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Biblioteca viva de Donbás. Entrevista a Roman Minin, el pintor

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El artista Roman Minin es uno de los más famosos artistas ucranianos de la joven generación, nació en un pequeño pueblo minero Dimitrov de la región de Donetsk.

Minin es de una familia de mineros, durante sus estudios en la Academia de Diseño y Artes de Járkiv decidió dedicar su creatividad a los mineros.

La obra de Minin “El plan de escape de la región de Donetsk” de 2013 fue una verdadera bomba en el mundo del arte contemporáneo y gracias a ella, Minin se hizo famoso fuera de Ucrania.

Cuenta Roman Minin:

Nací en un pequeño pueblo, Dimitrov, que se encuentra cerca de Krasnoarmiisk.

Era un típico pueblo donde vivían los mineros. Al principio, la gente vivía en casas de una sola planta y luego comenzaron a construir edificios de cinco pisos.

Mi infancia transcurrió en el primer edificio de cinco pisos en la ciudad, que fue construido después de la guerra. Mi abuela era de una gran familia, y se les dio un apartamento de cuatro habitaciones en el quinto piso con una estufa de carbón. Había ventanas a ambos lados de la casa: desde una ventana se pueden ver tres terricones (montículos artificiales de roca estéril extraída en la minería subterránea de carbón y otros minerales) y de otra seis.

Me encantaba mirar a lo lejos, al horizonte y las nubes, y ver los terricones. Nuestro lago en Dimitrov me parecía tan enorme como un mar. La ciudad también la veía enorme, como todo lo demás en la infancia. Entonces mis padres consiguieron un apartamento en el barrio “Vostochniy”, que todo el mundo llama “chino-soviético” porque está muy lejos del centro, en la estepa, al igual que el punto más lejano de la URSS.

A menudo acompañaba a mi padre a la mina. Él trabajaba en la mina “Stakhanov”, yo siempre le rogaba que me llevara con él: me gustaban los talleres de reparación,  me impresionaban las máquinas y las cosechadoras. Esa mina era entonces la más profunda de Europa, apareció en el periodo del gigantismo, cuando se construyó el ferrocarril Baikal-Amur. El concepto de la mina fue tomado de las minas africanas de extracción de diamantes. Era enorme, con su propia infraestructura especial.

En la entrada de la mina había una instalación increíble, una verdadera obra de arte, una enorme jaula de cristal en la que vivían cientos de periquitos. Los mineros siempre se paraban ahí y miraban a los periquitos mientras fumaban. Era un surrealismo total. Contaban a estos periquitos y meditaban.

Mis padres son mineros, mis abuelos también lo eran, igual que mis tíos. Toda la familia sigue viviendo en Dimitrov y no se ha evacuado. El año pasado los llevé por primera vez a Crimea, porque ellos nunca habían estado ahí antes. Me gustaría llevarlos fuera del país, pero mi padre se niega a hacer el pasaporte. La mayoría de los mineros llegaron a Dimitrov de Bielorrusia o Rusia, mayormente, vinieron buscando altos salarios, antes se podía comprar una motocicleta con sidecar con una solo paga.

Hasta los años noventa se notaba ahí la plenitud de la vida, había días de fiesta, pero después todo comenzó a desintegrarse. La depresión cubrió la ciudad.

La vida de los años noventa convirtió a los mineros en unos indiferentes. En la Unión Soviética, podían hacer valer sus derechos, tenían comités sindicales. Pero todo se cambió en los años noventa: cada semana en nuestra ciudad mataban a alguien. Los que seguían defendiendo sus derechos por costumbre fueron retirados silenciosamente.

Después apareció la cultura local de las peleas callejeras. Nuestra ciudad se dividió en regiones, y estas regiones luchaban constantemente entre sí: la atracción por lo criminal y prohibido formó las características de la región.

El tema más de moda entre los adolescentes era la prisión: todos hablaban de a quién visitaban, recogían dinero para algún prisionero, y cuando alguien salía de la cárcel, era obligatorio reunirse y escuchar las “reglas de vida” de la prisión.

Así que la atracción por la guerra siempre ha estado en el aire. Tal vez por eso ahora hay gente que lo ve como algo normal, por lo que muchos se fueron a luchar a un lado u otro.

Donbas es el lugar perfecto para fomentar una guerra, porque la gente está acostumbrada desde la infancia a matar a los de su propia especie.

Después de la secundaria me mudé a Járkiv, donde empecé mis estudios de la escuela de arte directamente del segundo año, por mis habilidades. Me abrió un mundo completamente diferente. La primera vez que vi a gente cuyo papá no era un minero y que vivía de una manera diferente.

Tuve suerte con mi profesor Gontarev, que me dijo que como era de Donbas sería lógico que dibujara a los mineros. Así comencé a dibujar épica minera.

He intentado varias veces hacer una exposición en Donetsk, pero no ha podido ser.

En 2007, cuando hice la serie “folclore de minería”, el jefe del Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania Mikhail Volynets me organizó una exposición en el edificio de la administración regional de Donetsk. Pero el día de la inauguración me llamaron y dijeron que mis cuadros eran tirados en la calle y que fuera a recogerlos urgentemente.

Resultó que el cuadro “a la mina o a la borrachera” no le gustó al alcalde de Donetsk, Alexander Lukyanchenko, porque “nuestros mineros no beben”.

Ahora estoy tratando de hacer que los temas mineros sean interesantes a nivel mundial, no solo para la cultura ucraniana, sino que se convierta en parte de la cultura global. El mundo es grande y pensamos que ahora todo gira alrededor de nosotros y no es cierto.

En Occidente reciben bien las obras de arte sobre los mineros, ahí aprecian las culturas locales, algo exótico, natural, que no exista en otros lugares.

Algún día, esperemos que en un futuro próximo, me gustaría volver a Dimitrov y trabajar ahí con los niños, siempre hablo de ello. Los niños que han visto la guerra son nuestra generación perdida.

Con niños menores de 8 años se puede trabajar y apostar por ellos. Es importante inculcar en ellos el amor a la vida, el hecho de que el mundo es grande y hay un montón de buena gente, y que esto no depende de su religión o posición política.

Tenemos que sacarlos de la influencia negativa de sus padres, para inculcarles el valor y la conciencia. Ellos necesitan entender la alegría de la creación del trabajo artístico.

“Biblioteca Viva de Donbas” es una serie de historias de las personas de las regiones de Donetsk y Lugansk, inspirada por el proyecto homónimo de la plataforma de iniciativas culturales “Izolyatsiya” (“Aislamiento”), que se vio obligado a abandonar el espacio de la planta de arte en Donetsk después del 9 de junio cuando fue ocupado por los militantes.

El blog de Minin

Fuente: Ukrainska Pravda

Traducido de ruso por Natalka Mukovoz.

Otros artículos de la serie “Biblioteca Viva” se puede leer aquí.

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