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Aquí sin revoluciones: los medios de comunicación en Ucrania quedan en las mismas manos

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La nueva Ucrania post-revolucionaria se parece mucho a la vieja Ucrania en muchos sectores: judicial, fiscal, con aire burocrático al estilo soviético, y también, de forma muy sorprendente, en el ámbito de la propiedad de los medios.

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Una mujer frente de un quiosco de prensa el día 13 de enero en Kyiv. La mayoría de los medios de comunicación ucranianos: la radio, la televisión y los periódicos impresos son propiedad de seis oligarcas, incluyendo dos que tenían estrechos vínculos con el ex presidente de Ucrania, Víktor Yanukovich. Foto de Volodymir Petrov

 

La libertad de prensa ha ganado terreno desde que el presidente Víctor Yanukóvich huyó la noche del 21 de febrero 2014, el hecho que fue la culminación de la Revolución de EuroMaidán. El nuevo liderazgo político de Ucrania mostró menor apetito por la censura estatal y acoso hacia los periodistas que caracterizaba al período de la presidencia de Yanukovich que duró cuatro años.

De hecho, los periodistas ucranianos están haciendo mejor trabajo que las instituciones estatales – concretamente los fiscales, jueces y policía – poniendo al descubierto la corrupción. Y algunos de los mejores periodistas y activistas civiles ucranianos – Sergii Leshchenko, Svitlana Zalishchuk, Mustafa Nayyem y Hanna Hopko entre otros – ahora están en el Parlamento, lo que les proporciona una oportunidad sin precedentes para delatar la corrupción que les rodea.

Las fuentes de noticias tales como Slidstvo.info, Nashi Groshi, Ukrainska Pravda, programa “Esquemas (Schemes)” de Radio Free Europe/Radio Liberty y algunas más descubren rutinariamente las fechorías e incluso crímenes – aunque los procedimientos criminales raramente se inician, más bien casi nunca.

Los mismos oligarcas de siempre

En general, los mismos seis oligarcas se quedaron a cargo de los principales canales de medios de comunicación en la TV, radio y prensa. Son Ihor Kolomoyskyi, Dmytro Firtash/ Serhiy Lyovochkin, Rinat Ajmétov, Víctor Pinchuk, el actual Presidente Petro Poroshenko y, sorprendentemente, Serhiy Kurchenko, el fugitivo que supuestamente fue el testaferro de Yanukóvich.

Los seis todos, en varios grados, fueron aliados o entraron en un acuerdo de trabajo con Yanukovich y sus dos predecesores, Víctor Yúshchenko y Leonid Kuchma.

Los analistas de medios de comunicación dicen que la mayor parte de los canales de comunicación siguen siendo no rentables, y aun así son herramientas valiosas para sus propietarios que ejercen influencia política, mientras que son pocos los magnates de los medios que respetan el principio de independencia editorial.

Dicen que los perros se parecen a sus dueños, y de hecho, algunos canales de medios de comunicación ucranianos reflejan los intereses de sus propietarios.

“No hubo revolución en el ámbito de los medios de comunicación ucranianos”, dice Oksana Romaniuk, directora ejecutiva del Instituto de Medios de Comunicación Masivos que monitorea los medios de comunicación nacionales.

“Ahora podemos identificar a los propietarios de los medios de comunicación en base a su contenido. La censura de los propietarios es uno de los retos más serios para la libertad de expresión”.

Natalya Ligacheva, ex jefa de Telekrytyka, fuente de vigilancia de los medios de comunicación, ahora está lanzando su nuevo proyecto, Detector Media, y está de acuerdo: “Lo que no ha cambiado nada (después de la revolución), y lo que provoca una gran preocupación es la naturaleza totalmente oligárquica. Y lo que incluso se empeoró en comparación con los tiempos de Yanukovich es el hecho de que los canales de televisión oligárquicos desecharon formalmente tales estándares como el equilibrio”.

Los observadores de medios de comunicación han señalado algunas de las peores violaciones de tales principios periodísticos como equilibrio e imparcialidad en algunos de mayores canales de televisión, incluso canal “Inter” de Firtash y Lyovochkin, canal “Ukraina” de Ajmétov, “1+1” de Kolomoyskyi y ICTV de Pinchuk. Algunos analistas dicen también que el “Canal 5” de Petro Poroshenko ha bajado sus estándares.

La cobertura parcial es especialmente evidente en vísperas de las elecciones. Las elecciones parlamentarias del octubre de 2014 no fueron la excepción.

Los observadores de los medios de comunicación de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea tomaron nota. “El poder creciente y la politización de los grupos de medios de comunicación afecta tanto a los medios nacionales como regionales. Muy a menudo los intereses políticos y empresariales que controlan los medios de comunicación, influyen en la política editorial, y la mala práctica del periodismo de talonario es popular”, – reza el informe postelectoral, añadiendo que la observación “demostró que sólo tres partidos registrados obtuvieron cobertura editorial significativa en los medios de comunicación”.

La parcialidad fue evidente cuando The Kyiv Post observó los principales canales de televisión el 23 de octubre – sólo dos días antes del Día de Elecciones.

Los informes de televisión parecían ser publicidad según la elección de candidatos por los propietarios. El Canal 1+1 de Kolomoyskyi proporcionó cobertura favorable para el aliado del propietario, Hennady Korban, candidato a alcalde de Kyiv que fue detenido pronto después de las elecciones bajo sospecha de numerosos delitos financieros – acusaciones que él mismo niega.

El canal “Inter” de Firtash/Lyhovochkin es de alcance nacional, y favoreció a los viejos aliados de Yanukovich que estaban presentándose bajo la bandera del Bloque Opositor, el partido sucesor del Partido de Regiones encabezado por Yanukovich. Los periodistas, por ejemplo, entrevistaron a Mykhaylo Dobkin, ex gobernador de la provincia de Kharkiv y uno de los personajes más importantes del Partido de Regiones que estaba advirtiendo sobre amaños durante las elecciones.

Canal “Ukraina” de Ajmétov invitó al aliado más importante de Yanukovich, Borys Kolesnikov, ex vice primer-ministro y ministro de infraestructura, para advertir que los aliados de Poroshenko iban a desbaratar las elecciones en Mariúpol porque tenían miedo a la derrota. El canal también estaba proporcionando cobertura constante a la fundación de Ajmétov que llevaba a cabo la ayuda humanitaria de Donetsk ocupado por Rusia.

Pinchuk utilizó su canal ICTV para urgir a los electores a votar a favor de Oleksandr Vilkul, el candidato del Bloque Opositor.

“Tiene experiencia de trabajo”, – dijo Pinchuk en su canal. – “Es joven y lleno de energía”.

Problemas regionales

Más allá de la capital, los observadores de los medios de comunicación dicen que la situación en las provincias sigue siendo deplorable, ya que los canales locales imitan las malas costumbres de los medios de comunicación nacionales o los basados en Kiev – o incluso peor. “Lamentablemente, la situación en los medios de comunicación regionales es catastrófica y no se ha mejorado al finalizar la revolución”, – dice Svitlana Yeremenko, directora ejecutiva del Instituto de Democracia Pylyp Orlyk.

El monitoreo de los periódicos locales y sitios Web de noticias en diferentes partes del país que el instituto llevó a cabo durante un mes antes de las elecciones, reveló que casi el 40% de las historias tuvo señales de publicidad política y comercial oculta.

“Si no cambiamos nuestros medios de comunicación, no cambiaremos la actitud de los periodistas hacia su trabajo, y entonces no habrá cambios en el país”, – dice Yeremenko. “Seguramente no se puede construir la nueva Ucrania con este tipo de medios de comunicación”.

Libertad de expresión en la guerra

La anexión de Crimea por Rusia y la guerra en Donbas junto con la propaganda sin parar del Kremlin contra el Oeste y Ucrania, provocó la reacción patriótica en los periodistas ucranianos. Fue tan pronunciada que muy a menudo la cobertura de la crisis no criticó nada a las autoridades ucranianas.

“El fenómeno que pasó con los periodistas ucranianos se llama “el periodismo leal”, – dijo Valeriy Ivanov, el presidente de la Academia de la Prensa Ucraniana. “Muchos periodistas decidieron que su apoyo al país significa que tienen que publicar solo aquellas historias que, en su opinión, apoyarán a su país. Es un error muy grave… porque el periodista no es el Dios y no puede decidir que será mejor o peor para su país, para sus lectores”.

Sin embargo, a medida que se calmaba la crisis y el conflicto militar disminuía, los periodistas volvieron a su papel de vigilantes en varios grados.

El caso de Vesti

El clima de libertad de expresión relativa de Ucrania – que indudablemente es mucho mejor que en la mayoría de sus vecinos de la ex Unión Soviética – también hizo lugar para Vesti, el tabloide gratis y de gran circulación que se sospecha en tener el respaldo financiero del Kremlin con la cobertura correspondiente.

Empezó a publicarse el 14 de mayo de 2013 con financiamiento masivo de origen desconocido. La tirada diaria fue, según declarado, de 350.000 copias y más de 100 empleados distribuidos en todas las partes de Ucrania.

Las autoridades ucranianas tomaron nota de su existencia y lanzaron una investigación de la evasión de impuestos y promoción del separatismo. Las autoridades condujeron los allanamientos en las oficinas del periódico, encontrando grandes montos del dinero en efectivo y confiscando sus servidores en 2014. Como resultado del allanamiento el 22 de mayo 2014 la policía fiscal descubrió 1.8 millones de Hryvnias y $ 60.000 en efectivo. Además, fueron bloqueadas cuentas bancarias con más de 400.000 UAH.

La investigación pareció haber llegado a un punto muerto con las conclusiones no concluyentes, pero los oficiales no han hecho muchas declaraciones públicas. La publicación todavía está en el negocio. “Nuestro punto de vista es el  siguiente: el canal está publicando muchos materiales que tienen señales de fomentar el sentimiento separatista; una publicación con la financiación completamente no transparente no puede operar”, – dijo Valentyn Nalyvaychenko, el ex jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania en una entrevista al sitio web local de noticias www.lb.ua, publicada el año pasado. “Esta es nuestra posición y la defenderemos en el tribunal”.

Nayyem, el ex periodista investigador que ahora está en el Parlamento, ha iniciado su propia investigación.

La investigación de Nayyem lo llevó también a Oleksandr Klymenko, el mejor fiscal de Yanukovich a quien conoció Guzhva. La investigación subsiguiente del portal ucraniano Insider descubrió que Klymenko fue el propietario de Vesti.

El periódico Vesti también resultó estar vinculado con Kurchenko. Su “Real Bank” hizo una transferencia de ayuda financiera al periódico a través de una empresa ficticia sin pagar los impuestos. Los periodistas del proyecto YanukovichLeaks también averiguaron que el periódico Vesti figuraba en la agenda de Anna Sytnyk, la abogada de la empresa VETEK que pertenece a Kurchenko.

“El periódico fue realmente fundado por las personas que estaban en el gobierno de Yanukovich, cuyo dinero ahora está decomisado en el país, que no tienen permiso de entrar a Ucrania, que financian el separatismo según el SSU (SBU)”, dijo Nayyem.

Mientras tanto, los observadores del contenido de Vesti – incluyendo a los de Telekrytyka – descubrieron que algunas historias sembraban el pánico, fueron pro-rusas y anti-ucranianas, presentaron los problemas de una manera unilateral, usaron fuentes anónimas y chistes.

El año pasado los manifestantes demandaron que el Servicio de Seguridad de Ucrania cerrara el periódico. Sin embargo, el periodismo no ético no es ilegal.

Guzhva negó prácticas indebidas y criticó los allanamientos de la policía. “Estamos profundamente convencidos de que el único objetivo del registro fue bloquear las actividades de la planilla del periódico Vesti”, – rezó el llamamiento  firmado por Guzhva. “Dado que la empresa desempeña la función de una editorial de uno de los periódicos más grandes de Ucrania, la interferencia con el medio de comunicación puede ser evaluado por la comunidad internacional como una limitación del pluralismo, tolerancia y amplitud de miras sin las cuales la sociedad democrática es imposible”.

También rechazó la crítica de que Vesti sirve como una herramienta de propaganda de Kremlin.

“No somos una herramienta en la guerra de información”, – Guzhva escribió en su página de Facebook. “Estamos tratando de ayudar a la gente a entender la realidad que les rodea, y a sobrevivirla”.

Sin embargo, su pasado también sirve de leña para el fuego de críticas. Lanzó Vesti pronto después de que volvió de Moscú a Ucrania hace casi tres años. En la capital de Rusia fue el redactor jefe del periódico Moskovskie Novosti y en algún momento encabezaba el diario Segodnia cuyo propietario es el billonario Akhmetov quien apoyaba activamente a Yanukovich.

Después de que Guzhva abandonara Vesti el verano pasado, la publicación se hizo menos prorusa y empezó a representar a los ex aliados de Yanukovych bajo una luz más favorable. También se hizo menos crítica hacia las autoridades actuales de Ucrania.

Los holdings de Kurchenko

El empresario de Kharkiv Serhiy Kurchenko, 30, se hizo rico durante la presidencia de Yanukovych de los años 2010-2014. Cuando las empresas de Kurchenko ganaron lucrativas licitaciones gubernamentales para comprar el gas licuado a precios reducidos, le llamaron “El Rey de Gas” en la noticia de la portada de la revista Forbes Ukraine en 2013. Se decidió a comprar Ukrainian Media Holding que publica Forbes y otras publicaciones de Borys Lozhkin, el jefe del personal del presidente actual Petro Poroshenko.

“Estamos buscando activos rentables y prometedores en el ámbito de medios de comunicación ucranianos”, – dijo Kurchenko en una declaración explicando el acuerdo que supuestamente costó $340 millones.

Sin embargo, Vladimir Fedorin, el ex redactor jefe de Forbes Ukraine, dijo a Kyiv Post que la motivación de Kurchenko fue distinta. “Estoy convencido de que el comprador persigue uno de los tres objetivos (o todos los tres de un golpe): acallar a los periodistas antes de las elecciones presidenciales (2015), encubrir su propia reputación y usar la publicación para solucionar los problemas que no tienen nada que ver con el negocio de medios de comunicación”.

La revolución de EuroMaidán que forzó a su patrón Yanukovich a huir también forzó a Kurchenko y a otros aliados de Yanukovich a abandonar Ucrania.

A Kurchenko lo buscan las autoridades ucranianas y está sujeto a las sanciones de los EE.UU. y UE. Lo sospechan de malversación en gran escala, robo de fondos y lo acusan de haber causado 5 mil millones de daños al estado.

Sin embargo, el negocio de medios de comunicación de Kurchenko, aunque ya no tan lucrativo como antes, todavía sigue funcionando.

“El hecho de estar en la lista de los buscados o tener libertad condicional no le impide a uno ser propietario de un negocio”, – explicó Roman Holovenko, jefe del departamento legal del Instituto de Información de Masas. “Puede ser privado de su negocio sólo después de la pronunciación del veredicto judicial que le sancione con la confiscación de propiedad. En otro caso no tiene ninguno problema legal”.

Aún no se sabe quién es el propietario real de Ukrainian Media Holding.

El registro estatal dice que el propietario beneficiario de  Ukrainian Media Holding es el residente de Belice Matthew Adrian Bradley de 28 años. También figura como un funcionario en más de 40 otras empresas, según el registro de empresas del Reino Unido. “Como entiendo, es muy difícil de privar a Kurchenko de su propiedad conforme con la ley”, – dijo Ligacheva. “Según yo sé, sigue siendo el propietario del holding”.

Los oligarcas no se quieren desprender

Mientras que la guerra de Rusia, la anexión de Crimea por el Kremlin, la pérdida de la Hryvnia de dos terceras de su valor y la recesión económica han causado que los oligarcas más importantes perdieran más de la mitad de sus riquezas desde el año 2012, no pretenden deshacerse de sus activos de medios de comunicación no rentables.

Ivanov, el presidente de la Academia de la Prensa Ucraniana, piensa que los oligarcas se quedarán con sus activos de medios de comunicación.

“Los medios de comunicación son una herramienta poderosa de influencia y nadie quiere dejarlos así de fácil”, – dijo Ivanov. “Prefieren ahorrar el dinero en alguna otra cosa, pero quedarse con aquellos canales de influencia”.

La disposición de los oligarcas a subsidiar excesivamente sus medios de comunicación hace más difícil para los otros canales de información que puedan sobrevivir en base a publicidad pagada o subscripciones.

Los problemas financieros contribuyen a la evaluación de los observadores de los medios de comunicación de que la industria no es sana y tiene que mejorarse o arriesga perder la confianza del público, que nunca ha sido muy alta en cualquier caso. El estudio del Instituto de Sociología de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania que se llevó a cabo en el año 2015 descubrió que sólo 25% de los ucranianos confía en los portales de noticias en general.

“Los problemas van a acumularse más y más”, – dijo Ihor Rozkladay, el experto de medios de comunicación del Paquete de Rehabilitación de Reformas. “La caída en la  confianza de los medios de comunicación es una señal seria de que algo tiene que cambiar”.

Fuente: Kyiv Post

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