Estados Unidos tiene las armas; Alemania, el dinero; y Reino Unido dispone de un medio de comunicación internacional. Los dictadores ganan a corto plazo pero, a la larga, la victoria es para las democracias.
EL PAIS – Timothy Garton Ash, catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford.
Vladímir Putin es el Slobodan Milosevic de la antigua Unión Soviética: igual de malvado, pero más grande. Detrás de una cortina de mentiras, ha renovado su empeño en crear un pseudoestado marioneta en el este de Ucrania. En el puerto de Mariupol, en el mar Negro, mueren inocentes. En la asediada Debaltseve, una mujer recoge agua de un charco enorme en la carretera. Los escombros de lo que era el aeropuerto de Donetsk evocan una escena propia de la atribulada Siria. En este conflicto armado han muerto ya alrededor de 5.000 personas, y más de 500.000 han tenido que dejar sus hogares. Europa, preocupada por Grecia y la eurozona, está dejando que se produzca otra Bosnia ante sus propias puertas. Despierta, Europa. Si nuestra historia nos ha enseñado algo, es que debemos detener a Putin. Pero, ¿cómo?Sigue leyendo «Debemos parar a los matones de Putin»
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