I Parte: Los testimonios sobre el punto de inflexión del Euromaidán

Captura de pantalla 2014-06-01 a la(s) 17.31.42

Una mujer vestida de negro pone unas flores junto a una foto rodeada de velas. Se limpia las lágrimas: “Lo mejor de Ucrania es que hay tantas oportunidades aquí que no están siendo aprovechadas. Nuestro estado es pacífico. ¿Verdad? Hemos estado viviendo aquí en paz durante muchos años. No se derramaba sangre. Y ahora, mirad lo que está sucediendo…”

20 de febrero de 2014, Kiev. Tercer día de las batallas entre los manifestantes y el gobierno ucraniano.

Captura de pantalla 2014-06-01 a la(s) 17.43.42

“Cerca de las 8 nos llamaron. Nos equipamos con lo que pudimos. Chalecos antibalas de segunda mano. Palos de madera. Nada de cócteles Molotov. Doy mi palabra. Palos, chalecos y cascos,” dice Volodimir Pastushok, uno de los manifestantes del Maidan, procedente de la región Volinsk.

Taras Talimonchuk, especialista en marketing, se arregla la bufanda negra en el cuello. Detrás de él, ruedas de coches amontonados y tiendas de campaña. “Estaba en una conferencia. Desde mi ventana vi humo. Comprendí lo que estaba pasando. Llevaba en brazos a un herido, después. Su corazón dejó de latir. En ese momento no lo comprendí, pero ahora cuando miro atrás, entiendo que todo cambió en mí para siempre.”

Captura de pantalla 2014-06-01 a la(s) 17.50.03

Volodimir Pastushok señala hacia atrás: “Ellos estaban detrás de Oksana. Es que llamamos esa columna Oksana. Las balas llegaban muy lejos. Y lo que más me chocó era que ellos habían avanzado tanto que Oksana ya les pertenecía.»

“Éramos cerca de 20 hombres. Intentamos apagar el fuego bajo el arco. Había un gran fuego,” Volodimir Andryshenko, director de una empresa de construcción de Rivne mira hacia atrás. “Berkut empezó a atacar desde los arcos de aquél edificio y comenzó a moverse hacia nosotros. Creo que su meta consistía en empezar el fuego. Vamos, pero es mi opinión personal. Desde donde estaban intentaron tirar cócteles Molotov.”

Captura de pantalla 2014-06-01 a la(s) 18.22.54

Taras Talimonchuk aclara: “Les vimos tirarlos. Entonces, se nos ordenó apagar el fuego y reforzar las barricadas cerca del Conservatorio, porque era obvio que querían prenderle fuego a todo y llegar hacia nosotros. Cuando apagamos el fuego, cerca había como 50 soldados de Berkut. Queríamos empujarles de nuestra zona, porque se acercaban cada vez más hacia donde estábamos.”

“Las granadas que utilizaban eran muy fuertes, se podía juzgar por el sonido,” explica Volodimir Pastushok. “Además, podía prenderle fuego a una persona que estaba cerca. Si uno estaba herido y caía, le envolvían las llamas. Y, encima de todo, se nos echaba líquido inflamable y era más fácil prenderte fuego.”

Con una sonrisa fría Taras Talimonchuk asienta: “Esas granadas de ruido – yo entendí cómo funcionaban. Te agotaban psicológicamente; te metían ese ruido en la cabeza y te desorientaban. No te herían físicamente, pero si pasabas dos días escuchándolos sin cesar, te cansaban y te sentías más débil.”

Captura de pantalla 2014-06-01 a la(s) 19.59.37

Leer aquí II Parte: el gen guerrero de los manifestantes

Publicado por Uma Karina

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: