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Sasha Oleksandra Putrya – Саша Олександра Путря

Nació el 2 de diciembre de 1977 en Poltava.

Verdaderamente una niña genio, amaba la vida y demostraba este sentimiento por medio de sus dibujos y poemas.

Lamentablemente, Oleksandra vivió poco tiempo, pero dejó al mundo una enorme herencia cultural, que incluye 2,279 trabajos y 46 álbumes, incluidos dibujos técnicos que, según su intención, ayudarían a los adultos a llegar a la luna o construir carreteras de asfalto que no se agrietaran.

Sasha falleció a los 11 años debido a la leucemia.

Oleksandra comenzó a pintar a los 3 años de edad. Mantenía su carita llena de marcas de lapicero, marcadores de felpa y acuarela. Todo el apartamento de sus padres (Yevgeny Putrya era su padre), el baño, la cocina, las puertas del armario, todo, estaba pintado hasta donde sus brazos alcanzaban.

Ella regalaba generosamente sus pinturas a amigos y parientes; para cumpleaños, festividades religiosas, les obsequiaba ya sea pequeñas postales que ella misma pintaba, a veces con pequeños poemas, en verso, escritos por ella.

El dibujo era muy natural para Sasha; mientras comía, jugando con sus amigos y, lamentablemente, sobre todo cuando su enfermedad empeoraba.

Enfermó repentinamente y los doctores no lograron diagnosticar correctamente la enfermedad durante un largo tiempo, lo que fue crucial en el trágico desenlace. Aunque fue realmente milagroso que, dado la alta tasa de mortalidad que tiene esta enfermedad, haya vivido 6 años con ella, pues la contrajo a los 5. Pero estos 6 años fueron muy productivos en cuanto a creaciones artísticas.

Se podía sentar con sus marcadores y pinturas por ocho o diez horas diarias. Cuando su salud se deterioró y su madre fue a verla al hospital, yo pregunté:

-¿Cómo está Sasha?¿Dibujando?

-Si. Tiene mucho tiempo.

Esto significaba que su salud mejoraba. Y si su madre realizaba un gesto de tristeza y negación, era muy desesperanzador.

En el hospital, Sasha conocía y quería a todos, desde la enfermera hasta el director. Era admirada por la paciencia con la que soportaba los dolorosos procedimientos, y por su amabilidad y disposición alegre. En el pabellón en donde la mantenían, los niños a menudo se juntaban a jugar y, aunque no la estaban pasando bien, debido a sus respectivas dolencias, encontraban la alegría para distraerse un momento. Definitivamente Sasha no amaba el hospital, pero si debía ir, sabía como sobrellevarlo.

Lo que más amaba, definitivamente, era su casa; aunque a veces se quejaba porque su piso estaba en el cuarto nivel.

Le encantaba ver el cielo nocturno, las constelaciones, las estrellas tintineantes y sus padres le explicaban sobre los planetas y galaxias, y los OVNIs, platillos voladores, aunque también sobre Dios.

Ella entonces se llegó a interesar por los horóscopos, la astrología y en reportes y noticias sobre OVNIs y creía, ingenuamente, que llegaría el día que se juntaría con sus ancestros cuando llegaran desde otras galaxias.

En la escuela se le era muy fácil el estudio a esta talentosa niña, y en cierta ocasión fue premiada por su inteligencia, pero ese día quiso regresar temprano a casa, y le contó a sus padres lo incómodo que fue para ella este título.

Desgraciadamente tuvo que dejar la escuela por su enfermedad, y estudiaba en casa o iba a la casa del profesor con su madre, pero le era muy difícil, pues cada ida al hospital la retrasaba; sus padres iniciaron una pequeña biblioteca privada, en la que llegaron a tener cerca de los 1000 volúmenes, todos comprados para la educación de su amada hijita; y se los leyó todos. Mark Twain, Dumas, Hohol eran sus autores favoritos; cada noche, antes de dormir, su madre y ella leían un poco.

Robin Hood y Sasha caminan y vuelan durante un mes, 1983

Le preocupaban los seres pequeños y desvalidos, en una ternura maternal; tuvo un cachorro, luego un gatito y los vecinos, conociendo su amor por los animales, le regalaron un acuario, con tortugas y tritones, que contemplaba por horas, disfrutando de la vida submarina.

En cierta ocasión una periquita albina llegó a la ventana de la casa y, naturalmente, se quedó con la familia.

Yo y Vitya, 1983

A la edad de seis años, Sasha se “enamoró” de su vecino, Vitya Brazhansky, un chico de ojos azules. Desde entonces pintó una gran serie de “Vitenek”; actualmente él es militar, en alto rango, y es aún soltero.

Mikhail Boyarsky, 1984

Pero luego se enamoró de Mikhail Boyarsky, quien sale de D’artagnan en la película “Los tres mosqueteros” y, de nuevo, tras ver la película, una gran serie de dibujos aparecían con este personaje; inclusive le escribió una carta pero, sólo ella supo porqué, nunca la puso en el correo.

La reina Cleopatra, 1984

Autorretrato con ojos rojos, 1984

La sirena-Pájaro, 1985

A menudo por las mañanas, después de desayunar, Sasha pedía papel, se sentaba a una mesa aparte y calmada, se ponía a dibujar, tarareando alguna bella melodía.

Luego de algún tiempo, no tan corto tampoco, se levantaba y se dirigía a alguno de sus padres, lo abrazaba y decía: “¿Estás muy ocupado?¿Puedes ver, por favor, lo que hice?“.

Y siempre era una gran sorpresa, aunque Sasha estaba a menudo insatisfecha, pues buscaba la perfección. A veces dibujaba algo y, a medio camino, se quejaba un poco y comenzaba de nuevo en otra hoja, y asi 4 o 5 veces.

El chico y el circo, 1985

Novias-Pez, 1985

Nunca copió. Al dibujar algo, siempre salía de su cabeza, de su memoria, como a alguien que había visto en la calle o en el cine. Hizo una serie completa de “Los estudiantes de mamá“, pues la señora era profesora en una escuela de música.

Pintaba también a sus parientes, vistiéndolos con ropa fantástica y ennobleciéndolos y rejuveneciéndolos.

También era tema algunos animales pequeños, sus favoritos: ratones, perritos, gatos, peces y aves, decorándolos con fabulosos ornamentos, inventando vestimentas para agradar a estos pequeños seres.

Condesa, 1986

En 1986 vio la película “Disco dancer” y se enamoró de la India y su cultura, en particular artistas. No se perdió una sola película hindú, y varias las vio muchas veces.

La muchacha de la estrella, 1986

El cachorrito Bimochka, 1986

Anna Yaroslavna, 1987

El loro Gosha comiendo mijo, 1987

David Guramishvili, 1988

Natasha Paskhalova, 1988

La virgen María, 1988

Actor de teatro hindú, Mitjun Chakraborty, 1988

Y, finalmente, aparece un príncipe encantado nuevo en la vida de Oleksandria: Mithun Chakraborty, el último amor, fuerte.

Llevaba su dibujo cerca de su corazón. Con él la sepultaron.

Tarjeta de Año nuevo, 1989

Sasha hizo varios libritos, de 2.5 x 4 cm, en los que dibujó docenas de pequeños insectos, a los que les inventó nombres: Tsymzibutsya, Korobulka, Funya, Kovbasyuk …

También hizo dos libritos de poesía, con ilustraciones artísticas hechas por ella misma, que seguían las reglas de su casa editorial: Ediciones Sasha Putrya, cuya editora era “Querida casa“, jefe de edición era “Funtik“, el artista principal era “El pequeño cuento“, y el poeta era “El tordo en el hueco“, apodo puesto por su hermana cuando a Oleksandra, debido al medicamento, perdía el cabello, y le comenzaba a crecer de nuevo; apodo que obviamente le agradaba a Sasha.

Último autorretrato

Última composición: “Sirius”, 1989

El 22 de enero, ya en el hospital, pintó su último autorretrato. Los niños del pabellón, vecinos de su cama, la rodeaban para verla dibujar, y le hacían encargos de dibujos a la niña, que respondía, feliz: “¡Los pintaré, los pintaré; los pintaré todos!. ”

Y durante la noche del 24 de enero, se fue.

Sus últimas palabras fueron “¿Papi?…¿Me perdonarás?….¿Por todo?…”

Oleksandra vivió 11 años, 1 mes y 22 días.

Recibió, lamentablemente después de su muerte, los siguientes galardones:

  • La medalla de Oro de Cristo el Salvador (1998)
  • La orden de San Nicolás “Por aumentar el bien en la tierra” (2000)
  • El ícono de Cristo Todopoderoso (2001)
  • Premio de la Asociación de la Niñez de la India “Nehru Ball Samiti” – “Premio Kalasari” (2001)

Y en memoria de Oleksandra Putrya:

  • De 1989 a 2005, se han presentado 112 exhibiciones personales de Sasha Putrya, en 50 distintos países
  • En Austria se emitió un sobre postal con una imagen de la artista y una serie de sus dibujos
  • Alrededor de cinco documentales sobre su vida se han filmado
  • El jardín de niños al que asistía se convirtió en “El Museo de Sasha Putrya“, y se instaló una placa memorial en la pared
  • Se inauguró la “Galería de arte para niños Sasha Putrya” en Poltava, bajo auspicios de la Fundación para la Protección y Apoyo a niños Talentosos, que realiza concursos de arte, a partir de 2005 internacionales.

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La cantante Іванна Синенька-Іваницька

Ivanna Synenka Ivannytskaya nace un 24 de julio de 1897 en la aldea Velyki Chornokintsy.

Fue una cantante de tesitura soprano lirico-dramática. Graduada del conservatorio de Praga en 1927, gracias a una beca que obtuvo por la recomendación del Metropolitano Andrey Sheptytsky. Ivanna (Juana, traducido al español) se especializó en Milán con el profesor Kellini de Rivalt Ripi.

Presentó conciertos en Praga, Bucarest, Viena, Berlín, Munich y las ciudades de Galitzia y Bucovina. Fue solista en el Teatro de la Iluminación de Uzhhorod .

Entre su repertorio, además de las arias de la Ópera clásica, tenía canciones folclóricas, dumy, villancicos y obras de compositores ucranianos que interpretaba con especial sentimiento, cordialidad y cultura. Una de sus favoritas era esta, acompañada por B. Varbinsky:

Діброво зелена,
В три ряди саджена!
Як-єм тобов ішов,
Вусок ми си пишав.

Ой дуду, дуду, дуду,
Ой дуду, дуду, дуду…

Тепер іду тобою
З сивов бородою.
Не маю ні тата,
Ні сестри, ні брата.

Ой дуду, дуду, дуду,
Ой дуду, дуду, дуду…

Вівці ж мої, вівці,
Тай і ви, барани,
Хто ж вас буде пасти,
Як мене не стане?

Ой дуду, дуду, дуду,
Ой дуду, дуду, дуду

la cual tiene una connotación autobiográfica.

Ivanna permaneció mucho tiempo de su vida en Munich, Alemania, en donde presentó un concierto el 28 de marzo de 1971, con motivo del aniversario 110 de la muerte de Taras Shchevchenko; fue un gran éxito. Tanto que, el 8 de mayo de ese año se realizó una reunión para determinar como invocar a más jóvenes ucranianos que hablaran alemán (de la diáspora) a participar en un grupo musical, que dirigiría Ivanna.

De acuerdo con Stanislav Lyudkevich,

la cantante es propietaria de una voz suave, de seda y, al mismo tiempo, su vocalización está perfectamente alineada en todos los registros, con una linea noble en su dinámica y modulación, y una interpretación vivida e intensa, aunque discreta, dicción y fraseo inmaculados. Todo esto en comunión con una apariencia simpática, formando un todo invisible y extraño

Falleció en la víspera del domingo 28 de agosto de 1988, a los 91 años de edad. Fue enterrada el 1 de septiembre en la parte nueva del cementerio Waldfriedhof en Munich, en donde muchos ucranianos encontraron también su descanso eterno; ucranianos que, como Ivanna, siempre añoraron su amada patria.

En 1922, mientras la cantante se encontraba en un sanatorio en la ciudad de Zamberg en la República Checa, conoció al poeta alemán Franze Schretzmayer, quien también estaba internado alli. Mientras convalecian de esa enfermedad, Ivanna empezó a cantar música folclórica a su amigo, y el poeta le dedicó la pieza “La Canción de las Ucranianas” en su libro “Cantando en el Pozo”.

Leamos su recuerdo sobre la muchacha ucraniana:

He conocido una joven mujer. Durante las pesadas horas de la tarde ella me cantaba canciones de su tierra natal, con tal alma y sentimiento… ¡Es una artista!.

Yo, quien nunca ha visto Ucrania, me llene con la tristeza por su tierra paterna, la tierra desconocida (para mi) y su gente….

Existen grandes tesoros ocultos en las canciones ucranianas, ¿alguien los podrá develar?. Quienquiera que haya conocido Ucrania una vez, ¡sentirá un profundo amor por ella!

Yo nunca he visto esa bella tierra, pero sus canciones me inspiraron tanto…. ¡Ucrania, tus canciones son grandiosas!

Fuente: la emigración ucraniana