Información en español sobre Ucrania

Las secuelas de la guerra: historias que necesitan ser contadas

Deja un comentario

Juan1

De izquierda a derecha: Andriy, Vadym y Roman (Foto: Juan Mora, www.conucrania.com, © 2016, Juan Mora)

La guerra en Ucrania. “Pequeños hombres de verde” (alias soldados rusos sin identificar) ingresaron a la península de Crimea al final de febrero de 2014. En la Primavera del mismo año tropas rusas invadieron Donbás, tomando los principales gobiernos y configurando dos estados marioneta – la RPD y la RPL. A pesar de las negociaciones políticas, de los acuerdos y las treguas, la guerra no ha cesado y ha penetrado la vida de cada ucraniano. Los medios occidentales se han cansado de informar sobre estas batallas como combates diarios, de baja intensidad y aburridos, no espectaculares… y este “conflicto híbrido” es simplemente demasiado difícil de entender. La guerra en el Este de Ucrania está ingresando a su tercer año, los hombres mueren, muchos quedan lisiados o severamente heridos; otros quedan traumatizados de por vida. Aquí presentamos un breve capítulo de las vidas individuales – los soldados y sus esperanzas y temores personales: de muerte, de nunca ver a sus familias, de camaradería, de desesperanza –  y la maldad – de la guerra.

 Andriy Badarak

Juan

Andriy (Foto: Juan Mora, www.conucrania.com, © 2016, Juan Mora)

Andriy tiene 37 años y vive en Kyiv. Tiene una hija de 16 años de edad. Antes de la guerra Andriy trabajaba como obrero de la construcción con un grupo de amigos, construyendo y reparando techos.

El 15 de julio, Andriy se unió a las fuerzas armadas de Ucrania como voluntario. Luego de dos meses de entrenamiento fue asignado al Batallón de Reconocimiento Independiente 54o, una unidad de élite y de pronta respuesta que se especializa en misiones de guerra difíciles y peligrosas.

“Yo quería defender a mi país. Necesitaba respetarme en este período crítico de la historia de Ucrania”

 Andriy fue enviado a la zona de guerra el 25 de septiembre de 2015 donde participó de misiones de reconocimiento a lo largo del perímetro del frente en Zolote (Oblast de Lugansk) y Zaytseve, Shyrokyne, Hnutove (Oblast de Donetsk). Como miembros de una misión de reconocimiento los combatientes no tenían permitido comunicarse con los escasos habitantes que permanecían en los territorios ocupados, aunque Andriy dice que la gente sospechaba y estaba muy asustada. Todo estaba en ruinas, fábricas y hogares estaban completamente destruidas, el campo estaba completamente devastado…

“Tenemos un signo distintivo que nos identifica como combatientes de reconocimiento. Nuestro único temor era caer en las manos de aquellos  ‘Separatistas’. Eran impiadosos con los oficiales de inteligencia. Algunos de nuestros camaradas fueron torturados y brutalmente golpeados”.

Durante una misión cerca de Mariupol a mediados de marzo de 2016, Andriy y su unidad de cuatro hombres tropezaron con una mina. Uno de sus amigos murió instantáneamente, dos salieron ilesos; los fragmentos penetraron el brazo izquierdo y los pulmones de Andriy, alojándose en la columna vertebral. Fue inmediatamente evacuado al Hospital de Mariupol donde fue sometido a una cirugía mayor. Luego fue transportado al Hospital de Dnipropetrovsk y de allí al Hospital de Kyiv, donde fue admitido a la unidad de terapia intensiva. Sus pulmones fueron tratados, se le extrajeron todos los fragmentos de su cuerpo. Finalmente fue transportado al Hospital Militar de Lviv el 2 de abril de 2016 donde continuará terapia de rehabilitación para sus piernas. Andriy está en una silla de ruedas…

“¡No me puedo imaginar pasar el resto de mi vida así! ¡Yo voy a caminar! Los médicos están esperanzados y tengo gran fe en Nuestro Señor Jesucristo… estoy en contacto con mis camaradas en el frente; me llaman regularmente para informarme de los acontecimientos en marcha y preguntan por mi salud.

Algo ha cambiado en nuestro país… pequeños pero cambios significativos. Antes de la guerra la gente estaba apática y era bastante egoísta, sospechosa de todos y de todo. Ahora, estoy sorprendido de ver que muchos ciudadanos ordinarios están tan involucrados en el esfuerzo de la guerra. Un agradecimiento especial a los voluntarios y médicos… La guerra terminará para el Año Nuevo; eso es lo que pienso. Se han robado todo, no queda más para saquear. Rusia no los puede apoyar para siempre. Los así llamados “RPL” y “RPD” serán estados criminales híbridos en nuestra frontera, por lo tanto tenemos que tener un fuerte ejército desplegado allí… “

Vadym Ziablitsev

Juan2

El tatuaje en el brazo de Vadym: ¡Nunca rendiré mi tierra nativa a nadie! (Foto: Juan Mora, www.conucrania.com, © 2016, Juan Mora)

Vadym de 25 años de edad: llámenme “Electryk”, saluda desde Berdychiv, Oblast de Zhytomyrska donde vive con su madre y su hermano menor de 9 años. Con anterioridad de la Revolución de la Dignidad, él trabajaba como guardia de seguridad en su región nativa. Cuando el movimiento de Maidán comenzó en noviembre de 2013, Vadym viajaba todos los fines de semana a Kyiv y tomó parte activa en las protestas y marchas. En el verano de 2014 cuando las tropas rusas invadieron Donbás, él dijo adios a su familia, se sometió a un mes de entrenamiento militar y fue asignado a la Brigada de Asalto de Montaña 128 de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

En el otoño de 2014, Vadym y sus camaradas fueron enviados a Debaltseve, donde estuvieron acantonados hasta febrero de 2015.

 El 11 de febrero de 2015 la ciudad fue fuertemente bombardeada por Grads. Los soldados ucranianos no tenían cobertura y yacían completamente expuestos sobre el suelo. Vadym fue alcanzado, sintió un dolor agudo en su cabeza, piernas y columna vertebral a medida que los fragmentos penetraban su cuerpo. Fue rápidamente evacuado, recibió los primeros auxilios, pero el bombardeo continuaba… siete camaradas murieron en un vehículo cercano. Las tropas ucranianas fueron forzadas a retirarse del infierno de Debaltseve el 18 de febrero.

Vadym fue llevado a Artemivsk, luego a Karkhiv donde soportó varias operaciones, los médicos le operaron el cráneo durante cuatro horas, sacándole esquirlas. Gracias a los voluntarios y a la financiación de OTAN, Vadym fue llevado a Budapest, donde una placa de polímero le fue colocada en su cabeza. Desafortunadamente, nada pudo hacerse por sus piernas. Aunque Vadym estaba protegido por un chaleco antibalas, el impacto en la columna vertebral fue tan grande que dañó su sistema nervioso, causándole dolor extremo y una importante cojera.

Vady ha estado en terapia de rehabilitación en el Hospital Militar de Lviv desde febrero de 2016 y no tiene más que palabras de agradecimiento para los médicos y voluntarios. ¿Por qué fue a la guerra?

“Yo quiero vivir en un país libre. No quiero que ninguna autoridad extranjera me diga lo que puedo o no hacer. Me resisto a vivir en el “Russkiy Mir” (mundo ruso). Yo me repondré y si me necesitan, retornaré al frente. Mis hermanos aún están allí, desplegados en Shyrokyne, Pisky y Avdiyivka… están de buen ánimo.

Si, vimos tropas rusas y muchos chechenos. Los rusos están muy bien entrenados, verdaderos profesionales. Pero permanecen bastante detrás de las líneas y mandan a los “separatistas” locales al frente… carne de cañón, usted sabe lo que quiero decir. Capturamos dos hombres jóvenes, no más de 17 o 18 años. Estaban aterrados, gritaban que habían sido coaccionados y no sabían de que se trataba ésto. También tropezamos con escuadrones de Cosacos de Kubán.

Mi sueño es vivir pacíficamente en un país libre, ayudar a mi madre y a mi pequeño hermano”.

Roman Bondar

Juan3

Roman Bondar y su padre Mykola (Foto:  Juan Mora, www.conucrania.com, © 2016, Juan Mora)

Roman de 33 años proviene de Lozove (Oblast de Khmelnytska). Hablé con su padre, Mykola (55 años), como Roman está en un severo estado de shock; entiende muy poco, puede balbucear apenas unas pocas palabras, necesita cuidado constante y vigilancia. Mykola está constantemente a su lado, duerme en un pequeño sillón en el rincón, alimenta a su hijo y atiende sus necesidades diarias.

Hay otros dos jóvenes hombres en la familia- Maksym (22 años) quien ha estado en el servicio durante un año y cuatro meses y está acantonado en Popasna, será desmovilizado las próximas semanas… y Lionya (32 años) quien ha estado en el ejército los últimos 10 meses, en servicio como desminador.

Antes de que comenzara la guerra Roman trabajaba en la construcción y en la policía. Lionya era un carpintero con su padre y Maksym estaba con las fuerzas especiales de Khmelnytsky “Bohdan”.

Roman servía como sargento en el escuadrón de bomberos de apoyo de Bilovodsk, Oblast de Lugansk (60 km de la frontera rusa) desde el 24 de abril de 2015. Fue brutalmente golpeado por sus propios camaradas en enero- las circunstancias y los culpables son todavía desconocidos.  El caso está siendo investigado y en las manos de abogados de Lviv.

Roman ha estado en el hospital desde el 15 de enero de 2016 (al principio en Severo-Donetsk, luego en Karkhiv, y finalmente en Lviv desde el 20 de abril). Cayó en coma tres veces y pasó dos meses en una unidad de terapia intensiva. El está a la espera de una importante operación por la cual le colocarán una placa de titanio para reemplazar parte de su cráneo aplastado.

El padre Mykola, veterano de Afghanistán, también quería unirse al ejército, pero fue rechazado por su edad. Un oficial de reclutamiento le dijo: “No tenga prisa. Si vienen aquí , todos tendremos que ir a pelear”

“Nuestros hijos, todos ellos, están defendiendo nuestro país, lo protegen a usted y a mi, a todos nosotros. Ninguno de mis hijos se rehusó a ir y servir en el ejército. ¡Ellos pelearon y están todavía peleando con esos mercenarios rusos que no tienen derecho a estar en nuestra tierra! Es su deber y yo los apoyo totalmente.

Yo no busco venganza… ¡yo solo quiero la verdad y la sabré! No puedo entregarme, necesito salvar a mi hijo y ayudarlo a recuperarse de esta terrible paliza. Yo sé que la verdad prevalecerá, y que la bondad, la honestidad y la amabilidad conquistarán la maldad.

Agradezco a los médicos y al staff médico porque sin ellos mi hijo podría haber muerto… ¡Gente maravillosa! Y humildemente beso los pies de todos los voluntarios que han ayudado a Roman y a mi familia”.

La guerra saca lo mejor y lo peor de la gente…

Fuente: Christine Chraibi, Euromaidan Press, 5 de mayo de 2016.

Fotos: cortesía de Juan Mora © 2016. Juan Mora es fotógrafo y voluntario en Con Ucrania,  con base en Lviv.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s