que el conflicto en Donbás es presuntamente una ‘guerra civil’.

Zhuchkovsky deja en claro que “estamos combatiendo con los ucranianos. No buenos ucranianos versus malos ucranianos, sino rusos versus ucranianos. Punto”.

“Ucrania, la gente de Ucrania, el idioma ucraniano han sido especialmente, conscientemente y deliberadamente creados por los opositores geopolíticos de Rusia para dividir al pueblo ruso, para debilitar y desmembrar a Rusia. Para unir al pueblo ruso, para reagrupar y fortalecer a Rusia, Ucrania y los ucranianos deben ser destruidos”.

Si los militantes fueron a Donbás a combatir al ‘fascismo’, Kazansky destacó, deberían haber dirigido su atención a Zhuchkovsky. No obstante, permaneció sin ser tocado, y la razón es que “nadie en Donbás en está realidad combatiendo al fascismo. Están combatiendo a Ucrania y a los ucranianos, a quienes quieren destruir”.

Es de hacer notar que el FSB ruso, que regularmente levanta cargos absurdos contra los tártaros crimeos en la Crimea ocupada o contra rusos por críticas políticas moderadas, o similares en las redes sociales, no encontraron nada malo con el pedido de Zuchkovsky para asesinar en masa a los ucranianos.

Zhuchkovsky y aquellos como él, son ciertamente repugnantes, pero no necesariamente proveen suficiente evidencia para incriminar a Moscú, que obstinadamente ha impulsado el argumento que cualquier ruso encontrado combatiendo en Donbás es voluntario. Afortunadamente, Zhuchnovsky ha escrito un libro recientemente en el cual no deja dudas sobre el rol de Rusia en el conflicto.

Kazansky cree que ’85 días en Sloviansk’ es la primer descripción abierta del rol de Rusia en desatar y continuar las acciones militares en el Este de Ucrania. Proviene de una persona que no puede sospecharse de tener puntos de vista pro ucranianos y que no tiene razón para mentir.

Girkin y su gente tomaron primero control de los edificios oficiales el 12 de abril de 2014 en Sloviansk, rápidamente tomando control de la ciudad entera. Aunque fue enunciado que estos eran hombres locales de Donbás, la escalofriante similitud con la toma de Crimea por soldados rusos (en la cual también estuvo involucrado Girkin) fueron advertidos con pavor en Ucrania y en el exterior.

Zhuchkovsky hace notar que Girkin había predicho acertadamente que los así llamados insurgentes serían aplastados y aislados de la frontera rusa.

Rusia, no obstante, tuvo que traer tropas aunque de manera no oficial. Si Moscú hubiera hecho esto a fines de junio o principios de julio, Sloviansk aún estaría bajo la bandera rusa.

Sin el apoyo ruso, los militantes no hubieran mantenido el control hasta el Otoño. La muy ansiada ayuda recién arribó a mediados de agosto.

Zhuchkovsky menciona que Girkin (a quien se refiere en todos los sitios por su nombre de guerra o alias ‘Strelkov’) fue obligado a dejar Donbas el 15 de agosto. Solo dice que fue al parecer una condición para la asistencia militar rusa, sin mencionar que la presencia de Girkin en particular, sino también de otros prominentes rusos liderando la así llamada ‘República de Donetsk’, se había vuelto particularmente inconveniente para Moscú luego del derribo del avión de Malaysian Airlines MH17 usando un misil BUK ruso.

El presidente ruso Vladimir Putin se reunió con 50 ‘periodistas rusos’ en una reunión resevada en el Kremlin, dice Zhuchkovsky. Estos presuntos ‘periodistas’, incluyendo gente que trabaja en Donbás, presuntamente han abogado por el envío de tropas rusas a Ucrania.

Rusia dio asistencia militar, las fuerzas ucranianas fueron empujadas fuera de la frontera rusa, cientos de soldados ucranianos terminaron rodeados…

Está claro que por asistencia militar Zhuchkovsky se refiere no solo a armamento y otros suministros, que Rusia proveía en cantidad, sino fuerzas militares. Sus palabras confirman los reiterados informes de fuentes ucranianas, incluyendo los hombres que fueron tomados prisioneros, que se enfrentaron a militares rusos.

Kazansky señala que la cifra citada por Zhuchkovsky de mil quinientos combatientes en la así llamada “RPD” (República Popular de Donetsk), de los cuales la mitad no eran del lugar (en su mayoría mercenarios rusos, aunque no todos), indica que los militantes no tenían un apoyo local importante. Al tratar de justificar su retirada de Sloviansk, Zhuchkovsky deja en claro que el armamento pesado y demás provenía de Rusia en mayo, con solo una porción de ello que llegaba a Sloviansk. Esta “pequeña” porción incluía cerca de 10 convoys  con tecnología militar y armamento.

Los propios militantes afirmaban que estaban utilizando el armamento obtenido luego de capturar a policías o miembros del SBU (Servicio de Seguridad Ucraniano) o abandonado por los militares ucranianos que retrocedían, y Rusia denunciaba a la Corte Internacional de justicia de la ONU en marzo de 2017 que el armamento y tecnología fueron encontrados en las ‘minas de Donbás’. Zhuchkovsky en cambio señala que tales ‘armamento y municiones como trofeos’ se terminaron a mediados de mayo. Luego de ello provinieron de ‘afuera’, dando a entender Rusia.

La otra confirmación que esto no era una ‘guerra civil’ proviene de la sección sobre Girkin que se vio forzado a ‘quitarse la máscara’. Tal como hizo en Crimea, hubiera querido trabajar en secreto, detrás la cubierta de un líder local. La orden de Moscú llegó a fines de abril, y ello hizo que Girkin y los demás se dieran cuenta que ‘algo había salido mal’ y que no sería otra anexión como Crimea.

De hecho, los intentos de encontrar tal conexión local comenzaron mucho antes. Algunos ucranianos, en general con puntos de vista pro rusos y de extrema derecha, habían recibido antes entrenamiento en Rusia. Cuando llegó el momento, no obstante, estos individuos – Pavel Guvareb y algunos otros – fueron incapaces de llevar a cabo nada por si solos, y se envió matones rusos a través de la frontera. Demostraciones como las del 13 de marzo en Donetsk, salieron mal como consecuencia de los matones y resultaron en la primera muerte (del manifestante pro unidad de Ucrania Dmytro ‘Dima’ Cherniavsky de 22 años). Aun así, los matones junto a los activistas pro rusos, fueron incapaces de tomar el poder, y fue allí cuando Girkin y otros rusos fueron enviados, nuevamente sin identificaciones y pretendiendo ser del lugar.

No había nadie dispuesto a iniciar una guerra antes que vinieran los rusos. Esta opinión se repite en varias oportunidades en el libro de Zuchkovsky

Con las grabaciones de las conversaciones con el asesor principal de Putin, Sergei Glazyev, mostrando la escala del esfuerzo y dinero gastado por Rusia para sostener los levantamientos en Ucrania, tales admisiones de un combatiente ruso no debieran ser ignoradas.

Fuente: Halya Coynash, “Russian fighter calling for the destruction of Ukraine details military role played by Russia in Donbas”, Kharkiv Human Rights Protection Group (KHPG), 25 de marzo de 2019.

Nota del Traductor: Igor Girkin, cuyo nombre de guerra o alias es “Strelkov” ha sido vinculado con la masacre de 3.000 Bosnios musulmanes en Visegrad en 1992 y con el derribo del vuelo de Malaysian Airlines MH17 en el Este de Ucrania con un misil BUK de fabricación rusa post soviético. Teniente Coronel retirado del FSB (Servicio de Seguridad Federal de Rusia) afirmó haber planificado y ejecutado la ocupación de Crimea y su posterior anexión a Rusia. Se atribuyó también la planificación y ocupación de la región de Donbás en el Este de Ucrania.

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Igor ‘Strelkov’ Girkin (centro) fotografiado en Visegrad en 1992 (Bosia y Herzegovina) junto a un mercenario ruso (izquierda) y un comandante serbio (derecha)

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Igor ‘Strelkov’ Girkin denunciado como agente encubierto del GRU (Servicio de Inteligencia Militar de Rusia) se proclamó Ministro de Defensa de la RPD en 2014 y se atribuyó el derribo del vuelo MH17 de Malaysian Airline en la red social VKontakte

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Igor ‘Strelkov’ Girkin oficial retirado del FSB ruso y veterano del Ejército Soviético y del ruso

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Igor Girkin vestido con el uniforme de la Guardia Blanca (anti bolchevique) de la Guerra Civil rusa, es un monárquico nostálgico del Imperio Ruso. Formó parte del 2° Cuerpo de Voluntarios Ruso, mejor conocido como ‘los Lobos del Zar’, en la Guerra de los Balcanes bajo el mando de Mukharev (como aliado del Ejército Serbio) y bajo el comando general del General Ratko Mladic. Anteriormente había participado en la separación y anexión de la región de Transnistria (Moldavia) a la Federación Rusa. Girkin retornó a Rusia en abril de 1993 y expresó su orgullo de haber participado en la guerra del lado de Serbia. “Solo podemos decir que estamos orgullosos de nuestra pertenencia a la pequeña… pero substancial contribución a la protección de la Bosnia Serbia, preservando las tradiciones de la hermandad militar ruso-serbia”

Fuente: Gianluca Mezzofiore, “Igor Strelkov’s Bosnian Diary: Ukraine Separatist Leader’s 1992 Bloody War“, International Business Times, 30 de julio de 2014


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¿Por qué Putin se atascó en el Este de Ucrania?

Putin

Una chica le entrega una flor a un nuevo voluntario del batallón especial Sich del Ministerio del Interior de Ucrania, durante una ceremonia donde él y sus  camaradas prestarán juramento de lealtad al país en Kyiv en agosto de 2014 (REUTERS/Valentyn Ogirenko)

La guerra híbrida de Rusia contra Ucrania está ingresando en su cuarto año, aunque hubo un tiempo en que unos pocos esperaban que durara no más de cuatro semanas. La prácticamente incruenta captura  de Crimea que se rindió ante las tropas rusas a principios de 2014 sin presentar batalla, llevó a la mayoría de los observadores a concluir que Ucrania estaba efectivamente indefensa a la merced de Moscú.

Esta era la visión de consenso en Moscú, donde muchas de las voces más audaces comenzaron a hablar de celebrar las tradicionales vacaciones de mayo en la mismísima  Kyiv. Este pavoneo parecía perfectamente razonable; Ucrania estaba todavía recuperándose de meses de protestas antigubernamentales que esparcieron el caos a lo largo del país antes que culminara en la huida del Presidente Victor Yanukovych y el colapso de su entera administración. El gobierno interino ucraniano que precipitadamente reemplazó la administración de Yanukovych carecía de legitimidad constitucional y de ninguna manera estaba en condiciones de arriesgar una confrontación militar con la poderosa Federación Rusa. Una clara ventana de oportunidad se le abrió a Moscú para reafirmar su presencia en el interior de Ucrania. Envalentonados por el impresionante éxito de su jugada inicial en Crimea, el Presidente Putin decidió elevar la apuesta y tomar posiblemente el riesgo más elevado de toda su carrera.

La operación subsiguiente que se desplegó en marzo y abril de 2014 avisoraba la conquista de la mitad de Ucrania a través de una serie de alzamientos localizados apoyados por fuerzas híbridas rusas. Estos recientemente adquiridos territorios se convertirían en Novorossiya o Nueva Rusia. Las conversaciones telefónicas filtradas y los mensajes electrónicos hackeados de los asesores principales del Kremlin, que  incluyen a Vladislav Surkov y Sergey Glazyev, han provisto considerable detalles de los esfuerzos de Rusia para apoderarse del control de las administraciones regionales en ciudades claves de Ucrania a lo largo del Sur y Este, que incluyen a Dnipro, Kharkiv, Kherson y Odesa. Estas filtraciones se corresponden con los eventos que tuvieron lugar en suelo ucraniano durante la Primavera turbulenta.

Por unas pocas y precarias semanas, las chances de Ucrania de sobrevivir como un estado independiente parecían desvanecerse rápidamente. No obstante la muy temida marcha rusa al Dnipro nunca se materializó. En cambio, los levantamientos rusos fueron sofocados a través del Sudeste de Ucrania, y el Kremlin se encontró restringido a una pequeña cabeza de puente dentro de los oblasts (provincias) de Donetsk y Luhansk en las fronteras del Este. Tres años después, todavía están ahí, atascados en un atolladero de su propia manufactura. ¿Por qué los ambiciosos planes de Putin de un nuevo imperio en el interior de Ucrania no alcanzó las expectativas?

Entendiblemente, a lo mejor los planificadores rusos subestimaron la capacidad de Ucrania de responder. Ucrania tenía disponibles tan solo 6.000 mil efectivos listos para el combate en la Primavera de 2014. Esta era una raída fuerza incapaz de proteger las fronteras del país, sin preocuparse de defender sus pueblos y ciudades. Lo que Moscú fracasó en anticipar fue la ola de emoción patriótica que emergió a través del país el día posterior del ataque híbrido de Rusia. Miles de ucranianos tomaron las armas en  la Primavera de 2014, formando batallones voluntarios que reforzaron las débiles defensas del país y pararon el avance ruso en su camino. Detrás de ellos se colocó un ejército de voluntarios civiles que proveyeron un apoyo logístico improvisado bajo la forma de todo, desde comida y uniformes, hasta munición. Este milagro militar salvó a Ucrania y dejó al Kremlin en el actual atolladero.

No es sorprendente que Rusia haya previsto la reacción que su ataque provocaría. Desde el colapso de la Unión Soviética, la política del Kremlin para Ucrania había estado impulsada por una mezcla tóxica y contraproducente de pensamiento voluntarista y condescendencia colonial. Este enfoque se volvió crecientemente arraigado durante el reinado de Putin, él no ocultó su deseo de reafirmar la hegemonía rusa a lo largo del anterior imperio soviético. En su visión del mundo revanchista, la separación de Ucrania de Rusia fue artificial, mientras que el arreglo de 1991 fue una grave injusticia histórica. En 2008, el líder ruso presuntamente le dijo al Presidente George W. Bush de los EE.UU. que “Ucrania ni siquiera era un país”. A lo largo de los años Putin declaró que los ucranianos y los rusos eran “un solo pueblo”.

Estas creencias no se limitaron a las altas jerarquías del Kremlin. Muchos en Rusia todavía luchan para aceptar la realidad de la independencia de Ucrania, mirando el país como un elemento central del “mundo ruso” más amplio con eje en Moscú. Kyiv fue el centro de la civilización del Rus de Kyiv que la Rusia y Ucrania de hoy ven como sus predecesores, mientras que la Iglesia Rusa Ortodoxa remonta su origen a Kyiv y a la conversión de los eslavos orientales al Cristianismo en el Siglo X . Esto hace que muchos en Rusia sean propensos a culpar cualquier manifestación de identidad nacional ucraniana a una minoría nacionalista radical. A medida que  surgió una nueva generación en Ucrania sin ninguna experiencia personal del pasado soviético compartido, los hacedores de política de Rusia consecuentemente rechazaron reconocer las cambiantes mareas de opinión o reconocer la creciente importancia de la identidad ucraniana. Es famoso como los dos levantamientos ucranianos post soviéticos han sido  atribuidos exclusivamente a insidiosas influencias occidentales, a pesar del rol decisivo jugado por millones de ucranianos del común, tanto en la Revolución Naranja de 2004 como en la de Euromaidán de 2014.

Estas ficciones reconfortantes llevaron a Rusia al desastroso error de cálculo de la Campaña de Novorossiya. Basada en su propia visión cuidadosamente maquillada de Ucrania, tenían toda la razón de esperar una cálida bienvenida cuando los agentes del Kremlin tomaran el control de regiones completas y comenzaran a pedir apoyo militar de Rusia. Cuando esta bienvenida no se materializó, Rusia culpó a una heterodoxa banda de fascistas inexistentes, de agentes de  la CIA y otros villanos internacionales. En realidad, el Kremlin fracasó en apreciar la fortaleza del espíritu nacional ucraniano – especialmente entre los millones rusoparlantes del país y aquellos sin ningún tipo de herencia étnica ucraniana. Este fracaso fue el resultado directo de décadas de la negación rusa sobre Ucrania.

El proyecto de Novorossiya de Rusia ha hundido al mundo en una nueva Guerra Fría y causó un inédito sufrimiento a millones de ucranianos, aunque también consolidó el sentido de identidad nacional de Ucrania y aceleró la separación de Rusia que comenzó en 1991. El ataque híbrido de Putin se suponía que terminaría lo que muchos en Moscú continuaban viendo como la aberración de la Independencia Ucraniana. En cambio, ha cementado el lugar de Ucrania en el mapa europeo luego de siglos bajo la sombra rusa.

Fuente: Peter Dickinson, Atlantic Council, 10 de abril de 2017.