Información en español sobre Ucrania


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Doce razones por las cuales estoy extendiendo mi estadía en Ucrania

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Ucrania es el país enteramente europeo más grande y aun así los viajeros no lo visitan con frecuencia. De hecho, los viajeros tienen dificultad en señalar el país en un mapa a pesar de su tamaño. Recientemente, fui invitado por Cobblestone Freeway Tours a ser parte de uno de sus viajes a Ucrania. El tour nos llevó a lugares menos vistos por los turistas y encontré que era una manera fantástica de experimentar la cultura local. Disfruté tanto que luego del tour decidí quedarme y explorar por mi cuenta.

Aquí señalo por qué:

  1. Por sus increíbles escenarios naturales

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Este es el cordón montañoso de los Cárpatos al atardecer. Ucrania es preciosa – suaves colinas verdes, montañas con picos nevados, flores exuberantes, y hermosos atardeceres. El aire es revitalizante; las travesías soberbias. Hay desiertos, playas, 11 millones de hectáreas de bosques y más de 70.000 ríos y arroyos. Para bien o para mal (para la economía doméstica) no hay muchos turistas – y por lo tanto hay tranquilidad.

2. Porque los costos son aun bajos

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Posiblemente Ucrania sea uno de los países más baratos en Europa para viajar y visitar – si no el más barato. He viajado de manera más económica aquí que en Tailandia, Costa Rica, o Marruecos. Mientras que esto significa que la economía local necesita ayuda, también significa que es ganar-ganar ir y gastar lo más posible allí – y aun así tener la posibilidad de quedarse más que en otros países.

3. Porque la comida es increíble

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Puede ser un poco blasfemo poner una foto de Puzata Hata, la cadena de restaurantes más famosa. Lo hago para enfatizar un punto: si vos estás viajando restringido por un presupuesto, podés comer deliciosa comida ucraniana solo como lo haría la realeza. Solo tenés que gastar 6 UAH (US dollars 6) en buñuelos de carne, cerdo horneado con hongos y queso, salchichas caseras, sopa de borsch, ensalada de verduras, postre de queso cottage y frambuesas, y limonada; por eso imaginate lo que podés conseguir con 15 US Dollars.

4. Porque podés vivirlo al máximo en Ucrania

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Lviv fue mi puerta de entrada a Ucrania. Este sitio declarado por la UNESCO como de patrimonio de la humanidad es una ciudad acogedora de calles empedradas y ahora uno de mis sitios preferidos en el mundo. La gente aquí sabe como divertirse: abunda la música en vivo en todas las plazas, hay 50 festivales a lo largo del año, y hay una elaborada colección de restaurantes temáticos y “raros”, desde un café BDSM hasta un bunker militar secreto. Tuve la suerte de entrevistar a Andriy Sadovyi, el alcalde “piola” de Lviv, y bromeó que es una ciudad vibrante porque funciona en base a chocolate, café y cerveza.

5. Porque los ucranianos son súper listos

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A Lviv a veces se la compara con Silicon Valley. Una empresa que supo emplearme en el Valle ahora está aquí en Lviv, y por eso lo creo. Ucrania tiene el cuarto más alto número de profesionales de la TI en el mundo después de China, India, EEUU y Rusia. A pesar de ello, la mayor sorpresa para mi es su amor por el ajedrez. Como un anterior tri-campeón nacional de ajedrez escolástico de los Estados Unidos de América, fui completamente “apurado” por un jugador callejero en un parque. El secreto de su habilidad radica en que comienzan jóvenes. Esta chiquita en su Vyshyvanka (camisa tradicional bordada) claramente estaba pensando varias jugadas con anticipación – y eso era cuando incluso prestaba atención. Cuando ella colocó una jugada Ra1+ para una táctica ganadora del juego, ella me miró y me sonrió socarronamente.

6. Porque sus héroes son poetas

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Los más grandes héroes de Ucrania son poetas. Prácticamente todos los pueblos  de Ucrania tienen una estatua de su poeta preferido, Taras Shevschenko, que tiene el récord mundial Guiness de la mayor cantidad de monumentos como figura cultural. Sopesaba que cuando visité la Universidad de Chernavitzi, la facultad más linda que jamás vi, con sus arcadas, trabajos en piedra, y atención al detalle, y estudiantes en togas. No pude evitar de sentir un respiro de un mundo bastante loco. Fue como salirme de él completamente, a otro tiempo, o al menos a otro lugar, un lugar no inundado de política americana, de Kardashians o de los más nuevos i-Phones; un lugar que refrescó mi alma.

7. Porque es hermosa

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Ucrania tiene una sorprendente variedad ecléctica de arquitectura por su historia diversa. Se pueden ver distintas influencias dentro de cada ciudad desde iglesias verdes o rosas, hasta castillos antiguos, y desde influencias europeas a las soviéticas. En Kyiv se puede recorrer la calle Vozdvyzhens’ka, y sentir que se ha caído en una tierra europea de ensueño con sus colores dulces y bien cuidados edificios. No todas las calles son pristinas como esa, pero hay belleza en los escombros también: la belleza de la lucha, de la conquista y de la historia. Dependiendo de donde estés, se puede sentir como si estuvieses en Europa Central o en la Rusia profunda. En esta toma la Iglesia de San Andrés parece emerger de la ciudad.

8. Porque tiene un pasado complejo y un futuro esperanzador

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Lychakiv es un hermoso cementerio  y en realidad un destino turístico altamente valorado cerca de Kyiv. Ucrania tiene un pasado diverso porque ha sido conquistada y dividida con apenas una interrupción en el tiempo desde que existe la historia escrita. Los ucranianos sufrieron mucho, y eso aun continúa. Fue saqueada y quebrada por el gobierno en 2014, pero se ha estado reconstruyendo desde la Revolución de Maidán, una revuelta popular conocida como la Revolución de la Dignidad, que vio partes de Ucrania reducirse a cenizas. Con el reciente conflicto en el Este con Rusia, Ucrania se ha unido. Su identidad jamás ha sido tan potente como ahora.

9. Porque podés retroceder en el tiempo

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El sitio más interesante en el cual estuve en toda mi vida, a pesar de ser considerado turismo negro, es Chornobyl. Chornobyl fue un desastre nuclear que liberó más de 100 veces la radiación de la bomba de átomos de Nagasaki e Hiroshima. El segundo desastre hubiese barrido a Europa de no haber sido evitado por 800.000 personas heroicas. La gente evacuó sus hogares en apenas momentos de ser notificados. Ahora se puede caminar a través de la ciudad abandonada, dejada intacta desde 1986 – a través de sus aulas, hospitales, hogares y un parque de diversiones. La naturaleza la ha regenerado. Items como este libro infantil se encuentran como si el niño pudiese retornar pronto. Se puede visitar solo en una visita guiada.

10. Porque su cultura se extiende por miles de años

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Ucrania declaró su independencia de la Unión Soviética en 1991 al final de la Guerra Fría y se constituyó como país independiente. No obstante, la cultura, tradición y costumbres  diversas de su gente han durado miles de años antes que se pudiera trazar una línea en un mapa. Los grupos étnicos saben que no importa cuantas veces haya cambiado el poder de manos, su propia identidad es lo más importante. Sus canciones, danzas, encajes, y artesanías han superado la prueba del tiempo y de poderes extranjeros. En la foto superior puede verse una danza y música bucoviana tocada en Chernivitsi. En las inferiores, viejas fotos encontradas en una cabaña en la aldea de Babyn en los montes Cárpatos.

11. Por su gente

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Existe el mito de que los ucranianos son poco amistosos. En mi primer noche en Lviv jugamos Nunca Antes Había… y una ucraniana dijo que nunca había iniciado una conversación con un extraño. Suena distante, ¿no es así? Bueno, dos semanas más tarde ese mismo grupo – considerándose ahora amigos míos – me hicieron un video de cumpleaños usando una imagen mía impresa recortada, y mi anfitriona de AirBnB me hizo una fiesta de cumpleaños sorpresa con un concierto de violín y una visita a un bar lácteo  para el postre. Los ucranianos pueden no se los primeros en hablar, pero son unas de las personas más atentas que jamás encontré. Encontrarás que las amistades hechas aquí son significativas y verdaderas.

12. Porque apenas raspé la superficie aquí

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En Ucrania hay tanto para ver, no solo porque es enorme, sino porque contiene tanto más. Bukovel me sorprendió con su hermosa naturaleza y ski, 60 kilómetros de pendientes y 16 aerosillas. En el verano se puede disfrutar de caminatas, un lago, de andar en mountain bikes y de todos los entretenimientos de una ciudad turística. Luego de permanecer aquí por un mes, todavía hay un montón de lugares que tengo que visitar. Nunca hubiera imaginado que estaría fascinado por Ucrania hasta que llegué aquí. Llama a CobbleStone Freeway Tours para hacer que pase mucho en dos semanas, especialmente para experiencias culturales y fuera de lo usual.

[Nota: Arthur fue huésped de CobbleStone Freway Tours para este viaje. Síganlos en Instagram y Facebook]

Fuente: Arthur Wei, Matador Network, 3 dejulio de 2017.

 

 


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NOSOTROS y nosotros (SEGUNDA PARTE)

Continuación de la primera parte

Puede que lo que ocurría hacia el Este de la línea de guerra fuera algo parecido, pero sin duda se desarrollaba de una forma muy distinta y menos articulada, en el contexto mucho más estrecho de la Europa del Este.

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Sería mejor no hablar aquí sobre el desarrollo ideológico-emocional de los compañeros de viaje de Sherej. Es un tema muy complicado. La transformación en europeos exige mucho tiempo y puede resultar inacabable. La armonía entre lo tuyo heredado (hasta no hace mucho lo único y natural) con lo adquirido, en apariencia ajeno (en realidad también propio, sólo que aún por comprender), existe como aspiración, pero nunca en su perfección final. Por esa razón, habría que escribir sobre dicha europeización extensos libros y no meros artículos ocasionales.

El surgimiento de los primeros abismos (o no abismos sino, digamos, barreras psicológicas) entre los que huyeron y los que lucharon significó la primera diferencia entre los dos “nosotros”. Ahora, en Ucrania, no se habla sobre esta barrera. El pueblo ucraniano es cortés, pero no cabe duda de que, entre todas las barreras aparecidas hasta ahora, ésta es para nosotros1 la más dolorosa. La guerra se percibía (creo que como sigue siendo hoy día) como un deber, como una amarga obligación, como un asunto de honor o como la obtención del diploma del derecho a llamarse “humano”. Stalin fue fuertemente criticado casi en todas sus acciones, pero, según entiendo, nadie pudo distinguir su verdadera concepción de la guerra, que era únicamente una continuación de la política de destrucción del pueblo mediante el terror y la desolación de la cultura; tampoco nadie pudo proponer otra posible concepción de la guerra que no costara tanta sangre y no llevara al reforzamiento de la dictadura sobre el pueblo. El éxito de la Stalin-propaganda en su concepción de la guerra es, hasta ahora, innegable y completo. Los sufrimientos del pueblo fueron utilizados para santificar esta concepción. Este cemento tenía una fuerza invencible. Pero la emigración tampoco pudo oponerse a las ideas de Stalin con una visión más humana, ni siquiera teóricamente (ella no tenía armas de fuego y aviones).

Detrás de esta primera y más profunda desigualdad entre nosotros1 y nosotros2 se daban otras distintas. En Ucrania la idea y el programa de aislamiento del Oeste (“frontera bajo cerradura”, que funcionó de forma muy práctica) tenían como objetivo crear en las personas una imagen caricaturizada de un Occidente “cosmopolita y desarraigado”. Dicha idea y dicho programa se realizaban haciendo uso de los campos minados que se extendían desde el mar Blanco hasta el mar Negro.

Por otro lado, el canal hacia el norte o el este permanecía siempre abierto: nunca faltaba dinero ni patetismo para la propaganda de la cultura rusa. El ridículo de la situación se escondía en el hecho de que la presencia excesiva de elementos ajenos a la población y cultura era financiada por los propios ucranianos. Casi cada persona se volvía bilingüe y bicultural. La comunicación entre el resto de naciones que formaban parte del imperio soviético existía, pero nunca alcanzaba tanto nivel de saturación y fuerza como la que se mantenía con Moscú. En su mayoría ésta servía como transmisora de una misma idea: el hermano mayor como inspiración para el resto. Normalmente estas relaciones carecían tanto de contenido como de forma nacionales. Simbólica y psicológicamente las repúblicas no tenían nacionalidad. Eran visiones de países, naciones fantasma. Ahora podemos criticar la concepción de Brézhnev de una nación soviética unida, que se consiguió construir gracias no tanto al uso de todas las fuerzas y medidas posibles que como bien sabemos se pusieron en marcha, sino a la eficacia de sólo algunas de ellas, muy particulares. A todo esto hay que añadir millones de procesos que terminaban por uniformar la vida de cada persona; su efecto acumulado era, supongo, comparable al de todas las campañas políticas generales del régimen.

Todo aquello no tenía nada que ver con los emigrantes ucranianos, de hecho éstos ni siquiera estaban al corriente de lo que sucedía en Ucrania en aquella época. Tampoco conocían los procesos culturales que tenían lugar en su tierra y menos aún sus, en palabras del propio Shevchenko, “со-узників”. No existía en Ucrania ninguna persona inteligente o medianamente inteligente que no conociera a Aitmátov, Rasputín, Voznesenski y un largo etcétera de autores, o que no leyera cada obra nueva simultáneamente con sus lectores en Rusia. Si no hubieran leído sus obras aquello se habría considerado como una extravagancia o incluso como un intento de oposición política. Pero ¿quién habría conocido sus escritos o siquiera sus nombres entre los ucranianos del Oeste? Ivan Dziuba publicó, bajo la presión de las circunstancias, un libro sobre cuatro escritores bielorrusos y lituanos con un llamativo titular: “Sobre el pulso de la época”. Este titular tenía obviamente dos significados, dado que dichos escritores “mantenían sus manos sobre el pulso de la época” y cada lector y crítico vivía según este pulso leyendo a los mencionados escritores. Según estos criterios, el lector emigrante carecía de toda posibilidad de estar conectado con lo que ocurría en su época.

[NDT: El término “со-узники” fue creado por Taras Shevchenko a partir de la palabra “союзники” tras el cambio de la letra “ю” por “y” y la adición del guión con el objetivo de transformar su significado original de “aliados” (“союзники”) a “co-prisioneros” (“со-узники”); este término crea un juego de palabras en ucraniano debido a su similitud sonora]

[NDT: En ucraniano, la expresión mantener las manos sobre el pulso significa tener algo bajo control]

Existe una diferencia entre cómo se mide el tiempo en Moscú, en París o en Nueva York. En 1990 en Ucrania se intentó cambiar el huso horario de Moscú al tiempo de Kyiv. Aquella transformación fue pensada, supongo, como un cambio no sólo técnico sino también ideológico. Hasta aquí estamos hablando sólo de intentos sin verdaderas consecuencias. A pesar del huso horario diferente, las jornadas se mantuvieron iguales, del mismo modo que las rutinas del día a día. Durante años nosotros1 flotaba en la corriente agitada por Moscú sin poder hacer nada, como corcho en un remolino. Tampoco el destino, la acción y el orden de los pensamientos de aquellos ucranianos que fueron arrastrados por las olas de la historia hasta la orilla del Oeste eran más que “corcho” (no contamos con los ucranianos del Oeste que se aislaron de ambas corrientes, se enterraron en el fango y vivieron con la inercia del pasado; ellos constituían la minoría y su posición poco fructífera se atascó en el barro). La situación de los ucranianos del Oeste, que difería de la Ucrania interior, estaba mejor considerada a causa de los movimientos sociales que allí se daban. Mientras, en el Este reinaba algo que oficialmente obtuvo el nombre de depresión y que en realidad se trataba de una corrupción extremadamente degenerada.

En la Revolución de octubre ya el antiguo contraste entre Este y Oeste fue reforzado por la fatal caída del nivel cultural del liderazgo político del Este. Aquí doy un simple criterio: si al lector de este texto le interesa dicho asunto, ha de saber que el número de dictadores que tenían formación de nivel superior era, casi por completo, cero. En la gran cola de indoctos y analfabetos la posición de líder pertenecía, legalmente, al propio Stalin. El nivel cultural de cualquier liderazgo político influye obviamente en el nivel cultural de un país, y si el régimen es una dictadura, esta influencia adquiere rasgos apocalípticos. La verdadera educación y el alto nivel cultural se convierten en un billete directo al Gulag y para evitar “el viaje” se necesita de todo un conjunto de actitudes: pasar desapercibido, guardar silencio y crear un sistema entero de mentiras. El Oeste tampoco se había salvado de la degeneración y primitivismo. Pero aquí estos procesos no tenían aspecto de ser tan activos, obligatorios y terroristas. En Europa no se confiscaban ni quemaban libros. Es verdad que a veces los tiraban a la basura más bien por voluntad propia que por obligación legal; sin embargo, a los creadores del mundo de la cultura no los encarcelaban en prisiones o en campos de concentración ni los mataban a tiros.

Ellos tenían la libertad de elección: podían “cantar al unísono” con sus consumidores potenciales, ajustarse a sus gustos sin pretensiones o, por otro lado, acabar en un estado vegetativo consecuencia de un mercantilismo brutal y de un mal gusto imperante hasta que no se acabasen los tiempos de desconocimiento y que llegasen a la cumbre del reconocimiento por el establishment.

[NDT: GULAG es un acrónimo para denominar a la Dirección general de Campos de Trabajo de la Unión Soviética]

Todos estos amargos, generales y muy simplificados pensamientos están vinculados al problema del deseo de comunicación entre un autor del Oeste (en este caso se trata de mí) y sus lectores nuevos del Este. Desde hace cincuenta años dicho autor y lectores vivían en diferentes ámbitos culturales conociéndose poco entre ellos. Ambos se diferenciaban en el idioma, la ortografía, el nivel de emocionalidad permitida, el sistema de asociaciones y vínculos, los rasgos de perspectiva general y el círculo de problemas habituales por indagar. Y así suma y sigue. Aún así todavía están interesados el uno en el otro; tienen muchas ganas de conocerse, puede que hasta incluso se necesiten entre sí. No importa que las reacciones entre ellos sean diferentes y a menudo imprevisibles. Algo que para uno sería un matiz técnico para el otro podría producir una reacción inesperada.

Voy a poner un ejemplo concreto para demostrar esa diferencia entre las visiones y las reacciones. Hace poco tiempo, en un periódico de Kyiv, leí una crítica de una publicación bibliográfica. El crítico defendía que el bibliógrafo había puesto mucho esfuerzo en dicha publicación. También afirmaba: “el autor dispone de mucho conocimiento en el campo de los estudios ucranianos y es una persona comprometida con la Ucrania-madre”. Yo casi solté el texto en un impulso repentino: para empezar, “en el campo” es una seña de identidad de los Naródniki, expresión muy extraña cuando se trata de una investigación científica. Aún más, la devoción a “la Ucrania-madre”, según mi opinión, es también un sello de los Naródniki, y sobre todo es demasiado emocional e inapropiada para el tema de dicha bibliografía, así como para su género científico. Supongo que cualquier lector de la Ucrania interior ni siquiera pondría su atención en estos excesos de emocionalidad. Como podéis observar, el estilo y los patrones son diferentes.

Aquí en el Oeste, nosotros (nosotros2 ) hemos dejado de trabajar en este estilo, hemos llegado a ser más discretos y sobrios y a controlar el exceso de sentimientos y de generalizaciones fáciles. No existen criterios objetivos para reclamar que un estilo sea mejor que otro. Sin embargo, la diferencia entre los estilos y, tal vez, los niveles emocionales se da por hecho. Otro ejemplo de una dimensión casi sagrada: nosotros también estamos a favor del tridente como escudo nacional, pero no lo llevamos sobre nuestro pecho, como por supuesto no nos vestimos a diario con camisas bordadas… En inglés hay dos palabras muy apropiadas para caracterizar expresiones humanas: understatement (atenuación, calma en la evaluación) y overstatement (exageración, tanto en el significado como en la emoción). A nosotros nos describe ahora más el estilo understatement. No estoy seguro, pero supongo que semejantes colisiones entre el estilo habitual y el ajeno existen en la percepción de las expresiones emigrantes por los lectores o interlocutores de la Ucrania interior. Son detalles, pero poseen un gran poder irritante. Voy a pedir a mis lectores de la Ucrania interior que no se rindan tras la primera reacción. Los autores de aquí y los lectores de allá somos diferentes.

Hemos vivido medio siglo separados. No nos enfademos. A pesar de todo, tenemos más en común de lo que pudiera parecer, dado que pertenecemos a aquel NOSOTROS con mayúsculas.

Lo que es más importante es la desemejanza de entendimiento en la función de la literatura (como parte más amplia de la noción de cultura) y cuál debería ser la estructura de una literatura nacional en su integridad. En Ucrania, como en toda parte del mundo gestionada desde Moscú , reina un entendimiento utilitario de la literatura. La literatura allí está enfocada, digamos, a “educar” a los lectores. Este hecho ha sido proclamado durante muchos años desde las tribunas más altas.

 [NDT: En el texto original el autor dice “кремля” que significa una ciudadela (kremlin); en este contexto se refiere a Moscú]

Andréi Zhdánov, con la autopersuasión propia de un ignorante absolutista a mediados de los cuarenta, culpaba y castigaba a los escritores, destruía a las personas y las organizaciones que, según su opinión, no se adherían a dichos principios. Desde aquellos tiempos ha cambiado el tono de estas instrucciones, pero para nada su sentido. Leo en “Літературна Україна” : “El Partido cuenta con la pensativa y equilibrada palabra de cada escritor comunista. Hoy en día son más necesarios que nunca los argumentos en defensa de la revolución, de Lenin, del partido, de la ley y de la democracia”. La literatura en dicha concepción es una herramienta “pedagógica”, y “el pueblo” es considerado como “el alumno permanente”. No es nueva esta idea, ya había venido a nosotros desde el Imperio Bizantino, donde los géneros dominantes eran interpretaciones de la Sagrada Escritura y de los sermones religiosos. Todos ellos eran instructivos y pretendían adoctrinar, de hecho entre ellos no podríamos imaginar algo como el entretenido y sacrílego “Gargantúa y Pantagruel”, el “Decamerón”, el tragicómico “Don Quijote”, los amargos y los alegres payasos de Shakespeare, el bipolar Hamlet y el trágico Rey Lear. Todo esto se levantó en el Oeste, donde la literatura no tenía que ocuparse de las tareas no inmanentes a sí misma como la pedagogía, y tampoco competía con las profecías de la iglesia.

[NDT: “La Ucrania literaria”, un periódico de tirada nacional]

Cuando miramos a la realidad con los ojos abiertos, nunca y en ningún lugar el lector escoge dicho tipo de literatura para aprender a pensar o comportarse. Ni siquiera en el imperio de los Zhdánovs. No. El lector busca y sigue buscando el libro interesante con el que puede pasar buenos momentos de ocio. Su interés puede fundamentarse en la intriga (¿qué va a pasar luego?), o en el tema, o en la psicología, o en el estilo de la lengua, pero siempre existe algún interés. Dicho de otra manera, una obra literaria puede tener una función educativa, si el autor así lo desea, pero esto no es para nada obligatorio, ya que no constituye ni la función ni el sentido propio de dicha obra. El rey Lear no enseñaba a sus hijas a obedecer a su padre, ni Don Quijote enseñaba a los caballeros envejecidos a luchar contra molinos de viento. Y, si seguimos con el tema, los bolcheviques tuvieron éxito en la Revolución de octubre a pesar de que ninguna obra literaria les enseñó ni qué debían hacer ni cómo debían hacerlo. La literatura es algo amplio que puede contener datos geográficos e históricos (cómo vive la gente en otras latitudes y cómo vivía esa gente en el pasado); también puede incluir enseñanzas, aunque, como muestra la experiencia, los lectores pasan las páginas que las presentan sin leerlas (un ejemplo de ésto nos recuerda las partes histórico-filosóficas de “Guerra y paz”, o las religiosas y filosóficas de “Los hermanos Karamazov”). Todos éstos son rasgos secundarios e innecesarios (como también lo es, por supuesto, el deseo de realismo).

En el Oeste, todos estos hechos son evidencias primarias. Sin embargo, en el Este, nosotros todavía andamos en la tradición de Basilio el Grande, Gregorio Nacianceno y Andréi Zhdanov. Enseñamos, creamos “imágenes positivas del joven héroe”. Tenemos miedo de quedarnos en algo que es meramente interesante, de capturar al lector con exclusivamente nuestra propia habilidad. […]

Si los escritores son profesores y los lectores son alumnos, es evidente que hay que proteger a los últimos de malos profesores. Así, la literatura se divide en verdadera literatura culta y en literatura comercial, de venta, de bajo nivel. A la literatura verdadera se le declara una especie de yihad: el enemigo avanza y los escritores (de literatura culta) suplican ayuda y defensa al estado, a la vez que se sienten muy molestos ante dicho amparo. La situación parece de veras ser crítica y la vida de los escritores y de la cultura en general parece correr un peligro real. Gritos de alboroto y clamores de desesperación pueden llevarnos al abismo de un negro pesimismo.

No podemos decir que en el Oeste el problema del apoyo estatal a la literatura culta no exista, pero sí que allí se resuelve más tranquilamente y con modos propios inmanentes al asunto. Existen tantos escritores diferentes como diferentes lectores. No a todos los lectores les apetece una obra maestra. Hay gente con un gusto al que podemos llamar vulgar. ¿Por qué no darles lo que les agrada?

Si la literatura no ha de enseñar, no es necesario preocuparse de que la “baja” literatura exista. Demos a sus seguidores lo que desean. ¿Son la mayoría? Pues que las ediciones sean más grandes. De este modo el mundo no se destruirá ni tampoco la literatura morirá. En París hay teatros de bulevar y en Nueva York, de Broadway. Existen y dan beneficio. ¿Son, para vuestro gusto, primitivos y vulgares?

No los visitéis. París también tiene su ópera y su Comédie-Française, y en Nueva York existe la Ópera Metropolitana. Éstos sí que necesitan subvenciones, pues no podrían sobrevivir con los beneficios que ellos mismos generan. Así, reciben dichas subvenciones. De esta manera, cada lector o espectador obtiene lo suyo y a nadie se le obliga a “ascender” a un alto nivel cultural. Por eso la sociedad no se degrada ni la cultura deja de existir. Existe una estructura social. La composición de la cultura presenta muchos niveles y cada uno tiene su lugar, elegido por su propia voluntad. (La diferencia es que el estado allí no está bajo la gestión de líderes analfabetos, aunque también en el Este crece, poco a poco, el liderazgo iluminado.)

La cultura de “bajo nivel” no debe ser inhabilitada. Según mi opinión, Schubert es mejor que Duke Ellington, pero si a alguien le gusta Duke, por supuesto que lo disfrute. Es verdad que ninguna cultura está libre de tabúes de diversos tipos, pero el Oeste (y con él, los ucranianos del Oeste, los mismos nosotros2 ) los sufre mucho menos que el Este, porque ha heredado un Renacimiento, tradiciones griegas y romanas y, después, democracias burguesas. El Este se atascó en su bizantinismo por muchos siglos, tanto en su cultura como en su autocracia tiránica.

Un ejemplo de ello es que en el Este predomina el tabú de la erótica. Según la literatura ucraniana, las mujeres ni siquiera “dan a la luz” como tal, sino que encuentran, entre las plantas de col, a sus niños, que han sido colocados allí por cigüeñas. ¡Que vivan las cigüeñas! Pero no son suficiente para asegurar el crecimiento de la población. Entonces, que les ayuden los escritores. Desde luego es sólo un ejemplo. Tabúes existen, son numerosos y no sólo sobre lo erótico. Podría hablar mucho más sobre la diferencia entre la literatura ucraniana del Oeste (nosotros2 ) y la del Este (nosotros1 ), pero el asunto es inagotable. Sólo pretendía mostrar a los ucranianos que viven en Ucrania un aspecto del mundo de una persona que, por supuesto, empezó en el Este, pero que aprendió y cambió viviendo en el Oeste. Mis amigos de Kyiv, Kharkiv y Lviv me dicen que estas observaciones, estas observaciones mías, pueden ayudarles a levantar un puente, no tras el abismo (¡que Dios nos proteja!), sino a través de unos cuantos obstáculos y dificultades. Como escribe Arkadiy Lubchenko, para aquellos que a ciegas vagan desde el Este hacia el Oeste: ¡buen viaje! Nos comunicaremos.


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NOSOTROS y nosotros (PRIMERA PARTE)

El autor del artículo: Yuriy Shevelov (17 de diciembre de 1908, Járkiv — 12 de abril de 2002, Nueva York, Estados Unidos), lingüista, historiador de la literatura ucraniana, crítico de literatura y teatro y publicista, un participante activo de la vida científica y cultural en la emigración.

Traducción del ucraniano: Igor Prokopyuk

Mis amigos de Kyiv, Kharkiv y Lviv me dicen que, puesto que soy un autor casi desconocido en Ucrania, debería dirigir a mi tierra unas palabras sobre mí.

Creedme cuando digo que el hecho de que una persona tenga que debutar con más de ochenta años no carece de ridículo. Esta persona ya canosa, calva, encorvada y cansada de la vida ha escrito una cantidad considerable de libros, y eso sin hablar de la cantidad de artículos que también ha escrito. Ahora esta persona retoma el papel de un principiante. Pero eso es lo que soy.

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LA NAVIDAD EN UCRANIA

La cena santa y Navidad en Ucrania. Tradiciones

Período de Navidad en Ucrania se determinará de acuerdo con el calendario juliano, a partir del 6 de enero, en la víspera de Navidad, y que se extiende hasta 19 de enero, cuando termina con  Epifanía. Día de Navidad cae el 25 de diciembre, de acuerdo con el calendario civil o Papal o el 7 de enero, que es tradicionalmente la ortodoxa o de rito oriental (calendario juliano) . La temporada de fiestas comienza con el Adviento. Muchos creyentes en Ucrania celebran durante cuatro semanas, con el fin de prepararse para el día de la santa Navidad.          

“Sviat Vechir” (“Свят Вечір”- “la noche santa”) es una de las fiestas cristianas más solemnes. Se celebra en la vispera de la Navidad, el 6 de enero. La cena de la Vispera de Navidad que se llama “Sviatá Vecheria”(“Свята Вечеря” -“la santa cena”) junta a toda la familia para disfrutar de comidas especiales y supone inicio a las celebraciones navideñas con muchas costumbres y tradiciones que vienen de la antiguedad.

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Varenyky – plato típico nacional de Ucrania

“Varenyky” es el plato típico nacional de Ucrania.

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Es una masa sin levadura y está rellena con diferentes ingredientes como la patata, queso fresco, setas, verduras, frutas, bayas u otros. Los rellenos son muy diferentes, tanto puede ser la patata cocida como repollo rehogado, setas cocidas, alubias, queso fresco dulce o salado, espinacas, cebolla pero también semillas de amapola, manzana, ciruelas, cerezas, fresas, frambuesas, pescado o carne.  No son muy grandes y se hacen en forma de triángulo o media luna.

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Bailes populares ucranianos

El baile popular ucraniano, como todos los tipos de arte popular, se ha desarrollado durante toda la historia de Ucrania, enriqueciéndose de nuevos contenidos y de otros medios expresivos. La gran popularidad del baile ucraniano se explica por la riqueza inagotable de los temas, su sinceridad, el alegre entusiasmo y el humor. “Jorovody” (baile en círculo) – uno de los más antiguos tipos de baile del arte popular ucraniano, significado del cual fue enlazado con acciones ceremoniales y diferentes juegos. La mayoría de ellos está enlazada con las estaciones del año la “primavera”, “bailes de Ivan Kupalo”, ” juegos de otoño” y “nevadas”.

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Baile de Primavera

“Primavera”(Vesnianky) – suaves y líricos juegos de las chicas jóvenes. Se bailaba en primavera y principio de verano. En las canciones que acompañaban estos juegos cantaban sobre el sol, la primavera y el despertar de la naturaleza, o el comienzo de los trabajos de campo. Poco a poco la “primavera” ha perdido su significado ritual y se han acoplado con otras diversiones nacionales.

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Baile de Primavera

Los “bailes domésticos” – son parte de la vida de la gente Ucraniana. Se bailan en las bodas, en las diferentes fiestas y actuaciones. Por su parecido estos bailes se pueden dividir en tres partes:

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