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Biblioteca Viva de Donbás. Entrevista a Arianna Khmelniuk, editora

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Arianna Khmelniuk, cofundadora y editora de la pequeña editorial independiente Niice, que se dedica a publicar y promover las obras de los artistas y diseñadores ucranianos.  Una de las creadoras de un laboratorio móvil de samizdat, que realiza sesiones educativas gratuitas con la participación de los mejores especialistas en el campo del diseño. Cofundadora del centro de conferencias de divulgación científica Public Science. Nativa de la ciudad Alchevsk, en la región de Lugansk.

«Últimamente tengo una sensación extraña, – dice Arianna – cuando en el país pasan estas cosas que están ocurriendo ahora, muchos perciben con hostilidad cualquier actividad en el campo cultural. Pero opino que hay que crear y ofrecer algo nuevo si no queremos atascarnos.»

Un día ajetreado en Niice.

Cuenta Arianna Khmelniuk:

El infantilismo impregna la región. Por muy estrictos que sean los padres, y con independencia de su nivel social, la realidad es que se ven impotentes y no saben cómo ni dónde pasan el tiempo sus hijos. Estudié en una escuela ordinaria, en las que a los profesores, a menudo, les eran indiferentes los niños; nadie intentó en ningún momento inculcarle interés por algo a un estudiante, ni se preguntaban si a los niños realmente les gustaba aprender. Por otro lado, entiendo que para los profesores es muy difícil trabajar en esta región, acaban por desanimarse.

Si un estudiante realmente quería aprender, los profesores le enseñaban, si no – entonces nada. Los niños tampoco tenían mucho interés. No puedo llamar feliz al periodo de mi niñez en Alchevsk. Esta ciudad no me dio nada, salvo la certeza de que no se puede vivir en ella. Por ejemplo, allí entre los niños proliferaba el alcoholismo, el abuso de drogas y la violencia. Viví en Alchevsk, en la ciudad en la que ahora Mozgovoy  lleva a cabo ejecuciones públicas, hasta cumplir los 17 años e incluso antes empecé a viajar sola a Crimea para trabajar y ganar un poco de dinero para las vacaciones. Después de la escuela entré en la Universidad de Lugansk de la Cultura y las Artes para estudiar la Dirección  Teatral. Recuerdo Alchevsk y Lugansk como ciudades que daban miedo.

Da la casualidad de que ahora no me comunico con nadie de allí. Hace varios años chateamos con varios chicos de Alchevsk, pero era un dialogo forzado. Tenemos vidas muy diferentes, así que poco a poco entre nosotros surgió un abismo.

Kyiv, a donde me mudé buscando nuevas posibilidades, no puede ser un límite para mis sueños, claro. Pero la gente que decide seguir viviendo en Alchevsk, que tiene la población de 120 mil personas, tienen una visión muy diferente a las ciudades grandes, no se fían.

Por ejemplo, mi padre ha vivido allí toda su vida, incluso ahora. Mi hermano menor se quedó con mi padre y le estoy muy agradecida por ello. Es increíblemente difícil vivir así, pensar cada día cómo están allí, qué les puede esperar en el futuro más próximo.

Resulta que cuando la política entró en nuestra familia, no pudimos superar esta prueba, las opiniones se dividieron. Mi madre se fue vivir a Rusia, allí tiene su familia y sus raíces. Ahora, mis familiares de Alchevsk prácticamente no pueden actuar, no saben qué va a pasar y no tienen posibilidad de ganar el dinero o desarrollarse. En su casa sufren continuamente los cortes de luz y agua. A veces se oyen los bombardeos y otras veces todo está tranquilo durante de semanas. A pesar de todo, ellos siguen allí.

Hasta la arquitectura de Alchevsk indica que la ciudad es un incidente artificial continuo. La ciudad apareció porque allí habían construido una una gran planta metalúrgica y la gente empezó a mudarse para trabajar. Esta planta está experimentando crisis regulares y ahora todo el trabajo en la planta está suspendido. La gente de allí trabaja en el mismo horario desde hace 50 años y no pueden imaginarse otra forma de vida. Una gran injusticia social se contiene en la base de la ciudad.

Cada día de mis estudios estaba lleno de diferentes actividades: piano, diseño de carteles,  coreografía y ensayos en el escenario. Así que no tuve tiempo para imbuirme de Lugansk. No estoy segura de que haya allí zonas prosperas, quizá un par de calles en el centro. Siempre tuve la sensación de que Lugansk y otras ciudades de allí son lugares indiferentes a su futuro, como si no esperasen recibir los visitantes o desarrollarse positivamente. En Lugansk estaba completamente absorta en mis estudios, estaba interesada en la cultura, no la había experimentado durante de mis estudios en la escuela. Por suerte, nuestra profesora era una maravillosa profesional, joven, y nos daba un montón de trabajo.

Antes, discutimos con mi profesora y los estudiantes la posibilidad de que viniera darles charlas a grupos de estudiantes jóvenes acerca de mis experiencias personales, mostrarles mis proyectos, compartir mi experiencia para que pudieran aprender algo de lo que está haciendo mi proyecto Niica.

Me gustaría que aprendan valorar su tiempo, que es necesario construir su futuro, utilizando al máximo lo que les dan sus profesores y creando sus propias oportunidades. Pero, por supuesto, muchos de los profesores y estudiantes ya se han marchado de Lugansk. Así que nuestros planes se pospusieron de forma indefinida…

Pese a los muchos recuerdos negativos, en Alchevsk y Lugansk encontré también buena gente. Algunos de ellos decidieron quedarse allí por varias razones. Pero, por desgracia, ni uno solo de mis amigos pudo darme un argumento claro sobre por qué tomaron esa decisión. La razón, a menudo, son las circunstancias; y en este contexto han hecho la mejor elección.

Lo que menos me gusta de la gente local es su disposición de conformarse con lo mínimo. No puedo creer que sean felices.

No recuerdo que a los niños de Alchevsk les intentasen inculcar amor por la patria, por Ucrania. Muy a menudo, se trataba de un sentido de la compasión, la piedad, te quedabas con la impresión de que nuestro país es una víctima.

Entre mis conocidos hay chicos que «sirven en la milicia». Son chicos muy jóvenes, sin experiencia, que ahora poseen armas.

Los que apoyan a Ucrania, y no a la propaganda, son una minoría: por eso no pueden hablar en voz alta. Muy pocos son capaces de manifestar su patriotismo porque los chicos con armas son muy agresivos. Pero el motivo por el que luchan sigue siendo una incógnita.

Estoy segura de que no siguen las noticias desde el principio, no vieron toda la dinámica de la propaganda y ahora les resulta aún más difícil filtrar la información. Chismes, rumores y provocaciones se expanden de boca a boca y las mentiras hinchadas se propagan a través de la ciudad.

A veces se oyen disparos en Alchevsk. Un proyectil cayó en la zona cercana al embalse de Lugansk en una casa y mató una pareja de ancianos. Llamé a mi familia y les pregunté qué estaba pensando la gente de la ciudad y si iban a hacer algo.

Todos estaban en shock y muy preocupados. Una ola de discusión recorrió ciudad, pero eso fue todo. La ciudad no está preparada para luchar. A pesar de todo la gente sigue viviendo como si nada estuviera pasando.

La mayor parte de la población de la ciudad siempre ha vivido al borde de la pobreza y saben que las cosas van a empeorar. Este infantilismo es muy peligroso, porque estas personas se adaptan a todo, y siempre habrá quienes se aprovechen de esta característica.

Espero que en mi ciudad natal este horror se acabe pronto. Me gustaría volver a casa y ver con mis propios ojos todo lo ocurrido .
Esto va a ser muy duro. Me parece que tenemos que mantener al máximo el contacto con las personas que se quedaron allí. Tal vez esta no sea la forma más eficaz, pero es necesario.

Cualquiera de nosotros encontrará resistencia allí, pero sin dialogar no funcionará nada en absoluto.

Es preciso hacer conferencias, es necesario comunicar con los activistas que de alguna manera participaban en lo ocurrido. Necesitamos una discusión sobria acerca de lo ocurrido, aprender las lecciones, de las situaciones cuando la gran política entra en las pequeñas familias y cuando estamos seguros de que nuestra opinión no importa.

Mucha falta nos hacen los programas educativos para los jóvenes, la mayoría de ellos nunca había viajado, nunca había salido de su región, no digamos del país…

El mundo está lleno de posibilidades increíbles y de libertad, a pesar de que problemas, crisis y política hay por todas partes. La gente tiene que aprender que pueden ser útiles. Entonces, quizás, algo podría cambiar.

“Biblioteca Viva de Donbass” es una serie de historias de las personas de las regiones de Donetsk y Lugansk, inspirada por el proyecto homónimo de la plataforma de iniciativas culturales “Izolyatsiya” (“Aislamiento”), que se vio obligado a abandonar el espacio de la planta de arte en Donetsk después del 9 de junio de 2014 cuando fue ocupado por los militantes prorrusos.

Fuente: Ukrainska Pravda.

Traducido de ruso por Natalka Mukovoz.

Oros artículos de la serie “Biblioteca viva de Donbás”.

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