Información en español sobre Ucrania


1 comentario

Una amenaza para la seguridad nacional

Prólogo

Informe independiente de Ilya Yashin

Traducción de Isabel Okulik

CAPÍTULO 1 DE MENDIGO A PRÍNCIPE

Ramzan Ajmátovich Kadýrov nació el 5 de octubre de 1976 en Tsentaroy, entonces, República Autónoma de Chechenia-Ingushetia. Segundo hijo de la familia del futuro presidente de la república chechena, acabó secundaria en 1992, pero no pudo acceder a la educación superior en aquel momento. Tras de la desintegración de la URSS, Chechenia se vio arrastrada a un enfrentamiento con el poder central de Rusia. En 1992, la República de Chechenia adoptó una constitución en la que se autoproclamó estado independiente.

1.1    LAS LIMPIEZAS ÉTNICAS

1

Este período de la historia de Chechenia se caracteriza por un fuerte aumento de la criminalidad. Además, las nuevas autoridades chechenas pusieron en marcha medidas de expulsión del territorio de los residentes de otras nacionalidades, proceso que se desarrolló acompañado de asesinatos, robos y limpieza étnica. El periodista Paul Klebnikov tachó los hechos de genocidio de rusos antes incluso de las operaciones militares en Chechenia en 1994. «Fue una guerra sangrienta contra la población civil étnica rusa en Chechenia, la así llamada chechenización forzada», — escribió el periodista.
El presidente de la Federación, Vladimir Putin, describió en el año 2000 los acontecimientos como «genocidio a gran escala contra la población rusa». Estos hechos fueron el resultado tanto del debilitamiento del poder central como de la demanda por parte de la población chechena de justicia tras la deportación de chechenos por parte de Stalin. Las nuevas autoridades chechenas explotaron con éxito tales sentimientos». En julio de 1999, el Ministerio ruso de Asuntos de Nacionalidades comunicó que en Chechenia, entre 1991 y 1999, fueron asesinados más de 21 mil rusos étnicos (sin contar los perecidos durante las campañas militares), y que fueron ocupadas más de cien mil viviendas que pertenecían a personas de las etnias distintas a la chechena. Más de 46.000 personas fueron prácticamente convertidas en esclavos, les privaron de sus posesiones y pasaportes, con la connivencia tanto de las autoridades federales como locales. Fue entonces cuando se dio a conocer el hasta ese momento desconocido Ramzan Kadýrov. «No ocultamos el hecho de que, entonces, luchábamos contra Rusia. Yo también combatí en la primera guerra, eso lo saben todos. La primera ametralladora que tomé en mis manos fue cuando aún no tenía ni diecisiete años», — admitió Kadýrov. Además de ello, según el testimonio de la periodista Yuliya Latynina, fue en cierta ocasión en la que Ramzan Kadýrov se encontraba en la oficina del enviado plenipotenciario ruso a la Circunscripción Federal Sur cuando pronunció aquella frase que posteriormente se hizo célebre: «Al primer ruso lo maté con 16 años». No es difícil calcular que Kadýrov cumplió 16 años en el año 1992, dos años antes de la entrada del ejército ruso en Chechenia. Es decir, según sus propias palabras, empezó a matar incluso antes de la primera campaña militar chechena y no utilizó las armas sólo contra militares.

1.2 LA PRIMERA GUERRA CHECHENA

El 11 de diciembre de 1994, el entonces presidente de la Federación, Boris Yeltsin, firmó un decreto para la entrada de unidades militares del ejército ruso en Chechenia, con el fin de restablecer el orden constitucional. Esto supuso el inicio de la primera guerra entre los separatistas armados y las fuerzas del orden rusas.
En agosto de 1995, en una reunión de los jefes de campaña en Vedeno [Chechenia], el que fuera entonces líder de la República Chechena, Dzojar Dudayev, designó a Ajmat Kadýrov muftí supremo de la República. Su candidatura la habían recomendado los terroristas que, más tarde, adquirirían fama en toda Rusia: Shamil Basayev y Ruslan Gelayev. Ajmat Kadýrov era entonces compañero de armas de Basayev, solían emitir declaraciones conjuntas. Así, en 1996, en un vídeo emitido en el canal NTV, Basayev, sentado junto a Kadýrov, proclamó: «¡Seguiremos luchando! ¡Si podemos, vamos a conquistar Vladivostok, Jabarovsk; vamos a conquistar Moscú! ¡Vamos a luchar hasta el final, y nadie, excepto Alá, nos impedirá llegar al final!».
En 1995, Ajmat Kadýrov le declaró a Rusia la guerra santa, la yihad, es decir, en esencia, llamó a los musulmanes a matar a todos los infieles. En ese momento, el patriarca de los Kadýrov dijo: «Hay un millón de chechenos, hay 150 millones de rusos. Si cada checheno mata a 150 rusos, venceremos». Sin embargo, el propio Kadýrov, años más tarde, matizó esta declaración: «No, yo… en los años 95 y 96 llamé a los chechenos a matar tantos cuantos pudieran. No dije 100, 150, 200, sólo cuanto pudiesen. Y convoqué la yihad, no es ningún secreto. Pero no dije nada de 150…».
En el año 2000, Vladimir Putin subrayó públicamente que «el muftí Kadýrov combatió durante la primera guerra chechena contra Rusia, con armas».
Ramzan Kadýrov no era muy conocido en la primera guerra chechena por el gran público. En la última entrevista antes de su muerte, la periodista Anna Politkóvskaya mencionó que entonces «tenía la reputación de un chico que está en un rincón mientras los mayores hablan, y, solo cuando se lo piden, se acerca a servirles el té ». Politkóvskaya describió las «pasadas hazañas» de Ramzan Kadýrov de «disparar, matar y secuestrar». Dos días después de esta entrevista, la asesinaron a balazos en su apartamento en Moscú.
En 2013, se emitió en el canal Rossiya TV la película documental El corazón de Kadýrov. El corresponsal le preguntó directamente al líder checheno acerca de si se arrepentía de participar en la primera guerra chechena en el lado de los separatistas. «No. No me arrepiento de haber estado en ese bando. Si no lo hubiera hecho, no sabría la verdad. Fue un gran aprendizaje», — declaró Ramzan Kadýrov.

2

R. Kadýrov con S. Basayev y otros terroristas, año 1996.

Sigue leyendo


2 comentarios

Una amenaza para la seguridad nacional

imagen_1

Introducción

Ilya Yashin, autor de este informe, ha declarado que su objetivo es abrir los ojos a la sociedad rusa acerca de la amenaza que supone la figura de Ramzán Kadýrov, con la connivencia de las autoridades y los servicios secretos del país, para la seguridad nacional.

Yashin es un joven político ruso opositor a Putin que milita en el partido Parnas, del que fue dirigente el asesinado Borís Nemtsov. En su informe, describe el régimen instaurado por Kadýrov en la República de Chechenia (región autónoma de la Federación de Rusia), expone los crímenes y la corrupción de dicho régimen, y desarrolla cómo afecta esto al sistema político ruso. Considera a Kadýrov no solo una amenaza para Rusia, sino para el resto del mundo.

No solo ha intimidado a figuras de la oposición rusa prodemocrática, sino, además, a activistas pro derechos humanos y periodistas de investigación, además de perpetrar continuas violaciones de las libertades y derechos humanos en la región que preside.

No se trata de meras sospechas: se exponen evidencias palmarias de su implicación en los asesinatos de Anna Politkóvskaya, Natalia Estemírova y Boris Nemtsov. Además, se exponen casos de asesinatos de opositores a Kadýrov no solo en territorio no perteneciente a Chechenia, sino incluso fuera de Rusia: a Sulim Yamadayev, lo mataron en los Emiratos Árabes Unidos. Al exguardaespaldas de este, Umar Israilov, tras denunciar los crímenes de Kadýrov, lo mataron a tiros en Austria.

Cuando solo ha pasado un año desde el asesinato de Boris Nemtsov, Kadýrov se permite señalar a sus enemigos en las redes sociales y en medios chechenos oficiales. A los opositores rusos los tilda de lacayos de los Estados Unidos. Entre ellos, el exprimer ministro Mijail Kasyanov, o Vladimir Kara-Murza, del partido opositor Parnas, acompañando la imagen de la mira telescópica de un rifle.

Por otra parte, es importante tener en cuenta que sobre cerca del millón de chechenos que residen en el extranjero pesa la amenaza de tener a sus familiares que se quedaron en Chechenia como rehenes, en caso de criticar en público a Kadýrov.

Kadýrov hace ostentación pública de poder, en ocasiones, de forma incluso embarazosa, y se lo ve más osado a cada día que pasa en semejante ostentación. Kadýrov no es otra cosa que una consecuencia del regimen de Putin, y, además, un problema que concierne al mundo entero. Lo menos que debería hacer Occidente es valerse de instrumentos como la Lista Magnitsky ante la comisión de graves violaciones de los derechos humanos añadiendo a esta a los propagandistas del Kremlin y dar curso a una investigación independiente internacional sobre el asesinato de Boris Nemtsov, puesto que es precisamente la impunidad lo que da alas a elementos como Kadýrov.

Introducción por Alejandro Lacomba.

 

Prólogo

El mundo entero está hoy preocupado por la amenaza que plantea la organización terrorista denominada «Estado islámico»1. En esencia, los musulmanes radicales le han declarado la guerra a Rusia y a toda la civilización moderna. Las víctimas de esta guerra se cuentan ya por miles de personas inocentes.

Los líderes mundiales se declaran dispuestos a hacer frente al llamado «Estado islámico» y a movilizar a las fuerzas armadas y a los servicios de información en Oriente Próximo. El ejército ruso también  participa en esta guerra: en otoño de 2015, por orden del presidente Vladimir Putin, la aviación bombardea objetivos de los islamistas en Siria. Sigue leyendo