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La nariz – Cuerto corto de Mykola Hóhol (Historia y análisis)

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Mykola Hóhol frente a su personaje de “La Nariz”

Mykola Hóhol escribió este cuento corto entre 1835 y 1836, poco antes de partir en un viaje de varios años al extranjero. El escritor vivió en San Petersburgo desde 1828, pues en ese entonces era la ciudad cultural más importante del Imperio Ruso, y Mykola, desde pequeño, había demostrado una sed increíble de adquirir conocimientos.

“La Nariz” fue publicada originalmente en el periódico “El Contemporáneo” dedicado a literatura, propiedad de Alexander Pushkin.

Ya tras 7 años de vivir en esa ciudad, a Mykola se le hizo notoria la sociedad basada en rangos, que ésta respetaba a niveles obsesivos, intentando ascender. Notemos de entrada que la nariz que se separó del rostro del mayor Kovalov, andaba por la ciudad vistiendo un traje que indicaba que su rango era superior al de su dueño. Incluso éste tuvo miedo de acercarse a su propia nariz cuando la encontró rezando en la iglesia:

«¿Cómo podría acercarme a él?», pensó Kovalev. Por su uniforme y su sombrero, claramente parecía que era un consejero de Estado. ¿Cómo diablos se las arreglaría?

Pero luego ésta lo rechaza, de nuevo en relación a los rangos sociales:

Usted está equivocado, mi buen señor. Yo no tengo nada que ver con usted. Además, entre nosotros dos no puede haber ninguna clase de relación. A juzgar por los botones de su uniforme, usted debe pertenecer al Senado o, al menos, a Justicia. Y yo soy de Instrucción Pública.

Esta tabla de rangos había sido implementada por Pedro el Grande en 1722, en un intento por eliminar a los boyares, nobles por herencia; la idea de la tabla de rangos pretendía incentivar a los ciudadanos comunes a esforzarse por prestar sus servicios al zar, ya sea en el ámbito militar o burocrático, y constaba de 14 niveles, ascendiendo automáticamente por cada 4 años de servicio al imperio. Lo interesante de este sistema es que prometía que, al llegar a los rangos 2 al 5, se obtenía título de nobleza (junto con los ingresos y posesiones que conllevaba) por toda la vida y durante generaciones; los rangos del 6 al 8 otorgaban nobleza vitalicia, y los restantes otorgaban estos beneficios mientras se ejerciera el cargo y proporcional a éste.

De esta forma, la nobleza abarcaba casi 2 millones de personas, pero era muy difícil ascender a los rangos superiores sin que fuera por matrimonio con alguien de ese grupo.

El mayor Kovalev llevaba en la cadena de su reloj toda su colección de dijes de cornerina, en los que aparecían alternando unas armas con las palabras miércoles, jueves, etc. Había ido a Petersburgo por verdadera necesidad, o para mejor decir, concretando, en busca de un puesto adecuado a su rango, como, por ejemplo, si la suerte le era propicia y favorecía, el de vicegobernador, o si esto no conseguía, al menos el de ejecutor de algún departamento renombrado. Tampoco tendría inconveniente en casarse, pero sólo a condición de que la novia dispusiera de una dote o capital de doscientos mil rublos

Hóhol nos describe, de una forma muy gráfica, cómo era San Petersburgo en la década de 1830, claro, según su propia percepción, la de un ucraniano que había tenido que ir a la gran ciudad para superarse:

Iván Yakovlievich tuvo que recoger la nariz y guardársela en el bolsillo. La desesperación se apoderó de él, sobre todo al ver que la gente iba aumentando en la calle, a medida que se abrían los almacenes y las tiendas.
Decidió ir al puente de Isakievski. ¡Quizás allí lograría arrojarla al Neva!..[…]

Entró apresuradamente, atravesando una fila de mendigas viejas con las caras vendadas y con sólo dos aberturas para los ojos, y de quienes antes solía burlarse.[…]

Un minuto después Kovalev oía su voz en la calle regañando a un estúpido mujik que se había metido con su carro en la acera, y al que terminó propinando un par de estacazos.

Los estudiosos de literatura y biógrafos del escritor piensan que la razón de, tanto el título como el personaje más llamativo de este cuento, una nariz, reside en la niñez y juventud de Mykola Hóhol, un hombre en cuya presencia física resaltaba una gran nariz.

Lógicamente, y está demostrado en cartas en las que sus amigos mencionaban su gran nariz, las personas iban a notar esta característica; pero Hóhol, un hombre también muy inteligente, no lo tomó a mal.

Para él, entonces, la nariz, su nariz, llegó a ser parte de su identidad. El escritor consideraba que es la parte más importante del cuerpo, como menciona su personaje un par de veces en el cuento:

¡Dígame cómo es posible permanecer sin una parte del cuerpo de tal importancia! Aquí no se trata de un dedo del pie, que por ir dentro del zapato nadie nota su falta. Mi caso es diferente.

Según Hóhol, toda la apariencia de una persona se asienta en su nariz. Pero eso no es todo, sino que también por medio de ella se tiene el sentido mas importante, según Mykola, el olfato:

No comprendo cómo pueda encontrar oportuno el bromear conmigo de esta forma -le dijo dolorido- ¿Acaso no ve que me falta la parte indispensable del cuerpo para oler? ¡Que el diablo se lleve su tabaco!

Mykola Hóhol nació y creció en Soróchinsky, provincia de Poltava en Ucrania, en el campo. En el campo los olores son parte esencial de la vida diaria; el aroma de las flores, del pasto recién mojado, de la tierra labrada o cosechada, los animales domésticos, y no se diga los alimentos; por otro lado, en la gran ciudad, en un sentimiento importado de la civilización occidental, la nariz no es más que parte de la apariencia física.

Hóhol admite que es parte de la identidad de una persona, pues el barbero reconoce rápidamente de quién es la nariz: el mayor Kovalyov, un oficial menor que actúa como si tuviera mayor rango, quien no presta atención a las mujeres, a menos que lo ayude a ascender en la tabla de rangos. De nuevo vemos el tema que Hóhol critica.

Varios de los expertos que han analizado el trabajo de este escritor notaron que existe también el factor sobrenatural, visible también en otras obras de Hóhol (ver “La feria de Soróchinsky“): la nariz es pequeña cuando el barbero la halla dentro del pan, y además no está cocinada, a pesar de éste sí estarlo:

«El diablo sabrá cómo pudo suceder esto -dijo, al fin rascándose una oreja-. Yo no puedo asegurar que no regresara anoche borracho, pero, a juzgar por las señales el hecho es inadmisible, pues el pan está cocido y la nariz no lo está. ¡No entiendo nada de esto!»

Además, la nariz es del tamaño de un hombre cuando el mayor se la encuentra luego en la calle, y de nuevo del tamaño de una nariz humana cuando el policía se la entrega de vuelta. Sin mencionar que, una nariz haciendo la vida sóla por ahi, ya es sobrenatural.

Existe una versión del cuento, anterior a la oficial, en la que el mayor Kovalev se despierta al final del cuento y nota que todo fue un sueño; estos expertos relacionan el nombre del cuento, en ruso (Hóhol tenia que escribir en ese idioma, pues el ucraniano estaba prohibido – ver articulo), es “Нос” que, si se escribe al revés, dice “Сон”,”sueño” en ruso.

Otros expertos sostienen que no es un sueño, sino una característica muy especial del estilo literario de Hóhol, por medio de la que, dentro de un relato totalmente realista, con lugares y personajes reales, inserta un elemento sobrenatural, estilo que nombraron “realismo mágico”.

Hóhol, luego, al final de la historia, explica como hablando con el lector, cómo pudo ser que la nariz se soltara del dueño, caminara y hablara por ahi, y luego mágicamente se volviera a pegar, algo que el médico no había logrado hacer. De esta forma, el autor juega con las suposiciones de los lectores, quienes estaban en esa época ávidos de historias absurdas, pero al mismo tiempo buscaban una lógica al hilo de éstas, buscando una explicación racional.

Por otro lado, existe un quebranto en la identidad del mayor Kovalov, pues hay un desbalance en cómo se ve a si mismo y cómo lo ve la sociedad. Toda su energía se centra en mantener su aspecto externo, más que enfocarse en su interior.

También se ha llegado incluso a pensar que la nariz simboliza realmente la masculinidad del personaje, e incluso se llegó durante un tiempo a sustituir la palabra “нос” por “хуй”, que es la palabra tabú para referirse al pene en la sociedad rusa. Se supone que el simbolismo de la nariz y la pérdida de la autoestima de Kovalev al perderla, es una forma de mostrar la inseguridad de las personas al perder su masculinidad, ya sea física y directamente, o de forma simbólica, como la dificultad para conquistar al género femenino, o el perder la hombría por no tener dinero o un rango alto, la impotencia hasta cierto punto.

La historia de la nariz relata un hecho absurdo que sucedió dentro de una sociedad absurda


Este tema, después de Hóhol, fue utilizado en una buena cantidad de obras, literarias, musicales y fílmicas, comenzando con la ópera de Dmitri Shostakovich, estrenada en 1930, del mismo nombre.

Mordicai Gerstein realizó en 1966 una película corta usando este mismo tema, pero sucede en Pittsburh, y el barbero se llama “Theodore Schneider”, mientras que el dueño de la nariz se llama “Nathan Nasspigel”. En 1977 también salió una película para la televisión, dirigida por Rolan Bykov. Hasta incluso, dentro de la serie “South Park”, uno de los personajes pierde sus genitales, y los persigue por toda la ciudad, en una parodia sobre la generación de órganos humanos artificiales en laboratorio.

Luego fue utilizado el mismo tema por Andrei Amalrik, en su ópera “Nose! Nose? No-se!”, que sucede en una sociedad totalitaria marxista, en donde el mayor Kovalyov deambula por toda la ciudad en búsqueda de su nariz, excesivamente preocupado por su nivel social, medio.

Una gran cantidad de monumentos, incluido uno sobre el presidente de la Federación rusa, Vladimir Putin, que perdió sus genitales, han sido construidos en varios paises del mundo.

Autor: Ucrania Fantástica

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